ARTÍCULOS SOBRE LA HISTORIA DE MANZANARES

29 de agosto de 2026

OPERACIÓN EN SIERRA PELADA. AGOSTO DE 1936.

Desde el momento en que se convocaron las elecciones generales de febrero de 1936, España se polarizó definitivamente. Las organizaciones de izquierda se agruparon en el Frente Popular, que además contaba con el apoyo de CNT. La derecha formó un Frente Nacional antirrevolucionario al que apoyaba el gran capital y la Iglesia.

Para bochorno de sus aliados republicanos que pretendían recuperar la dinámica política del primer bienio, Largo Caballero manifestaba abiertamente en los mítines que los socialistas no pensaban respetar los resultados si no obtenían la victoria, mostrándose dispuestos a iniciar un proceso revolucionario cuyo objetivo sería implantar la dictadura del proletariado. (1)

Por su parte, la CEDA mantuvo formalmente el respeto a la Constitución, sin llamar abiertamente a la insurrección durante la campaña. No así los partidos monárquicos, que apelaban continuamente a la intervención del ejército ante el clima de inseguridad que se vivía en las calles de las grandes capitales.

En cuanto al Ejército, un numeroso grupo de generales, jefes y oficiales estaba decidido a sublevarse si triunfaba el frente Popular temerosos de que se repitiera la situación revolucionaria de 1934 y se pidieran responsabilidades a los mandos militares por la represión practicada en Asturias.

El ambiente general en la primavera de 1936 era de gran expectación y miedo ante el incierto futuro. La victoria electoral de las izquierdas abrió un escenario de permanente temor al golpe de estado que los servicios de seguridad fueron incapaces de conjurar.

El 17 de julio de 1936 se levantaba contra el gobierno la mayor parte del ejército que España mantenía en el norte de África, al que se unieron en días sucesivos las guarniciones de otras capitales del norte y sur de la península. El fracaso de la sublevación en Madrid, Valencia y Cataluña, así como la decidida resistencia popular, dio lugar al estallido de una larga guerra civil.

El vecindario de Manzanares estaba dividido, como ocurría en la mayoría de pueblos y ciudades. Una parte confiaba en que el gobierno aplastaría rápidamente a los militares rebeldes; otros esperaban que la Guardia Civil se sumara al alzamiento y se hiciera con el control del pueblo ayudada por falangistas y miembros de la ultraderecha.

Para evitar sorpresas, la corporación republicano-socialista adoptó ciertas medidas preventivas como registros de domicilios particulares en busca de armas y algunas detenciones de jóvenes ultras que gritaban por las calles consignas amenazadoras. Tras el alzamiento se multiplicaron los registros y detenciones de personas potencialmente peligrosas por su militancia política.

Ante la crisis del gobierno y el desmoronamiento de los organismos del Estado, el comité del Frente Popular, formado de cara a las elecciones, se apresuró a tomar el control de la situación a nivel local en colaboración con las organizaciones sindicales de la Casa del Pueblo. A fin de prevenir cualquier contingencia organizaron grupos de obreros, armados con escopetas, que hacían guardia en puntos estratégicos de la localidad, controlaban las entradas y salidas por las principales vías de comunicación y patrullaban las calles como medida disuasoria frente a posibles actuaciones de los simpatizantes del golpe. (2)

Francisco Camacho Criado “Aguililla” era un joven afiliado a Renovación Española y a Falange que trabajaba como chófer para Manuel González de Jonte. Eventualmente, manejaba la máquina trilladora que tenía la familia Ochoa. El 20 de julio cumplió 25 años y fue agasajado en la casa donde prestaba sus servicios, quedándose a pernoctar en la misma. Buen conocedor de las mansiones contiguas de los hermanos Martín y Enrique Ochoa de Quesada, cruzó de una a la otra y trepó por los tejados hasta llegar a la vivienda del abogado Máximo González-Nicolás Díaz-Pinés, ubicada en la esquina de las calles Doctor y Manifiesto. Permaneció agazapado en el alero hasta que se hizo de noche. Al pasar la patrulla de milicianos que hacía la ronda por la calle Doctor, Camacho disparó su pistola varias veces. Aunque no llegó a herir a nadie, aquella agresión fue suficiente para encender todas las alarmas. Varios carabineros y guardias municipales que se encontraban en el ayuntamiento llegaron a toda prisa y descargaron sus fusiles reglamentarios contra las ventanas del edificio sin saber exactamente de donde procedían los tiros. Entretanto, el falangista volvía sobre sus pasos y escapaba por las portadas que dan a la calle de las Monjas, marchando inmediatamente a refugiarse en el cuartel de la Guardia Civil. (3)

Aquel hecho fue el detonante del proceso revolucionario desatado en Manzanares, respondiendo los milicianos esa misma noche a la provocación con el incendio de todos los templos de la ciudad.

Esquina desde la que efectuó los disparos Francisco Camacho

Camacho fue acogido en el cuartel, junto a varios miembros de la familia Ochoa, y allí permaneció hasta finales de julio cuando los guardias recibieron la orden de concentrarse en Ciudad Real.

El mismo día 31 abandonó el recinto por una puerta secundaria y salió del pueblo sin ser visto. Utilizando probablemente una bicicleta logró llegar hasta la finca “El Castillejo” que Manuel González de Jonte tenía en el término de Valdepeñas. Allí se encontraba escondido también Alfonso Manuel González-Calero Márquez, mayordomo de Jonte y destacado miembro de Renovación Española, al que acompañaba su esposa Josefa Ruiz de Martín Esteban Caballero.

Bien entrada la mañana del día primero de agosto, Francisco decidió acercarse al Moral de Calatrava para adquirir pan y otros víveres. Al llegar fue reconocido por un jornalero que solía hacer la campaña de siega en Manzanares quien denunció su presencia a las autoridades. Poco después era detenido por la policía municipal del Moral y unas horas más tarde trasladado hasta Valdepeñas donde quedó en manos del comité de Defensa que presidía Félix Torres Ruiz, un hombre despiadado que controlaba con ferocidad extrema toda la comarca. (4)

Félix Torres Ruiz-Tello, Foto mejorada con IA

Una vez comprobada la identidad y militancia de “Aguililla” fue brutalmente interrogado. Los esbirros de Torres trataban de averiguar dónde estaba escondido y para quién eran los víveres adquiridos. La terrible paliza que recibió le ocasionó fracturas en ambos brazos, mandíbula y varias costillas. Según declaró un testigo llegaron a arrancarle el trozo de piel donde llevaba tatuado el yugo y las flechas. (5) A base de torturas terminó por declarar cuando ya le habían convertido en una auténtica piltrafa. El maltrecho falangista tuvo que conducir a los hombres de Torres hasta la finca “El Castillejo”.

