ARTÍCULOS SOBRE LA HISTORIA DE MANZANARES

29 de agosto de 2026

OPERACIÓN EN SIERRA PELADA. AGOSTO DE 1936.

Desde el momento en que se convocaron las elecciones generales de febrero de 1936, España se polarizó definitivamente. Las organizaciones de izquierda se agruparon en el Frente Popular, que además contaba con el apoyo de CNT. La derecha formó un Frente Nacional antirrevolucionario al que apoyaba el gran capital y la Iglesia.

Para bochorno de sus aliados republicanos que pretendían recuperar la dinámica política del primer bienio, Largo Caballero manifestaba abiertamente en los mítines que los socialistas no pensaban respetar los resultados si no obtenían la victoria, mostrándose dispuestos a iniciar un proceso revolucionario cuyo objetivo sería implantar la dictadura del proletariado. (1)

Por su parte, la CEDA mantuvo formalmente el respeto a la Constitución, sin llamar abiertamente a la insurrección durante la campaña. No así los partidos monárquicos, que apelaban continuamente a la intervención del ejército ante el clima de inseguridad que se vivía en las calles de las grandes capitales.

En cuanto al Ejército, un numeroso grupo de generales, jefes y oficiales estaba decidido a sublevarse si triunfaba el frente Popular temerosos de que se repitiera la situación revolucionaria de 1934 y se pidieran responsabilidades a los mandos militares por la represión practicada en Asturias.

El ambiente general en la primavera de 1936 era de gran expectación y miedo ante el incierto futuro. La victoria electoral de las izquierdas abrió un escenario de permanente temor al golpe de estado que los servicios de seguridad fueron incapaces de conjurar.

El 17 de julio de 1936 se levantaba contra el gobierno la mayor parte del ejército que España mantenía en el norte de África, al que se unieron en días sucesivos las guarniciones de otras capitales del norte y sur de la península. El fracaso de la sublevación en Madrid, Valencia y Cataluña, así como la decidida resistencia popular, dio lugar al estallido de una larga guerra civil.

El vecindario de Manzanares estaba dividido, como ocurría en la mayoría de pueblos y ciudades. Una parte confiaba en que el gobierno aplastaría rápidamente a los militares rebeldes; otros esperaban que la Guardia Civil se sumara al alzamiento y se hiciera con el control del pueblo ayudada por falangistas y miembros de la ultraderecha.

Para evitar sorpresas, la corporación republicano-socialista adoptó ciertas medidas preventivas como registros de domicilios particulares en busca de armas y algunas detenciones de jóvenes ultras que gritaban por las calles consignas amenazadoras. Tras el alzamiento se multiplicaron los registros y detenciones de personas potencialmente peligrosas por su militancia política.

Ante la crisis del gobierno y el desmoronamiento de los organismos del Estado, el comité del Frente Popular, formado de cara a las elecciones, se apresuró a tomar el control de la situación a nivel local en colaboración con las organizaciones sindicales de la Casa del Pueblo. A fin de prevenir cualquier contingencia organizaron grupos de obreros, armados con escopetas, que hacían guardia en puntos estratégicos de la localidad, controlaban las entradas y salidas por las principales vías de comunicación y patrullaban las calles como medida disuasoria frente a posibles actuaciones de los simpatizantes del golpe. (2)

Francisco Camacho Criado “Aguililla” era un joven afiliado a Renovación Española y a Falange que trabajaba como chófer para Manuel González de Jonte. Eventualmente, manejaba la máquina trilladora que tenía la familia Ochoa. El 20 de julio cumplió 25 años y fue agasajado en la casa donde prestaba sus servicios, quedándose a pernoctar en la misma. Buen conocedor de las mansiones contiguas de los hermanos Martín y Enrique Ochoa de Quesada, cruzó de una a la otra y trepó por los tejados hasta llegar a la vivienda del abogado Máximo González-Nicolás Díaz-Pinés, ubicada en la esquina de las calles Doctor y Manifiesto. Permaneció agazapado en el alero hasta que se hizo de noche. Al pasar la patrulla de milicianos que hacía la ronda por la calle Doctor, Camacho disparó su pistola varias veces. Aunque no llegó a herir a nadie, aquella agresión fue suficiente para encender todas las alarmas. Varios carabineros y guardias municipales que se encontraban en el ayuntamiento llegaron a toda prisa y descargaron sus fusiles reglamentarios contra las ventanas del edificio sin saber exactamente de donde procedían los tiros. Entretanto, el falangista volvía sobre sus pasos y escapaba por las portadas que dan a la calle de las Monjas, marchando inmediatamente a refugiarse en el cuartel de la Guardia Civil. (3)

Aquel hecho fue el detonante del proceso revolucionario desatado en Manzanares, respondiendo los milicianos esa misma noche a la provocación con el incendio de todos los templos de la ciudad.

