ARTÍCULOS SOBRE LA HISTORIA DE MANZANARES

24 de agosto de 2026

UN MANZANAREÑO ILUSTRE: JULIÁN CASAÑA LEONARDO

Julián María Restituto nació en Manzanares el 10 de junio de 1833, bajo el reinado de Fernando VII. Procedía de una familia de ascendencia toledana. Su padre era el médico militar Juan de Mata Casaña Fernández de la Vega y su madre Polonia Leonardo Santos. No sabemos si el padre formaba parte de alguna unidad del ejército acantonada en la villa o el nacimiento tuvo lugar de forma circunstancial durante alguna visita o viaje. (1)

Partida de bautismo de Julián

Realizó sus estudios primarios en el exclusivo colegio San Felipe, de Cádiz, cuyo fundador, el sacerdote, matemático y poeta ilustrado Alberto Rodríguez de Lista Aragón, había establecido unos planes de estudios absolutamente revolucionarios para la época que incluían asignaturas de Matemáticas, Filosofía, Humanidades, Francés, Inglés, Física, Moral, Retórica, Poesía y otras materias que procuraron a Julián una sólida formación de base. (2)

En el curso 1847/48, con solo catorce años, comenzaba en la Universidad Central de Madrid los estudios preparatorios de Farmacia y Ciencias Naturales, recibiendo varios premios como alumno destacado.

Obtuvo su licenciatura en Farmacia el 16 de junio de 1853 y en Ciencias Naturales dos años más tarde, consiguiendo el grado de doctor en ambas disciplinas el 20 de abril de 1858.

El discurso de doctorado en Farmacia trató sobre la “Constancia de la composición química del aire” y el que pronunció en la Facultad de Filosofía para doctorarse en Ciencias versó sobre la “Cosmogonía de Moisés, comparada con la cosmogonía científica”.

Comenzó su actividad académica como profesor auxiliar de Análisis Químico con el catedrático Juan Pou y Camps, realizando sustituciones en las cátedras de Farmacia y de Ciencias en la Universidad Central de Madrid. (3)

Julián adquirió gran relevancia a nivel nacional en el mundo de la farmacia por su traducción al castellano de la obra Novísimo formulario magistral, escrita por el sabio francés Apollinaire de Bouchardat, catedrático de Higiene en la Facultad de Medicina de París. El libro contenía más de seis mil recetas y fórmulas magistrales que fueron interpretadas con gran precisión por Casaña. (4) Otra obra traducida, en colaboración con el médico Esteban Sánchez Ocaña, fue la titulada L´Officine, en castellano La Botica, un repertorio de farmacia práctica escrito por François Dorvault, fundador de la Pharmacie central des pharmaciens, empresa cooperativa dedicada a la fabricación y distribución de productos químicos y farmacéuticos en Francia.

En 1860 formaba parte del Ateneo Científico y Literario de la capital, institución cultural en la que ejerció como secretario de la sección de Ciencias Naturales. (5)

El 19 de enero de 1861 ganaba por oposición la cátedra de Química Orgánica de la Facultad de Farmacia en la Universidad de Barcelona, cuando ésta todavía se encontraba en el desvencijado edificio del convento del Carmen. A partir de entonces estableció su residencia en la Ciudad Condal. (6)

Era tradición que, para iniciar el curso, cada año diera la lección inaugural un catedrático de la institución. Julián fue elegido para hacerlo en 1864/65 y lo hizo con extraordinaria solvencia tratando sobre los principios filosóficos de la Farmacia y los progresos de las ciencias físicas en España.

Despejado su horizonte laboral, el 26 de enero de 1866 contrajo matrimonio en la iglesia de San Miguel de Barcelona con Francisca de Zayas Martí, hija del ex brigadier Fernando de Zayas. El matrimonio solo tuvo una hija llamada María de las Mercedes, nacida en octubre de 1868. (7)

Julián Casaña Leonardo y Francisca de Zayas

Registro del Ayuntamiento de Barcelona. Libro de Matrimonios de 1866, inscripción 127,

Hacia 1870, durante el reinado de Jorge I, el gobierno heleno lo nombró cónsul de Grecia en Barcelona, iniciando una actividad diplomática que perduraría hasta su marcha de la ciudad en 1896. (8)

Su experiencia profesional y docente dieron como fruto la escritura de un tratado de Química Orgánica aplicada a la Farmacología y de Farmacología Químico-Orgánica cuya primera edición fue publicada en 1872. Su valor científico y didáctico sería reconocido y premiado en la Exposición Universal de Filadelfia de 1876. (9)

       


Coincidiendo con la publicación del libro se produjo el traslado de la actividad docente al nuevo edificio de la Universidad. Una imponente mole de estilo neorománico, diseñada por el arquitecto Elies Rogent i Amat, que acogió las facultades de Ciencias, Filosofía y Letras, Derecho y Farmacia. La inauguración oficial tuvo lugar el 1 de octubre de 1872.