Sin creer totalmente las palabras arrancadas a Camacho y ante la posibilidad de que se hubieran hecho fuertes en la quintería un grupo de rebeldes armados, Félix Torres dirigió el 3 de agosto una operación que condujera a su desmantelamiento y eliminación. Para ello pidió refuerzos a Moral, Manzanares y Bolaños. De Manzanares salieron dos camionetas conducidas por Ángel Contreras Albandea y Manuel García-Pozuelo Serrano. Llevaban una veintena de escopeteros y 200 litros de gasolina. (6)

La tardanza en la vuelta de Francisco hizo temer lo peor a Alfonso Manuel. Éste decidió abandonar la casa y escapó caminando unos cuatro kilómetros hacia el sur para internarse en una zona frondosa del monte. El pequeño ejército de milicianos debió ser informado por algún campesino o leñador sobre la dirección que había tomado el huido y batió toda la zona hasta que dieron con él. Incluso llegaron a provocar el incendio de los matorrales para forzar su salida. La captura se produjo en el paraje conocido como “Boca de la Tinaja”. Tanto Alfonso Manuel como su esposa fueron trasladados a Valdepeñas. (7)

A mediodía del 3 de agosto los milicianos de Manzanares volvían al pueblo con el depauperado Francisco Camacho. Según sus hermanas, a pesar de estar destrozado físicamente seguía gritando “Viva Cristo Rey” o “Viva España” cuando era martirizado en el camión. Al llegar al paraje “Fuente Jilguera” los escopeteros decidieron acabar con el prisionero. Después de dispararle en el vientre, vertieron sobre su cuerpo una lata de gasolina y le prendieron fuego. Tal vez intentaban ocultar así los estragos ocasionados en el cuerpo del prisionero por los horribles tormentos que le aplicaron en Valdepeñas. (8)

Francisco Camacho Criado. Foto Mejorada con IA

Ese mismo día, los milicianos procedentes de Manzanares asesinaron a Domingo Bacete Barrera, natural del Moral de Calatrava y guarda de la finca “El Pozo del Borrico”. No sabemos exactamente las causas que motivaron su muerte. Tal vez fue suficiente que estuviera al servicio de un terrateniente al que conceptuaban como “fascista”; otros indicios apuntan a que algún miliciano mantuviera con él viejas rencillas por asuntos de caza furtiva.

Según su nieto fue atado a un vehículo y arrastrado varios kilómetros por el entonces camino de tierra que enlazaba Moral con Manzanares hasta acabar con su vida. Al día siguiente encontraron su destrozado cadáver cerca de la fuente de Siles. (9)

Domingo Bacete. Foto recuperada con IA

En la declaración prestada en 1941 para la Causa General, Dolores Barahona Montañés, cuñada de Domingo, explicó que vivía con su hermana en la finca y fue testigo directo de la detención. Afirmó que llegaron “dos coches” a la casa y que llevaban a “Aguililla” todavía vivo. Dijo también que la muerte de Domingo ocurrió el 2 de agosto, pero probablemente confunde la fecha ya que Francisco Camacho murió el día 3. Algo normal teniendo en cuenta que habían transcurrido cinco años desde que ocurrieron los hechos. La indicación de que eran coches y no camiones nos confunde, sin que podamos a estas alturas verificar tal apreciación. (10)

Al pasar cerca de la ermita de Siles, los milicianos descargaron su furor antirreligioso contra el templo. Violentaron la puerta y profanaron la imagen de Santa María Magdalena, destruyendo el mobiliario y saqueando los objetos de culto que en ella se guardaban. (11)

Ermita de Santa María Magdalena

Entretanto, en Valdepeñas, Josefa Ruiz de Martín Esteban sufrió humillaciones vergonzantes a pesar de encontrarse embarazada. Su marido fue sometido a intensos interrogatorios y brutales palizas. Finalmente, entre el 6 y 8 de agosto fue entregado a milicianos de Manzanares para ser asesinado. Su cadáver fue encontrado una semana después en el paraje conocido como “Baños de Viveros”, emasculado, sin ojos en las órbitas y con un disparo en la nuca. (12)

Alfonso González-Calero Márquez. Foto mejorada con IA

Aquellos hechos terribles nunca terminaron de aclararse totalmente a pesar de las pesquisas y declaraciones de inculpados recogidas en los primeros meses de posguerra. Con esta investigación he tratado de profundizar en algunos aspectos que permanecían bastante difusos, otros ya nunca podrán ser esclarecidos.

Las circunstancias extraordinarias que se vivieron durante la guerra civil permitieron que siniestros personajes, tanto en un bando como en el otro, pudieran dar rienda suelta a sus instintos más perversos con total impunidad aplicando a sus enemigos, reales o supuestos, la crueldad más abyecta e inhumana. Han transcurrido nueve décadas de aquellos terribles acontecimientos, pero los seres humanos nunca aprendemos las lecciones de la Historia y parece que estemos periódicamente en disposición de repetirla.

Escenario de los hechos

NOTAS

1.- ÁLVAREZ TARDÍO, Manuel y VILLA GARCÍA, Roberto. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular 1936. CPI Barcelona 2023.

2.- BERMÚDEZ GARCÍA-MORENO, Antonio. República y Guerra Civil en Manzanares 1931-1939. Tomo II.

3.- Francisco Camacho Criado nació el 20 de julio de 1911. (RC L-33 F-82) Hijo de Francisco Camacho López (guarda de la familia Ochoa) y de Francisca Criado Díaz. Era chófer y estaba soltero. Al morir tenía 25 años recién cumplidos.

4.- Feliz Torres Ruiz-Tello nació en Valdepeñas el 19 de febrero de 1895 (Archivo Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Valdepeñas L-72 F-33) . Era hijo de Faustino Torres Rodríguez y Ramona Ruiz-Tello Guerra. Contrajo matrimonio el 19 de septiembre de 1925 con Josefa Hurtado de Mendoza

Dirigente de la UGT y Partido Socialista. Cuando estalló la guerra formó el batallón Torres, unidad de milicias integrada por voluntarios. Presidió también el Comité de Defensa y fue principal responsable de las numerosas muertes ocurridas en el pueblo vecino. Pasó a ocupar el cargo de alcalde de Valdepeñas en noviembre de 1936.

Terminada la guerra fue detenido, juzgado por el tribunal militar y sentenciado a la última pena, pero no a la habitual y rápida muerte por fusilamiento, sino a garrote vil. Por los inenarrables métodos de tortura aplicados a sus víctimas durante los interrogatorios fue el único reo en toda la provincia condenado a esa muerte atroz.

Sobre este personaje ver el artículo de Martín Miguel Rubio Esteban titulado El Pol Pot de Valdepeñas, publicado el 6 de enero de 2024 en http//: ideas.gaceta.es

También se describen sus hazañas en el libro Retaguardia roja de Fernando del Rey Reguillo. Galaxia Guttemberg. 2019. Capítulo 11.

5.- Entrevista realizada a las hermanas Teresa e Isabel Camacho Criado el día 30 de mayo de 1986.