Esquina desde la que efectuó los disparos Francisco Camacho

Camacho fue acogido en el cuartel, junto a varios miembros de la familia Ochoa, y allí permaneció hasta finales de julio cuando los guardias recibieron la orden de concentrarse en Ciudad Real.

El mismo día 31 abandonó el recinto por una puerta secundaria y salió del pueblo sin ser visto. Utilizando probablemente una bicicleta logró llegar hasta la finca “El Castillejo” que Manuel González de Jonte tenía en el término de Valdepeñas. Allí se encontraba escondido también Alfonso Manuel González-Calero Márquez, mayordomo de Jonte y destacado miembro de Renovación Española, al que acompañaba su esposa Josefa Ruiz de Martín Esteban Caballero.

Bien entrada la mañana del día primero de agosto, Francisco decidió acercarse al Moral de Calatrava para adquirir pan y otros víveres. Al llegar fue reconocido por un jornalero que solía hacer la campaña de siega en Manzanares. Al momento fue denunciado y detenido. Horas después era trasladado a Valdepeñas donde quedó en manos del comité de Defensa que presidía Félix Torres Ruiz, un hombre despiadado que controlaba con ferocidad extrema toda la comarca. (4)

Félix Torres Ruiz-Tello, Foto mejorada con IA

Una vez comprobada la identidad y militancia de “Aguililla” fue brutalmente interrogado. Los esbirros de Torres trataban de averiguar dónde estaba escondido y para quién eran los víveres adquiridos. La terrible paliza que recibió le ocasionó fracturas en ambos brazos, mandíbula y varias costillas. Según declaró un testigo llegaron a arrancarle el trozo de piel donde llevaba tatuado el yugo y las flechas. (5) A base de torturas terminó por declarar cuando ya le habían convertido en una auténtica piltrafa. El maltrecho falangista tuvo que conducir a los hombres de Torres hasta la finca “El Castillejo”.

Sin creer totalmente las palabras arrancadas a Camacho y ante la posibilidad de que se hubieran hecho fuertes en la quintería un grupo de rebeldes armados, Félix Torres dirigió el 3 de agosto una operación para su desmantelamiento y eliminación. Para ello pidió refuerzos a Moral, Manzanares y Bolaños. De Manzanares salieron dos camionetas conducidas por Ángel Contreras Albandea y Manuel García-Pozuelo Serrano. Llevaban una veintena de escopeteros y 200 litros de gasolina. (6)

La tardanza en la vuelta de Francisco hizo temer lo peor a Alfonso Manuel. Éste decidió abandonar la casa y escapó caminando unos cuatro kilómetros hacia el sur para internarse en una zona frondosa del monte. El pequeño ejército de milicianos debió ser informado por algún campesino o leñador sobre la dirección que había tomado el huido y batió toda la zona hasta que dieron con él. Incluso llegaron a provocar el incendio de los matorrales para forzar su salida. La captura se produjo en el paraje “Boca de la Tinaja”. Tanto Alfonso Manuel como su esposa fueron trasladados a Valdepeñas. (7)

A mediodía del 3 de agosto los milicianos de Manzanares volvían al pueblo con el depauperado Francisco Camacho. Según sus hermanas, a pesar de estar destrozado físicamente seguía gritando “Viva Cristo Rey” o “Viva España” cuando era martirizado en el camión. Al llegar al paraje “Fuente Jilguera” los escopeteros decidieron acabar con el prisionero. Después de dispararle en el vientre, vertieron sobre su cuerpo una lata de gasolina y le prendieron fuego. Tal vez intentaban ocultar así los estragos ocasionados en el cuerpo del prisionero 
por los horribles tormentos que le aplicaron en Valdepeñas. (8)

Francisco Camacho Criado. Foto Mejorada con IA

Ese mismo día, los milicianos procedentes de Manzanares asesinaron a Domingo Bacete Barrera, natural del Moral de Calatrava y guarda de la finca “El Pozo del Borrico”. No sabemos exactamente las causas que motivaron su muerte. Tal vez fue suficiente que estuviera al servicio de un terrateniente al que conceptuaban como “fascista”; otros indicios apuntan a que algún miliciano mantuviera con él viejas rencillas por asuntos de caza furtiva.