Nuevo edificio de la Universidad en la zona del ensanche

Consolidado el proceso de restauración borbónica, el 5 de mayo de 1876, el catedrático Casaña era nombrado rector de la universidad de Barcelona por acuerdo del consejo de ministros presidido por Antonio Cánovas del Castillo, a propuesta del ministro de Fomento, Francisco de Borja Queipo de Llano, conde de Toreno. Sus simpatías hacia la monarquía, su valía profesional y su carácter moderado y conciliador determinaron la elección. (10)

Julian Casaña en su madurez

Poco más tarde se incorporaba como 2º secretario a la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, una entidad nacida en 1822 dedicada a promover la economía, la industria y el comercio que congregó a importantes figuras pertenecientes a los sectores más dinámicos de la sociedad cuando se estaba iniciando en España, y especialmente en Cataluña, la revolución industrial. (11)

A finales de 1876 era condecorado por el nuevo rey de España con una encomienda de número de Isabel la Católica, alta distinción honorífica de carácter civil. (12)

Por exigencias del cargo, durante su rectorado presidió los actos solemnes celebrados en el suntuoso paraninfo de la universidad; recepción de altas personalidades que visitaban el centro, inauguración de los diferentes cursos, ceremonias de nombramiento de doctores, entrega de premios a alumnos distinguidos, conferencias, etc.

El imponente paraninfo de la nueva universidad catalana

Cuando el rey Alfonso XII anunció su visita a Barcelona, las fuerzas vivas de la ciudad decidieron recibirle con una exposición que reflejara la fuerza productiva de la ciudad y la laboriosidad de sus ciudadanos. En poco más de un mes se montó un evento que pretendía mostrar al monarca la actividad científica, el ingenio artístico y la inteligencia industrial y agrícola de la provincia. Como marco eligieron el edificio y los patios de la Universidad. La comisión organizadora estuvo presidida por el gobernador civil, Castor Ibáñez de Aldecoa, actuando el rector Julián Casaña como vicepresidente. Para comisario director eligieron a Elías Rogent, arquitecto del edificio, quien diseñó los pórticos de acceso y elementos efímeros del certamen. El monarca y su séquito visitaron la muestra el 5 de marzo de 1877 quedando gratamente sorprendidos con las capacidades organizativas de sus súbditos catalanes. (13)

Tras la positiva experiencia de la exposición, a finales de abril de 1877 el gobernador civil impulsó la creación de la Asociación Barcelonesa para el Fomento de las Artes Aplicadas a la Industria. Entre el centenar de personalidades comprometidas con el desarrollo científico y económico de la ciudad se encontraba el rector Julián Casaña. (14)

Para festejar el enlace matrimonial de Alfonso XII con su prima María de las Mercedes de Orleans, celebrado el 23 de enero de 1878 en la Basílica de Atocha, la Casa Real otorgó honores y reconocimientos a una serie de personalidades de todo el país. Casaña fue agraciado en esta ocasión con la Gran Cruz de Isabel la Católica. (15)



A mediados de octubre de 1879 el presidente del gobierno, Antonio Cánovas de Castillo, viajó también hasta Barcelona. Entre las visitas planificadas estaba la Universidad, donde fue recibido por su rector, catedráticos y demás profesorado con toda la pompa que el acto requería. El recorrido por las distintas estancias e instalaciones del que se consideraba el mejor centro universitario de España se prolongó durante más de dos horas. En aquellos años 92 catedráticos desarrollaban sus actividades en la institución; las cuatro facultades contaban con 61 cátedras, la Escuela Industrial con 14 y la Escuela de Pintura, Escultura, Grabado y Arquitectura con otras 17. (16)

Una loable propuesta de Casaña fue la creación de una galería pictórica que recogiera la imagen de los rectores que ocuparon el cargo desde el año 1837, fecha en que la universidad se trasladó a Barcelona desde su antigua ubicación en Cervera. Para ello contrató con distintos artistas catalanes la realización de diez pinturas al óleo que se colocaron en la estancia de la planta superior que precedía a la sala de juntas del Rectorado. Aquella iniciativa se ha mantenido en vigor hasta nuestros días. (17)

La excelente labor de Casaña como gestor de la institución universitaria determinó que en 1880 recibiera el nombramiento honorífico de Jefe Superior de Administración a propuesta de Francisco Romero Robledo, ministro de Gobernación. Tal distinción otorgaba de forma honorífica el máximo rango dentro de la burocracia civil del Estado, equivalente a subsecretario o director general. (18)

Además de prestigioso catedrático y gran administrador Casaña se convirtió en todo un referente como cabeza visible de la universidad con quien se contaba como asesor u organizador ante cualquier evento de relevancia.