Declaraciones de María Francisca Criado Díaz efectuadas el 27 de enero y 12 de mayo de 1941 para la Causa General. PARES Al terminar la guerra, las denuncias de los hermanos Gabriel, Teresa e Isabel contra los supuestos asesinos de su hermano dieron lugar a numerosas ejecuciones en Manzanares, Bolaños, Moral y Valdepeñas.

6.- Sumarios 5.303 correspondiente a Juan Díaz-Benito Jiménez y 50.175 correspondiente a Manuel García Ruiz. Archivo Histórico General de la Defensa. Madrid.

Otras breves referencias sobre los hechos aparecen en los siguientes documentos del Archivo Histórico General de la Defensa:
Sumario 211 correspondiente a Manuel García-Pozuelo Serrano.
Sumario 7.797 correspondiente a Antonio Lorente Luján.
Sumario 1.648 correspondiente a Matías Romero Cano.
Sumario 3.167 correspondiente a Ramón Martín-Lara Guijarro.
Sumario 27.768 correspondiente a Antonio Torres Cuadrado.

7.- Alfonso Manuel González-Calero Márquez nació el 17 de diciembre de 1901. (RC L-22 F-284) Hijo de León González-Calero Enrique, casero en la mansión de Jonte, y de Isabel Márquez Antequera. Era administrador de profesión y trabajaba como mayordomo para González de Jonte. Contrajo matrimonio con Josefa Ruiz de Martín Esteban Caballero el 20 de mayo de 1935. Al morir tenía 34 años. Dejó un hijo llamado Alfonso.

8.- Entrevista realizada a las hermanas Teresa e Isabel Camacho Criado el día 30 de mayo de 1986.

9.- Domingo Bacete Barrera, nacido en Moral de Calatrava hacia 1896 (no se ha podido encontrar su partida de bautismo), era hijo de José Bacete Castro y Josefa Barrera. Trabajaba como guarda jurado. 
Estuvo casado con Isabel Barahona Montañés, pero en el momento de su muerte ya era viudo. Dejó cinco hijos: Miguel, José, Ana María, Bernardo y Francisco. 

Murió el mismo día que Francisco Camacho; es decir, el 3 de agosto de 1936, aunque en el certificado del acta de defunción, inscrito el 22 de enero de 1942, se recoge como fecha de defunción el día 2 de agosto de 1936.

Información verbal sobre la forma en que lo mataron aportada por su nieto Domingo Bacete Parra, hijo de Bernardo Bacete Barahona, en conversación telefónica mantenida el 18 de agosto de 2026.

10.- Declaración de Dolores Barahona Montañés, cuñada de Domingo Bacete efectuada el 16 de septiembre de 1941. Causa General.

Declaración efectuada por Ana María Montañés Lara, suegra de Domingo Bacete Barrera el 22 de enero de 1942. Causa General.

11.- Sumario 1.648 correspondiente a Matías Romero Cano. Archivo Histórico General de la Defensa. Madrid.

La ermita era propiedad particular del matrimonio formado por Enrique Ochoa de Quesada y Dolores González-Elipe Rossique. Había sido consagrada el 9 de junio de 1905 por el cura ecónomo Ramón Prado Cabezas. La reconstrucción se llevó a cabo sobre los cimientos de otra edificación anterior arrasada por los franceses. Nota en el libro de Bautismos número 61, folio 19 v. del Archivo Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Manzanares.

12.- Declaraciones de Josefa Ruiz de Martín Esteban Caballero efectuadas el 28 de abril de 1941 y 2 de diciembre de 1942 para la Causa General. PARES.
La inscripción de su muerte en el Registro Civil de Manzanares se realizó el día 16 de agosto de 1936.

En el sumario 27.634 correspondiente a Santiago Gregorio Martín se confirma el incendio de la sierra que duró varios días.


24 de agosto de 2026

UN MANZANAREÑO ILUSTRE: JULIÁN CASAÑA LEONARDO

Julián María Restituto nació en Manzanares el 10 de junio de 1833, bajo el reinado de Fernando VII. Procedía de una familia de ascendencia toledana. Su padre era el médico militar Juan de Mata Casaña Fernández de la Vega y su madre Polonia Leonardo Santos. No sabemos si el padre formaba parte de alguna unidad del ejército acantonada en la villa o el nacimiento tuvo lugar de forma circunstancial durante alguna visita o viaje. (1)

Partida de bautismo de Julián

Realizó sus estudios primarios en el exclusivo colegio San Felipe, de Cádiz, cuyo fundador, el sacerdote, matemático y poeta ilustrado Alberto Rodríguez de Lista Aragón, había establecido unos planes de estudios absolutamente revolucionarios para la época que incluían asignaturas de Matemáticas, Filosofía, Humanidades, Francés, Inglés, Física, Moral, Retórica, Poesía y otras materias que procuraron a Julián una sólida formación de base. (2)

Continuó  su formación en prestigiosos colegios de Madrid terminando su bachillerato en Filosofía el 21 de junio de 1847.

En el curso 1847/48, con solo catorce años, comenzaba en la Universidad Central de Madrid los estudios de Farmacia y Ciencias Naturales. En los cinco cursos de Farmacia obtuvo nota global de sobresaliente por lo que recibió el premio extraordinario al licenciarse el 16 de junio de 1853. Dos años más tarde obtenía su licenciatura en Ciencias Naturales, consiguiendo el grado de doctor en ambas disciplinas el 20 de abril de 1858.

El discurso de doctorado en Farmacia trató sobre la “Constancia de la composición química del aire” y el que pronunció en la Facultad de Filosofía para doctorarse en Ciencias versó sobre la “Cosmogonía de Moisés, comparada con la cosmogonía científica”.

Comenzó su actividad académica como profesor auxiliar de Análisis Químico con el catedrático Juan Pou y Camps, realizando sustituciones en las cátedras de Farmacia y de Ciencias en la Universidad Central de Madrid. (3)

Julián adquirió gran relevancia a nivel nacional en el mundo de la farmacia por su traducción al castellano de la obra Novísimo formulario magistral, escrita por el sabio francés Apollinaire de Bouchardat, catedrático de Higiene en la Facultad de Medicina de París. El libro contenía más de seis mil recetas y fórmulas magistrales que fueron interpretadas con gran precisión por Casaña. (4) Otra obra traducida, en colaboración con el médico Esteban Sánchez Ocaña, fue la titulada L´Officine, en castellano La Botica, un repertorio de farmacia práctica escrito por François Dorvault, fundador de la Pharmacie central des pharmaciens, empresa cooperativa dedicada a la fabricación y distribución de productos químicos y farmacéuticos en Francia.