Según su nieto fue atado a un vehículo y arrastrado varios kilómetros por el entonces camino de tierra que enlazaba Moral con Manzanares hasta acabar con su vida. Días después encontraron su destrozado cadáver cerca de la fuente de Siles. (9)

Domingo Bacete. Foto recuperada con IA

En la declaración prestada en 1941 para la Causa General, Dolores Barahona Montañés, cuñada de Domingo, explicó que vivía con su hermana en la finca y fue testigo directo de la detención. Afirmó que llegaron “dos coches” a la casa y que llevaban a “Aguililla” todavía vivo. Dijo también que la muerte de Domingo ocurrió el 2 de agosto, pero probablemente confunde la fecha ya que Francisco Camacho murió el día 3. Algo normal teniendo en cuenta que habían transcurrido cinco años desde que ocurrieron los hechos. La indicación de que eran coches y no camiones nos confunde, sin que podamos a estas alturas verificar tal apreciación. (10)

Al pasar cerca de la ermita de Siles, los milicianos descargaron su furor antirreligioso contra el templo. Violentaron la puerta y profanaron la imagen de Santa María Magdalena, destruyendo el mobiliario y saqueando los objetos de culto que en ella se guardaban. (11)

Ermita de Santa María Magdalena

Entretanto, en Valdepeñas, Josefa Ruiz de Martín Esteban sufrió humillaciones vergonzantes a pesar de encontrarse embarazada. Su marido fue sometido a intensos interrogatorios y brutales palizas. Finalmente, entre el 6 y 8 de agosto fue entregado a milicianos de Manzanares para ser asesinado. Su cadáver fue encontrado una semana después en el paraje conocido como “Baños de Viveros”, emasculado, sin ojos en las órbitas y con un disparo en la nuca. (12)

Alfonso González-Calero Márquez. Foto mejorada con IA

Aquellos hechos terribles nunca terminaron de aclararse totalmente a pesar de las pesquisas y declaraciones de inculpados recogidas en los primeros meses de posguerra. Con esta investigación he tratado de profundizar en algunos aspectos que permanecían bastante difusos, otros ya nunca podrán ser esclarecidos.

Las circunstancias extraordinarias que se vivieron durante la guerra civil permitieron que siniestros personajes, tanto en un bando como en el otro, pudieran dar rienda suelta a sus instintos más perversos con total impunidad aplicando a sus enemigos, reales o supuestos, la crueldad más abyecta e inhumana. Han transcurrido nueve décadas de aquellos terribles acontecimientos, pero los seres humanos nunca aprendemos las lecciones de la Historia y parece que estemos periódicamente en disposición de repetirla.

Escenario de los hechos

NOTAS

1.- ÁLVAREZ TARDÍO, Manuel y VILLA GARCÍA, Roberto. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular 1936. CPI Barcelona 2023.

2.- BERMÚDEZ GARCÍA-MORENO, Antonio. República y Guerra Civil en Manzanares 1931-1939. Tomo II.

3.- Francisco Camacho Criado nació el 20 de julio de 1911. (RC L-33 F-82) Hijo de Francisco Camacho López (guarda de la familia Ochoa) y de Francisca Criado Díaz. Era chófer y estaba soltero. Al morir tenía 25 años recién cumplidos.

4.- Feliz Torres Ruiz-Tello nació en Valdepeñas el 19 de febrero de 1895 (Archivo Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Valdepeñas L-72 F-33) . Era hijo de Faustino Torres Rodríguez y Ramona Ruiz-Tello Guerra. Contrajo matrimonio el 19 de septiembre de 1925 con Josefa Hurtado de Mendoza

Dirigente de la UGT y Partido Socialista. Cuando estalló la guerra formó el batallón Torres, unidad de milicias integrada por voluntarios. Presidió también el Comité de Defensa y fue principal responsable de las numerosas muertes ocurridas en el pueblo vecino. Pasó a ocupar el cargo de alcalde de Valdepeñas en noviembre de 1936.

Terminada la guerra fue detenido, juzgado por el tribunal militar y sentenciado a la última pena, pero no a la habitual y rápida muerte por fusilamiento, sino a garrote vil. Por los inenarrables métodos de tortura aplicados a sus víctimas durante los interrogatorios fue el único reo en toda la provincia condenado a esa muerte atroz.