En 1882 el Colegio de Farmacéuticos de Madrid organizó en el Jardín Botánico la Exposición Farmacéutica Nacional donde se pretendía mostrar los avances científicos en el mundo farmacéutico y los logros alcanzados en la fabricación industrial de medicamentos en España. En ella se expusieron productos químicos, instrumental de laboratorio, equipos industriales y publicaciones especializadas. Julian Casaña fue premiado con una medalla de oro por su contribución a la ciencia farmacológica mediante sus publicaciones y traducciones de obras fundamentales para el sector. (19)

Medalla de oro de la exposición otorgada a don Julián

En enero de 1885 Julian Casaña recibió otra medalla de oro del imperio Austrohúngaro. Con ella se premiaban los merecimientos extraordinarios del rector en el campo de las Artes y las Letras con motivo del aprecio y admiración que despertó en Viena su libro sobre Química Orgánica, cuya última edición contaba ya con cuatro volúmenes. (20)


Con un claro sentido de la oportunidad, en 1886 don Julián encargó al pintor reusense Antoni de Sisteré un cuadro de cuerpo entero de la regente, que sustituyó en el testero del paraninfo al de su marido, fallecido unos meses antes. El artista entregó una copia del que había realizado en Madrid el año 1881 por encargo de la propia reina. (21)

El 18 de mayo de 1888, la Sociedad Económica de Amigos del País de Barcelona se vio honrada con la presencia de María Cristina. La reina presidió la ceremonia de entrega de premios a una serie de personas que se habían hecho dignos de un reconocimiento público por su constancia en el trabajo y por su acrisolada honradez. La visita a la universidad formaba parte del itinerario marcado por el protocolo. A las dos de la tarde llegaba la regente acompañada por la duquesa de Fernán Núñez. Fue recibida por el rector, por el presidente de la Sociedad Económica, claustro y primeras autoridades de la provincia. El salón de actos se encontraba abarrotado por las personas más notables de la ciudad en el campo de las ciencias, las artes, la industria la literatura y la banca. El acto resultó de una gran solemnidad, estrechando los lazos de la monarquía con la ciudad y con su principal templo del saber. (22)


A primeros de octubre del mismo año visitó también la capital catalana el rey Luis I de Portugal. Después de ver la catedral acudió a la universidad donde recibió una calurosa acogida. Como muestra de agradecimiento Julián Casaña recibió la Cruz de la Orden de Cristo, herencia templaria de época medieval que, pintada en las velas, identificó a las naos portuguesas durante siglos en sus viajes de exploración y conquista. (23)

       

No quiso ser menos el gobierno francés, presidido por Charles Floquet, y honró a don Julián con las insignias de la Legión de Honor. Más tarde lo haría otorgándole las Palmas Académicas de plata que se entregaban a profesores, científicos o escritores que hubieran destacado en la difusión de la cultura francesa.

         


Don Julián formó parte de la junta organizadora de la Exposición Universal de Barcelona que tuvo lugar entre el 8 de abril y el 9 de diciembre de 1888. Con aquella muestra la Ciudad Condal aumentó su proyección internacional, mostrando la prosperidad y el progreso alcanzado en industria, artes y comercio. Paralelamente a la muestra se organizó en la ciudad el Congreso Nacional Pedagógico que pretendía analizar cuestiones de interés para las escuelas y llamar la atención de los poderes públicos por el fomento de la enseñanza primaria. Por su relevancia académica Julián Casaña fue designado como presidente del simposio. (24)

En 1893 surgió un serio conflicto en la facultad de Filosofía y Letras al no aceptar los alumnos y profesores más integristas la línea pedagógica que mantenía al explicar su asignatura el catedrático de Metafísica Manuel Sanz Benito, hombre librepensador, racionalista y espiritista. La prensa católica procuró desprestigiar por todos los medios al doctor Sanz, mientras algunos profesores trataron de desviar a los alumnos católicos a un adjunto de su agrado llamado Francisco Barjau Pons. El rector no permitió tales maniobras y defendió enérgicamente la libertad de cátedra de Sanz Benito. Ello supuso atraer hacia su persona las críticas de los sectores clericales más radicalizados. Finalmente el tema se resolvió porque, acosado por algunos de sus propios compañeros y por grupos de alumnos carlistas, Sanz permutó su plaza y marchó a Valladolid. (25)