En 1860 formaba parte del Ateneo Científico y Literario de la capital, institución cultural en la que ejerció como secretario de la sección de Ciencias Naturales. (5)

El 19 de enero de 1861 ganaba por oposición la cátedra de Química Orgánica de la Facultad de Farmacia en la Universidad de Barcelona, cuando ésta todavía se encontraba en el desvencijado edificio del convento del Carmen. A partir de entonces estableció su residencia en la Ciudad Condal. (6)

Era tradición que, para iniciar el curso, cada año diera la lección inaugural un catedrático de la institución. Julián fue elegido para hacerlo en 1864/65 y lo hizo con extraordinaria solvencia tratando sobre los principios filosóficos de la Farmacia y los progresos de las ciencias físicas en España.

Despejado su horizonte laboral, el 26 de enero de 1866 contrajo matrimonio en la iglesia de San Miguel de Barcelona con Francisca de Zayas Martí, hija del ex brigadier Fernando de Zayas. El matrimonio solo tuvo una hija llamada María de las Mercedes, nacida en octubre de 1868. (7)

Julián Casaña Leonardo y Francisca de Zayas

Registro del Ayuntamiento de Barcelona. Libro de Matrimonios de 1866, inscripción 127,

Hacia 1870, durante el reinado de Jorge I, el gobierno heleno lo nombró cónsul de Grecia en Barcelona, iniciando una actividad diplomática que perduraría hasta su marcha de la ciudad en 1896. (8)

Su experiencia profesional y docente dieron como fruto la escritura de un tratado de Química Orgánica aplicada a la Farmacología y de Farmacología Químico-Orgánica cuya primera edición fue publicada en 1872. Su valor científico y didáctico sería reconocido y premiado en la Exposición Universal de Filadelfia de 1876. (9)

       


Coincidiendo con la publicación del libro se produjo el traslado de la actividad docente al nuevo edificio de la Universidad. Una imponente mole de estilo neorománico, diseñada por el arquitecto Elies Rogent i Amat, que acogió las facultades de Ciencias, Filosofía y Letras, Derecho y Farmacia. La inauguración oficial tuvo lugar el 1 de octubre de 1872.

Nuevo edificio de la Universidad en la zona del ensanche

Consolidado el proceso de restauración borbónica, el 5 de mayo de 1876, el catedrático Casaña era nombrado rector de la universidad de Barcelona por acuerdo del consejo de ministros presidido por Antonio Cánovas del Castillo, a propuesta del ministro de Fomento, Francisco de Borja Queipo de Llano, conde de Toreno. Sus simpatías hacia la monarquía, su valía profesional y su carácter moderado y conciliador determinaron la elección. (10)

Julian Casaña en su madurez

Poco más tarde se incorporaba como 2º secretario a la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, una entidad nacida en 1822 dedicada a promover la economía, la industria y el comercio que congregó a importantes figuras pertenecientes a los sectores más dinámicos de la sociedad cuando se estaba iniciando en España, y especialmente en Cataluña, la revolución industrial. (11)

A finales de 1876 era condecorado por el nuevo rey de España con una encomienda de número de Isabel la Católica, alta distinción honorífica de carácter civil. (12)

Por exigencias del cargo, durante su rectorado presidió los actos solemnes celebrados en el suntuoso paraninfo de la universidad; recepción de altas personalidades que visitaban el centro, inauguración de los diferentes cursos, ceremonias de nombramiento de doctores, entrega de premios a alumnos distinguidos, conferencias, etc.

El imponente paraninfo de la nueva universidad catalana

Cuando el rey Alfonso XII anunció su visita a Barcelona, las fuerzas vivas de la ciudad decidieron recibirle con una exposición que reflejara la fuerza productiva de la ciudad y la laboriosidad de sus ciudadanos. En poco más de un mes se montó un evento que pretendía mostrar al monarca la actividad científica, el ingenio artístico y la inteligencia industrial y agrícola de la provincia. Como marco eligieron el edificio y los patios de la Universidad. La comisión organizadora estuvo presidida por el gobernador civil, Castor Ibáñez de Aldecoa, actuando el rector Julián Casaña como vicepresidente. Para comisario director eligieron a Elías Rogent, arquitecto del edificio, quien diseñó los pórticos de acceso y elementos efímeros del certamen. El monarca y su séquito visitaron la muestra el 5 de marzo de 1877 quedando gratamente sorprendidos con las capacidades organizativas de sus súbditos catalanes. (13)

Tras la positiva experiencia de la exposición, a finales de abril de 1877 el gobernador civil impulsó la creación de la Asociación Barcelonesa para el Fomento de las Artes Aplicadas a la Industria. Entre el centenar de personalidades comprometidas con el desarrollo científico y económico de la ciudad se encontraba el rector Julián Casaña. (14)

Para festejar el enlace matrimonial de Alfonso XII con su prima María de las Mercedes de Orleans, celebrado el 23 de enero de 1878 en la Basílica de Atocha, la Casa Real otorgó honores y reconocimientos a una serie de personalidades de todo el país. Casaña fue agraciado en esta ocasión con la Gran Cruz de Isabel la Católica. (15)



A mediados de octubre de 1879 el presidente del gobierno, Antonio Cánovas de Castillo, viajó también hasta Barcelona. Entre las visitas planificadas estaba la Universidad, donde fue recibido por su rector, catedráticos y demás profesorado con toda la pompa que el acto requería. El recorrido por las distintas estancias e instalaciones del que se consideraba el mejor centro universitario de España se prolongó durante más de dos horas. En aquellos años 92 catedráticos desarrollaban sus actividades en la institución; las cuatro facultades contaban con 61 cátedras, la Escuela Industrial con 14 y la Escuela de Pintura, Escultura, Grabado y Arquitectura con otras 17. (16)

Una loable propuesta de Casaña fue la creación de una galería pictórica que recogiera la imagen de los rectores que ocuparon el cargo desde el año 1837, fecha en que la universidad se trasladó a Barcelona desde su antigua ubicación en Cervera. Para ello contrató con distintos artistas catalanes la realización de diez pinturas al óleo que se colocaron en la estancia de la planta superior que precedía a la sala de juntas del Rectorado. Aquella iniciativa se ha mantenido en vigor hasta nuestros días. (17)

La excelente labor de Casaña como gestor de la institución universitaria determinó que en 1880 recibiera el nombramiento honorífico de Jefe Superior de Administración a propuesta de Francisco Romero Robledo, ministro de Gobernación. Tal distinción otorgaba de forma honorífica el máximo rango dentro de la burocracia civil del Estado, equivalente a subsecretario o director general. (18)

Además de prestigioso catedrático y gran administrador Casaña se convirtió en todo un referente como cabeza visible de la universidad con quien se contaba como asesor u organizador ante cualquier evento de relevancia.