Sobre este personaje ver el artículo de Martín Miguel Rubio Esteban titulado El Pol Pot de Valdepeñas, publicado el 6 de enero de 2024 en http//: ideas.gaceta.es

También se describen sus hazañas en el libro Retaguardia roja de Fernando del Rey Reguillo. Galaxia Guttemberg. 2019. Capítulo 11.

5.- Entrevista realizada a las hermanas Teresa e Isabel Camacho Criado el día 30 de mayo de 1986.

Declaraciones de María Francisca Criado Díaz efectuadas el 27 de enero y 12 de mayo de 1941 para la Causa General. PARES Al terminar la guerra, las denuncias de los hermanos Gabriel, Teresa e Isabel contra los supuestos asesinos de su hermano dieron lugar a numerosas ejecuciones en Manzanares, Bolaños, Moral y Valdepeñas.

6.- Sumarios 5.303 correspondiente a Juan Díaz-Benito Jiménez y 50.175 correspondiente a Manuel García Ruiz. Archivo Histórico General de la Defensa. Madrid.

Otras breves referencias sobre los hechos aparecen en los siguientes documentos del Archivo Histórico General de la Defensa:
Sumario 211 correspondiente a Manuel García-Pozuelo Serrano.
Sumario 7.797 correspondiente a Antonio Lorente Luján.
Sumario 1.648 correspondiente a Matías Romero Cano.
Sumario 3.167 correspondiente a Ramón Martín-Lara Guijarro.
Sumario 27.768 correspondiente a Antonio Torres Cuadrado.

7.- Alfonso Manuel González-Calero Márquez nació el 17 de diciembre de 1901. (RC L-22 F-284) Hijo de León González-Calero Enrique, casero en la mansión de Jonte, y de Isabel Márquez Antequera. Era administrador de profesión y trabajaba como mayordomo para González de Jonte. Contrajo matrimonio con Josefa Ruiz de Martín Esteban Caballero el 20 de mayo de 1935. Al morir tenía 34 años. Dejó un hijo llamado Alfonso.

8.- Entrevista realizada a las hermanas Teresa e Isabel Camacho Criado el día 30 de mayo de 1986.

9.- Domingo Bacete Barrera, nacido en Moral de Calatrava hacia 1896 (no se ha podido encontrar su partida de bautismo), era hijo de José Bacete Castro y Josefa Barrera. Trabajaba como guarda jurado. 
Estuvo casado con Isabel Barahona Montañés, pero en el momento de su muerte ya era viudo. Dejó cinco hijos: Miguel, José, Ana María, Bernardo y Francisco. 

Murió el mismo día que Francisco Camacho; es decir, el 3 de agosto de 1936, aunque en el certificado del acta de defunción, inscrito el 22 de enero de 1942, se recoge como fecha de defunción el día 2 de agosto de 1936.

Información verbal sobre la forma en que lo mataron aportada por su nieto Domingo Bacete Parra, hijo de Bernardo Bacete Barahona, en conversación telefónica mantenida el 18 de agosto de 2026.

10.- Declaración de Dolores Barahona Montañés, cuñada de Domingo Bacete efectuada el 16 de septiembre de 1941. Causa General.

Declaración efectuada por Ana María Montañés Lara, suegra de Domingo Bacete Barrera el 22 de enero de 1942. Causa General.

11.- Sumario 1.648 correspondiente a Matías Romero Cano. Archivo Histórico General de la Defensa. Madrid.

La ermita era propiedad particular del matrimonio formado por Enrique Ochoa de Quesada y Dolores González-Elipe Rossique. Había sido consagrada el 9 de junio de 1905 por el cura ecónomo Ramón Prado Cabezas. La reconstrucción se llevó a cabo sobre los cimientos de otra edificación anterior arrasada por los franceses. Nota en el libro de Bautismos número 61, folio 19 v. del Archivo Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Manzanares.

12.- Declaraciones de Josefa Ruiz de Martín Esteban Caballero efectuadas el 28 de abril de 1941 y 2 de diciembre de 1942 para la Causa General. PARES.
La inscripción de su muerte en el Registro Civil de Manzanares se realizó el día 16 de agosto de 1936.

En el sumario 27.634 correspondiente a Santiago Gregorio Martín se confirma el incendio de la sierra que duró varios días.


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