El 9 de octubre de 1893, bajo el reinado nominal de Alfonso XIII, se otorgó a Julián Casaña la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, creada con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y de la Corona. (26)


En 1894 se creaba en Barcelona la Sociedad Española Protectora de las Ciencias con objeto de promover y divulgar el conocimiento de las ciencias experimentales, dando a conocer los avances científicos mediante publicaciones, exposiciones y conferencias. Como presidente se designó a Julián Casaña. Unos meses más tarde la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona también nombró a Casaña presidente durante el bienio 1894-1896. (27)

A mediados de junio de 1895 se constituyó la Junta de Obras del Hospital Clínico y Facultad de Medicina de Barcelona. Los trabajos comenzaron a finales de ese mismo mes. Una vez más se designó a Julián Casaña como presidente, quien utilizó todo su prestigio y relaciones sociales para acelerar la construcción de tan importantes instituciones. (28)

El año 1895 fue aciago para el rector. El doctor Odón de Buen del Cos, catedrático de Historia Natural, había publicado y utilizado en clase dos libros titulados Tratado Elemental de Geología y Tratado Elemental de Zoología en los que recogía las nuevas teorías de formación del planeta y las evolucionistas de Darwin. Ambos libros habían sido convenientemente autorizados por el Consejo de Instrucción Pública y estaban recogidos en la lista de textos autorizados por la Facultad de Ciencias.

Catedrático Odon de Buen

El obispo de la diócesis, Jaime Catalá Albosa y otros integristas católicos consideraron ambas obras heréticas por chocar la doctrina oficial de la Iglesia y consiguieron que León XIII las condenara por decreto papal de 15 de junio. Ello suponía que estaba prohibido a cualquier católico su lectura y posesión. Ordenaba a quien tuviese algún ejemplar entregarlo a su párroco para su inmediata destrucción. Además, conminaban al autor retirarlos de la circulación y retractarse del contenido.

Esgrimiendo la inclusión de los libros de Odón en el Índice de libros heréticos, el obispo se dirigió al ministro de Fomento, cargo que ocupaba el ingeniero Alberto Bosch Fustegueras consiguiendo que ordenase al rector la retirada de las obras del catálogo de libros de texto de la universidad y suspendiera al autor del desempeño de la cátedra indicando que fuera otro profesor quien la explicara mientras se tramitaba el expediente. En la universidad se celebró una reunión entre los decanos de las Facultades, presidida por Julián Casaña. Haciendo gala de una exquisita prudencia, no permitieron que ningún otro profesor impartiera las clases de Odón de Buen, sino que suspendieron temporalmente la asignatura para evitar antagonismos.

        
                 Jaime Catalá Albosa y Alberto Bosch Fustegueras         

Odón no era precisamente una persona sumisa ni timorata. Intentó oponerse cuanto pudo a lo que consideraba un atropello intolerable y una despreciable intromisión del clero en su función docente. En varias conferencias pronunciadas en círculos republicanos arremetió duramente contra la Iglesia retrógrada, considerándola una rémora para cualquier avance de la sociedad.

La decisión de postergar al catedrático de Historia Natural provocó una airada revuelta entre los alumnos de la Facultad de Medicina y de otras especialidades. Grupos de estudiantes defensores de la libertad de cátedra aplaudieron a su profesor, lanzaron gritos contra el clero y se dirigieron al palacio episcopal donde lanzaron una lluvia de piedras contra las ventanas mientras gritaban vivas a la libertad y mueras contra el obispo y la religión.

Los alumnos librepensadores pidieron al rector que revocara tan injusta medida y permitiera a Odón seguir dando clase. En caso contrario exigían su dimisión. Casaña estaba entre la espada y la pared. Finalmente decidió permanecer en el cargo y atenerse a las órdenes recibidas. Y es que el problema no tenía solución legal porque derivaba de la claudicación del Estado ante la Iglesia, cuando en 1851 firmó el Concordato con la Santa Sede aceptando que la enseñanza impartida a todos los niveles debía ser conforme a la doctrina de la religión católica. Tales disposiciones se recogieron en la Ley General de Educación de 1857, conocida como Ley Moyano, que otorgaba a la iglesia facultades de inspección y control sobre los planes de estudio, aprobación de libros de texto y ortodoxia doctrinal del profesorado en todos los niveles educativos, incluyendo el universitario. Tales disposiciones impedían introducir en las aulas todo avance científico o racionalista que pugnase con los dogmas.