En 1882 el Colegio de Farmacéuticos de Madrid organizó en el Jardín Botánico la Exposición Farmacéutica Nacional donde se pretendía mostrar los avances científicos en el mundo farmacéutico y los logros alcanzados en la fabricación industrial de medicamentos en España. En ella se expusieron productos químicos, instrumental de laboratorio, equipos industriales y publicaciones especializadas. Julian Casaña fue premiado con una medalla de oro por su contribución a la ciencia farmacológica mediante sus publicaciones y traducciones de obras fundamentales para el sector. (19)

Medalla de oro de la exposición otorgada a don Julián

En enero de 1885 Julian Casaña recibió otra medalla de oro del imperio Austrohúngaro. Con ella se premiaban los merecimientos extraordinarios del rector en el campo de las Artes y las Letras con motivo del aprecio y admiración que despertó en Viena su libro sobre Química Orgánica, cuya última edición contaba ya con cuatro volúmenes. (20)


Con un claro sentido de la oportunidad, en 1886 don Julián encargó al pintor reusense Antoni de Sisteré un cuadro de cuerpo entero de la regente, que sustituyó en el testero del paraninfo al de su marido, fallecido unos meses antes. El artista entregó una copia del que había realizado en Madrid el año 1881 por encargo de la propia reina. (21)

El 18 de mayo de 1888, la Sociedad Económica de Amigos del País de Barcelona se vio honrada con la presencia de María Cristina. La reina presidió la ceremonia de entrega de premios a una serie de personas que se habían hecho dignos de un reconocimiento público por su constancia en el trabajo y por su acrisolada honradez. La visita a la universidad formaba parte del itinerario marcado por el protocolo. A las dos de la tarde llegaba la regente acompañada por la duquesa de Fernán Núñez. Fue recibida por el rector, por el presidente de la Sociedad Económica, claustro y primeras autoridades de la provincia. El salón de actos se encontraba abarrotado por las personas más notables de la ciudad en el campo de las ciencias, las artes, la industria la literatura y la banca. El acto resultó de una gran solemnidad, estrechando los lazos de la monarquía con la ciudad y con su principal templo del saber. (22)


A primeros de octubre del mismo año visitó también la capital catalana el rey Luis I de Portugal. Después de ver la catedral acudió a la universidad donde recibió una calurosa acogida. Como muestra de agradecimiento Julián Casaña recibió la Cruz de la Orden de Cristo, herencia templaria de época medieval que, pintada en las velas, identificó a las naos portuguesas durante siglos en sus viajes de exploración y conquista. (23)

       

No quiso ser menos el gobierno francés, presidido por Charles Floquet, y honró a don Julián con las insignias de la Legión de Honor. Más tarde lo haría otorgándole las Palmas Académicas de plata que se entregaban a profesores, científicos o escritores que hubieran destacado en la difusión de la cultura francesa.

         


Don Julián formó parte de la junta organizadora de la Exposición Universal de Barcelona que tuvo lugar entre el 8 de abril y el 9 de diciembre de 1888. Con aquella muestra la Ciudad Condal aumentó su proyección internacional, mostrando la prosperidad y el progreso alcanzado en industria, artes y comercio. Paralelamente a la muestra se organizó en la ciudad el Congreso Nacional Pedagógico que pretendía analizar cuestiones de interés para las escuelas y llamar la atención de los poderes públicos por el fomento de la enseñanza primaria. Por su relevancia académica Julián Casaña fue designado como presidente del simposio. (24)

En 1893 surgió un serio conflicto en la facultad de Filosofía y Letras al no aceptar los alumnos y profesores más integristas la línea pedagógica que mantenía al explicar su asignatura el catedrático de Metafísica Manuel Sanz Benito, hombre librepensador, racionalista y espiritista. La prensa católica procuró desprestigiar por todos los medios al doctor Sanz, mientras algunos profesores trataron de desviar a los alumnos católicos a un adjunto de su agrado llamado Francisco Barjau Pons. El rector no permitió tales maniobras y defendió enérgicamente la libertad de cátedra de Sanz Benito. Ello supuso atraer hacia su persona las críticas de los sectores clericales más radicalizados. Finalmente el tema se resolvió porque, acosado por algunos de sus propios compañeros y por grupos de alumnos carlistas, Sanz permutó su plaza y marchó a Valladolid. (25)

El 9 de octubre de 1893, bajo el reinado nominal de Alfonso XIII, se otorgó a Julián Casaña la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, creada con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y de la Corona. (26)


En 1894 se creaba en Barcelona la Sociedad Española Protectora de las Ciencias con objeto de promover y divulgar el conocimiento de las ciencias experimentales, dando a conocer los avances científicos mediante publicaciones, exposiciones y conferencias. Como presidente se designó a Julián Casaña. Unos meses más tarde la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona también nombró a Casaña presidente durante el bienio 1894-1896. (27)

A mediados de junio de 1895 se constituyó la Junta de Obras del Hospital Clínico y Facultad de Medicina de Barcelona. Los trabajos comenzaron a finales de ese mismo mes. Una vez más se designó a Julián Casaña como presidente, quien utilizó todo su prestigio y relaciones sociales para acelerar la construcción de tan importantes instituciones. (28)

El año 1895 fue aciago para el rector. El doctor Odón de Buen del Cos, catedrático de Historia Natural, había publicado y utilizado en clase dos libros titulados Tratado Elemental de Geología y Tratado Elemental de Zoología en los que recogía las nuevas teorías de formación del planeta y las evolucionistas de Darwin. Ambos libros habían sido convenientemente autorizados por el Consejo de Instrucción Pública y estaban recogidos en la lista de textos autorizados por la Facultad de Ciencias.

Catedrático Odon de Buen

El obispo de la diócesis, Jaime Catalá Albosa y otros integristas católicos consideraron ambas obras heréticas por chocar la doctrina oficial de la Iglesia y consiguieron que León XIII las condenara por decreto papal de 15 de junio. Ello suponía que estaba prohibido a cualquier católico su lectura y posesión. Ordenaba a quien tuviese algún ejemplar entregarlo a su párroco para su inmediata destrucción. Además, conminaban al autor retirarlos de la circulación y retractarse del contenido.

Esgrimiendo la inclusión de los libros de Odón en el Índice de libros heréticos, el obispo se dirigió al ministro de Fomento, cargo que ocupaba el ingeniero Alberto Bosch Fustegueras consiguiendo que ordenase al rector la retirada de las obras del catálogo de libros de texto de la universidad y suspendiera al autor del desempeño de la cátedra indicando que fuera otro profesor quien la explicara mientras se tramitaba el expediente. En la universidad se celebró una reunión entre los decanos de las Facultades, presidida por Julián Casaña. Haciendo gala de una exquisita prudencia, no permitieron que ningún otro profesor impartiera las clases de Odón de Buen, sino que suspendieron temporalmente la asignatura para evitar antagonismos.

        
                 Jaime Catalá Albosa y Alberto Bosch Fustegueras         

Odón no era precisamente una persona sumisa ni timorata. Intentó oponerse cuanto pudo a lo que consideraba un atropello intolerable y una despreciable intromisión del clero en su función docente. En varias conferencias pronunciadas en círculos republicanos arremetió duramente contra la Iglesia retrógrada, considerándola una rémora para cualquier avance de la sociedad.

La decisión de postergar al catedrático de Historia Natural provocó una airada revuelta entre los alumnos de la Facultad de Medicina y de otras especialidades. Grupos de estudiantes defensores de la libertad de cátedra aplaudieron a su profesor, lanzaron gritos contra el clero y se dirigieron al palacio episcopal donde lanzaron una lluvia de piedras contra las ventanas mientras gritaban vivas a la libertad y mueras contra el obispo y la religión.

Los alumnos librepensadores pidieron al rector que revocara tan injusta medida y permitiera a Odón seguir dando clase. En caso contrario exigían su dimisión. Casaña estaba entre la espada y la pared. Finalmente decidió permanecer en el cargo y atenerse a las órdenes recibidas. Y es que el problema no tenía solución legal porque derivaba de la claudicación del Estado ante la Iglesia, cuando en 1851 firmó el Concordato con la Santa Sede aceptando que la enseñanza impartida a todos los niveles debía ser conforme a la doctrina de la religión católica. Tales disposiciones se recogieron en la Ley General de Educación de 1857, conocida como Ley Moyano, que otorgaba a la iglesia facultades de inspección y control sobre los planes de estudio, aprobación de libros de texto y ortodoxia doctrinal del profesorado en todos los niveles educativos, incluyendo el universitario. Tales disposiciones impedían introducir en las aulas todo avance científico o racionalista que pugnase con los dogmas.

Los altercados continuaron. El enfrentamiento entre alumnos de distinta opinión y los destrozos en ventanas y mobiliario obligaron al rector a pedir la intervención de la fuerza pública que desalojó la universidad a bastonazos y sablazos. Fuera del recinto, la Guardia Civil a caballo dio varias cargas contra los manifestantes y hubo varias detenciones. (29)

La protesta estudiantil trascendió al mundo de la política. Los estudiantes pidieron la solidaridad de sus compañeros de otras universidades mientras la prensa liberal y republicana denunciaba la intromisión de la iglesia en asuntos educativos. La noticia se debatió en los Círculos Progresistas y los diputados republicanos llevaron el asunto a las Cortes. Mientras tanto, otros grupos de estudiantes carlistas e integristas defendían la actuación del obispo y aplaudían la suspensión del profesor Odón. Por su parte, la prensa católica arremetía contra el catedrático y los alumnos descarriados.

Ante el atropello que sufría el catedrático Odón, algunos estudiantes violentos agredieron a un bedel y lanzaron piedras a varias aulas poniendo en peligro la integridad física de alumnos y profesores conservadores. Casaña decretó el cierre de la universidad, pero por orden del ministro tuvo que anular su decisión al día siguiente y aceptar que la vida académica continuase bajo un amplio aparato de vigilancia policial y la decisión de las autoridades de emplear la mano dura sin contemplaciones. A nivel interno quedó constituida una Comisión Disciplinaria para castigar cualquier desmán que pudiera producirse por parte del alumnado. (30)

El 12 de octubre apareció en la prensa nacional un manifiesto de los diputados republicanos, avalado por todos los centros federales y republicanos de Cataluña en defensa de la libertad de cátedra, en el que consideraban al rector Casaña hombre timorato, débil y cobarde, plegado a las órdenes del gobierno. (31)

Había transcurrido más de un mes y la tormenta no amainaba. Las clases de Historia Natural seguían suspendidas a pesar de haber 400 alumnos matriculados. Los disturbios y alborotos continuaron dentro y fuera de la universidad con serios enfrentamientos entre alumnos católicos y librepensadores, y de éstos con la policía. (32)

El 3 de noviembre se celebró un gran mitin de estudiantes donde intervino como orador el diputado republicano federal Baldomero Lostau Prats, quien animaba a mantener la resistencia a ultranza frente a la opresión clerical. A los pocos días, el gobierno conservador de Cánovas reconstituyó el Consejo Nacional de Instrucción Pública con radicales clericales y personas de su absoluta confianza. Entre ellos se encontraba el rector de la universidad de Barcelona, lo que suponía un respaldo oficial a sus actuaciones. (33)

A pesar de la represión y las amenazas, las protestas se estaban extendiendo a círculos obreros e intelectuales. Así, el 16 de noviembre apareció en la prensa otro manifiesto firmado por un centenar de intelectuales a favor del catedrático represaliado y de la libertad de cátedra. (34)

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos el gobierno consideró oportuno dar un paso atrás y descargó su responsabilidad. Atribuyó al rector la decisión de haber clausurado la cátedra de Historia Natural y dejó en manos del Consejo Universitario la resolución del problema. (35)

Julián Casaña. Oleo pintado en 1879 por Antonio Caba Casamitjana.
Galería de rectores de la Universidad de Barcelona.

El órgano de gobierno se reunió el día 19 de noviembre. A propuesta del rector, los decanos acordaron mantener la censura contra Odón de Buen, basándose en tres cargos concretos: Haber seguido utilizando sus obras en clase después del requerimiento del obispo; haber ocasionado alboroto, dando clases en un edificio distinto de la universidad y acudir a su cátedra sabiendo que el rector la había clausurado.

Según las ordenanzas, una semana después era recibió el inculpado para escuchar sus alegaciones. El profesor Odón rebatió los cargos presentados en su contra tan razonada y brillantemente que los miembros del Consejo cambiaron su opinión y aprobaron por mayoría que fuera rehabilitado y se le reintegrara en su cátedra. (36) En consecuencia, a primeros de año volvió a reanudar sus clases con la misma dinámica y contenidos que lo hacía antes del conflicto.

Los estudiantes librepensadores y los defensores de la libertad de cátedra habían ganado la batalla para escarnio de los clericales. Éstos se quejaban amargamente de que el catolicismo había sido vejado y encarnecido, acusando al gobierno conservador de no cumplir la ley.

La decisión del Consejo supuso un fuerte varapalo moral para Julián Casaña. Su imagen quedó muy dañada al ser desautorizado por los decanos y abandonado por el ministerio. Absolutamente decepcionado, dimitió como rector, después de veinte años ocupando el cargo, y abandonó su cátedra para trasladarse fuera de Barcelona.

Usando de su prestigio y relaciones consiguió que el ministro de Fomento, Aureliano Linares, le facilitara la salida creando para él una nueva cátedra en la Facultad de farmacia de la Universidad Central de Madrid denominada Historia Crítica de la Farmacia y Bibliografía Farmacéutica. Una asignatura que los estudiantes consideraron siempre como una “maría”. Fijó su residencia en la Corte en un piso arrendado de la calle Alcalá, 52.

A pesar de los sucesos de Barcelona su prestigio profesional siguió incólume y pocos meses después de instalarse en Madrid era nombrado miembro de la Real Academia de Medicina. Su discurso de ingreso, pronunciado el domingo 23 de octubre, versó sobre "El agua desde el punto de vista de la higiene". (37)

En febrero de 1898 casó su hija con el capitán de Caballería Vicente Aguilera Turmo perteneciente a otra distinguida familia de la capital. La aristocrática boda constituyó todo un acontecimiento social al que asistieron miembros de la nobleza y altos mandos del ejército. En julio de ese mismo año era nombrado decano de la Facultad de Farmacia pasando a dirigir la gestión académica y económica del centro.

María de las Mercedes Casaña Zayas

El Excelentísimo e Ilustrísimo Doctor Don Julián Casaña Leonardo nunca se jubiló. Ya muy achacoso siguió dando clases hasta su muerte, ocurrida el 13 de octubre de 1911 a los 78 años de edad. Fue enterrado en Madrid.


A los pocos días del óbito sus compañeros se dirigían al ministro en los siguientes términos:
Los catedráticos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central, respetuosamente se dirigen a V. E., solicitando que la cátedra del período del doctorado, hoy vacante por fallecimiento de nuestro inolvidable compañero el Excmo. Sr. D. Julián Casaña, sea transformada en otra enseñanza de mayor conveniencia profesional.

Durante su larga trayectoria vital don Julián se caracterizó por ser un trabajador incansable, gran orador de selecta retórica, hombre discreto, con altas cualidades didácticas, armonizador de voluntades, con vasta cultura. Escritor erudito y gran articulista como lo demuestran sus colaboraciones en revistas como La España Médica, El Restaurador farmacéutico, La Clínica o La Revista de Obras Públicas.

NOTAS

1.- Archivo parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. Libro 38, folio 90v.
Juan de Mata Casaña ejerció como médico de la Beneficencia en el barrio de Atocha (Madrid) hacia 1854.

2.- Periódico El Correo Nacional del 8 de enero de 1841. Madrid.

3.- Portal de Archivos Españoles (PARES). Archivo Histórico Nacional. Sección Universidades ,1031, Exp.63 y 5410, Exp.9

4.- Periódico El León Español del 5 de junio de 1858. Madrid.

5.- Periódico Las Novedades del 7 de enero de 1860. Madrid.

6.- Discurso leído ante el claustro de la Universidad de Barcelona en el acto solemne de la recepción del catedrático de la Facultad de Farmacia Julián Casaña. Barcelona: Imprenta politécnica de Tomás Gorchs, 1861. 

7.-Archivo Municipal de Barcelona. Libro de matrimonios de 1866. Folio 32, inscripción 127.

8.- Periódico El Diario Español del 30 de julio de 1870. Madrid.

9.- Periódico El Porvenir de la Industria del 27 de octubre de 1876. Barcelona.

10.- Periódico El Español del 6 de mayo de 1876. Madrid.

11.- Periódico La Mañana del 12 de junio de 1876. Madrid.

12.- Semanario El Genio Médico-Quirúrgico del 31 de diciembre de 1876.

13.- Periódico El Tiempo del 7 de febrero de 1877 y El Diario Español del 6 de marzo de 1877. Madrid.

14.- Periódico La Época del 29 de abril de 1877. Madrid.

15.- Periódico El Imparcial del 24 de enero de 1878. Madrid.

16.- La Correspondencia de España del 15 de octubre de 1879. Madrid.

17.- Diario Crónica de Cataluña del 31 de diciembre de 1879. Barcelona.

18.- Periódico El Diario Español del 19 de octubre de 1880. Madrid.

19.- Periódico El Día del 21 de noviembre de 1883. Madrid.

CARACTERÍSTICAS DE LA MEDALLA
Anverso: Presenta una corona real bajo la cual hay un sol radiante y ramas de palma. En la parte inferior se muestran los escudos de España junto a otro escudo con una colmena y abejas, flanqueados por la inscripción en latín de Plinio el Viejo: MEDICAMENTA NON MELLA (los medicamentos no son miel). Debajo el texto COLEGIO DE FARMACEUTICOS DE MADRID con el año MDCCXXXVII, fecha en que el rey Felipe V aprobó los estatutos del Real Colegio de Boticarios de Madrid.
Reverso: Muestra el texto PREMIO AL MÉRITO y la leyenda circular EXPOSICIÓN FARMACÉUTICA NACIONAL· MADRID 1882.

20.- Periódico La Dinastía del 6 de enero de 1885. Barcelona.

La medalla tenía forma ovalada. Ocupaba su campo central la efigie del emperador Francisco José. Alrededor de la parte superior mostraba la inscripción: FRANC·JOS· I·AVSTR-IMP· REX· BOH· ET· HVNG· REX· AP· (Francisco José I, emperador de Austria, rey de Bohemia y rey apostólico de Hungría).
En el reverso se encontraba la inscripción: LITTERIS ET ARTIBUS. Alrededor de la medalla tenía un borde decorado y en la parte superior mostraba la corona imperial. Se lucía colgada del cuello pendiente de una cinta de color rojo.

21.- Periódico La Ilustración del 10 de octubre de 1886. Madrid.

22.- Periódico La Dinastía del 19 de mayo de1888. Barcelona.

23.- Periódico La Dinastía del 11 de octubre de1888. Barcelona.

24.- Periódico El Resumen del 26 de enero de 1886. Madrid. Y periódico La Dinastía del 14 de octubre de 1887. Barcelona.

25.- Periódico El Diario Catalán del 28 de marzo de 1894. Barcelona.

26.- Guía Oficial de España. Año 1912.

27.- Periódico La Dinastía del 12 de marzo y 28 de octubre de 1894. Barcelona.

28.- Periódico La Dinastía del 20 de junio de 1895. Barcelona.

29.- Periódico La Iberia del 9 de octubre de 1895. Madrid.

30.- Periódico El Heraldo de Madrid del 11 de octubre de 1895.

31.- Periódico El Nuevo Régimen del 12 de octubre de 1895. Madrid

32.- Periódico El Diario Español del 22 de noviembre de 1895. Madrid.

33.- Periódico El Nuevo Régimen del 9 de noviembre de 1895. Madrid.

34.- Periódico El Nuevo Régimen del 16 de noviembre de 1895. Madrid.

35.- Periódico El Siglo Futuro del 12 de octubre de 1895. Madrid.

36.- Periódico El Heraldo de Madrid del 29 de noviembre de1895.

37.- Revista de Ciencias y Letras del 15 de mayo de1896. Madrid.

38.-Los Nuevos Remedios 15-XII-1897)

 

 

 


 

12 de julio de 2026


LA CONSTITUCIÓN DE 1812 EN MANZANARES

El descontento generado entre el pueblo y la nobleza por las políticas de Manuel Godoy, la presencia de tropas francesas en territorio español y las intrigantes maniobras de los partidarios del príncipe de Asturias, desembocaron finalmente en las revueltas de marzo de 1808 en el Real Sitio de Aranjuez. 

Sobrepasado por los acontecimientos y tratando de apaciguar a sus irritados súbditos, el apocado rey Carlos IV abdicó en su hijo Fernando el día 19 del citado mes. Si la conspiración de octubre de 1807 en El Escorial había fracasado, este segundo intento de golpe de Estado tuvo el resultado que el príncipe anhelaba.

Un mes más tarde padre e hijo eran convocados por Napoleón para una reunión en Francia. Nada más traspasar la frontera, Fernando fue detenido en Bayona y obligado a devolver el trono a su padre, quien a su vez lo cedió a Bonaparte a cambio de una pensión vitalicia de treinta millones de reales y la donación del castillo de Compiégne. El resto de la familia real española estuvo confinada en el país galo hasta diciembre de 1813.

Mientras tanto, en España asumió el poder la llamada Junta Central Suprema Gobernadora del Reino que coordinaba la acción de las diferentes Juntas provinciales en un clima de total confrontación con los ejércitos franceses. Dicha institución fue sustituida por el Consejo de Regencia de España, instaurado por Real Decreto de 29 de enero de 1810 con la misión de asumir el poder ejecutivo en nombre de Fernando VII.

Las adversidades de la guerra forzaron a las autoridades españolas a establecerse en la isla de León (Cádiz); un reducto infranqueable para los invasores donde el 24 de septiembre de 1810 se pudieron constituir las Cortes. En enero de 1812 se reorganizó el Consejo de Regencia y modificó su reglamento. A partir de entonces pasó a llamarse Regencia del Reino, conocida popularmente como “El Quintillo” por estar gobernada por cinco altas personalidades; tres representantes peninsulares y dos americanos. Como presidente nombraron a Joaquín de Mosquera-Figueroa y Arboleda Vergara, un criollo nacido en Popayán, virreinato de la Nueva Granada (actual Colombia). Los cuatro vocales eran Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo Salm-Salm (XII duque del Infantado), Enrique O´Donnell Anethan (conde de La Bisbal), Juan María de Villavicencio y de la Serna e Ignacio Rodríguez de Rivas Marentes.

Joaquín de Mosquera y Figueroa. Autor desconocido. Colección de la Universidad de Rosario. Bogotá.

En este contexto, una comisión liderada por el jurista Agustín de Argüelles Álvarez redactó el borrador de la primera Constitución española. En ella se recogían  aspectos tan importantes como la soberanía nacional, la separación de poderes, el sufragio universal masculino, la libertad de imprenta y la creación de escuela pública en cada pueblo. Además, quedaba abolida la Inquisición y se acababa con el régimen feudal de los señoríos. 
La Carta Magna, aprobada por las Cortes y promulgada el 19 de marzo de 1812, suponía un avance en derechos y libertades como nunca habían conocido los españoles, aunque amplios sectores de población, anclados en la tradición por ignorancia o interés, no supieran apreciarlo.

A fin de dar a conocer la nueva ley de leyes en todas las villas y ciudades no controladas por el enemigo, con fecha 2 de mayo de 1812, cuarto aniversario del levantamiento en Madrid, el presidente de las Cortes ordenó a la Regencia que se imprimieran copias y se hicieran llegar a los diferentes juzgados y ayuntamientos de la nación, ordenando a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas su difusión mediante lectura en púlpitos y plazas públicas, así como la organización del juramento a la misma por parte de los ciudadanos. Todo ello fue gestionado por el secretario (ministro) del Despacho de Gracia y Justicia, cargo que ejercía en ese momento Ignacio de la Pezuela Sánchez.

Manzanares estuvo en poder de los franceses hasta el 24 de junio de 1812, pero al quedar libre de enemigos también recibió una copia de la nueva Constitución, así como las instrucciones para dar a conocer su contenido al vecindario y preparar los actos de jura.

Según García-Noblejas, la proclamación tuvo lugar en agosto, siendo alcalde don Francisco Sánchez-Blanco López-Camacho. Aquel acto no tuvo mayor trascendencia, ya que el 12 de diciembre los franceses volvían a ocupar la villa manteniéndola bajo su control hasta en 12 de marzo de 1813.

La retirada francesa permitió que las Cortes y la Regencia volvieran a Madrid en diciembre pasando por Manzanares la caravana de carruajes que transportaba personal, bagajes y archivos. Comenzaron su actividad en la capital en enero de 1814.

Viendo perdida la guerra, Napoleón decidió cambiar su política y liberar a Fernando, reconociéndolo como rey legítimo de España según los acuerdos firmados en el tratado de Valencay. El monarca, en compañía de su hermano Carlos y de su tío Antonio Pascual (comendador de Manzanares), entró en España el 22 de marzo de 1814 por Gerona. Después de recorrer Zaragoza decidió marchar a Valencia. En la capital del Turia, el rey, apoyado por algunas unidades militares, lanzó el "Manifiesto del 4 de mayo" donde denunciaba la labor de las Cortes por haber atentado contra los derechos históricos del trono. Derechos que consideraba incompatibles con la monarquía constitucional. Por consiguiente, declaraba abolida la Constitución de 1812 y toda la obra jurídica elaborada en las Cortes de Cádiz.

A pesar de restaurar el absolutismo y las instituciones del Antiguo Régimen, hizo su entrada triunfal en Madrid el 13 de mayo entre los vítores de las gentes hacia su deseado monarca. El servilismo de algunos les llevó a desenganchar los caballos de la carroza real para tener el “honor” de tirar personalmente del vehículo que conducía al rey golpista. Otros gritaban desaforadamente “vivan las cadenas” despreciando el valor de la libertad y los derechos ciudadanos.

Fernando VII pintado por Francisco de Goya en 1914

El “Deseado” se reveló pronto como un soberano indeseable; como una persona sin escrúpulos, vengativa, mezquina y traicionera que imponía su voluntad rodeado de una camarilla de fieles aduladores. Un individuo capaz de todo por detentar el poder absoluto sin tener que responder ante las Cortes ni ante nadie. Así pues, la Constitución de 1812 quedó en papel mojado, no pudiéndose aplicar mínimamente hasta 1820 cuando el rey, asustado por el pronunciamiento del brigadier Rafael de Riego y otros generales, fingió acatar la Carta Magna y reinar como monarca constitucional. 

El régimen liberal apenas duró tres años, pues la conspiración de Fernando con las monarquías absolutas de Europa le permitieron volver al absolutismo gracias a la intervención extranjera de los cien mil hijos de San Luis.

A pesar de todos los avatares políticos del siglo XIX, la copia de la Constitución enviada a Manzanares, junto a las órdenes de la Regencia para su divulgación, se conservaron durante más de un siglo en el archivo municipal. Lamentablemente, a día de hoy el documento se encuentra semidestruido a causa de las pésimas condiciones de conservación en los sótanos del ayuntamiento. Únicamente he podido rescatar algunas hojas correspondientes a las instrucciones que se dictaron para su difusión que reproduzco a continuación como curiosidad histórica.