Los altercados continuaron. El enfrentamiento entre alumnos de distinta opinión y los destrozos en ventanas y mobiliario obligaron al rector a pedir la intervención de la fuerza pública que desalojó la universidad a bastonazos y sablazos. Fuera del recinto, la Guardia Civil a caballo dio varias cargas contra los manifestantes y hubo varias detenciones. (29)

La protesta estudiantil trascendió al mundo de la política. Los estudiantes pidieron la solidaridad de sus compañeros de otras universidades mientras la prensa liberal y republicana denunciaba la intromisión de la iglesia en asuntos educativos. La noticia se debatió en los Círculos Progresistas y los diputados republicanos llevaron el asunto a las Cortes. Mientras tanto, otros grupos de estudiantes carlistas e integristas defendían la actuación del obispo y aplaudían la suspensión del profesor Odón. Por su parte, la prensa católica arremetía contra el catedrático y los alumnos descarriados.

Ante el atropello que sufría el catedrático Odón, algunos estudiantes violentos agredieron a un bedel y lanzaron piedras a varias aulas poniendo en peligro la integridad física de alumnos y profesores conservadores. Casaña decretó el cierre de la universidad, pero por orden del ministro tuvo que anular su decisión al día siguiente y aceptar que la vida académica continuase bajo un amplio aparato de vigilancia policial y la decisión de las autoridades de emplear la mano dura sin contemplaciones. A nivel interno quedó constituida una Comisión Disciplinaria para castigar cualquier desmán que pudiera producirse por parte del alumnado. (30)

El 12 de octubre apareció en la prensa nacional un manifiesto de los diputados republicanos, avalado por todos los centros federales y republicanos de Cataluña en defensa de la libertad de cátedra, en el que consideraban al rector Casaña hombre timorato, débil y cobarde, plegado a las órdenes del gobierno. (31)

Había transcurrido más de un mes y la tormenta no amainaba. Las clases de Historia Natural seguían suspendidas a pesar de haber 400 alumnos matriculados. Los disturbios y alborotos continuaron dentro y fuera de la universidad con serios enfrentamientos entre alumnos católicos y librepensadores, y de éstos con la policía. (32)

El 3 de noviembre se celebró un gran mitin de estudiantes donde intervino como orador el diputado republicano federal Baldomero Lostau Prats, quien animaba a mantener la resistencia a ultranza frente a la opresión clerical. A los pocos días, el gobierno conservador de Cánovas reconstituyó el Consejo Nacional de Instrucción Pública con radicales clericales y personas de su absoluta confianza. Entre ellos se encontraba el rector de la universidad de Barcelona, lo que suponía un respaldo oficial a sus actuaciones. (33)

A pesar de la represión y las amenazas, las protestas se estaban extendiendo a círculos obreros e intelectuales. Así, el 16 de noviembre apareció en la prensa otro manifiesto firmado por un centenar de intelectuales a favor del catedrático represaliado y de la libertad de cátedra. (34)

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos el gobierno consideró oportuno dar un paso atrás y descargó su responsabilidad. Atribuyó al rector la decisión de haber clausurado la cátedra de Historia Natural y dejó en manos del Consejo Universitario la resolución del problema. (35)

Julián Casaña. Oleo pintado en 1879 por Antonio Caba Casamitjana.
Galería de rectores de la Universidad de Barcelona.

El órgano de gobierno se reunió el día 19 de noviembre. A propuesta del rector, los decanos acordaron mantener la censura contra Odón de Buen, basándose en tres cargos concretos: Haber seguido utilizando sus obras en clase después del requerimiento del obispo; haber ocasionado alboroto, dando clases en un edificio distinto de la universidad y acudir a su cátedra sabiendo que el rector la había clausurado.

Según las ordenanzas, una semana después era recibió el inculpado para escuchar sus alegaciones. El profesor Odón rebatió los cargos presentados en su contra tan razonada y brillantemente que los miembros del Consejo cambiaron su opinión y aprobaron por mayoría que fuera rehabilitado y se le reintegrara en su cátedra. (36) En consecuencia, a primeros de año volvió a reanudar sus clases con la misma dinámica y contenidos que lo hacía antes del conflicto.

Los estudiantes librepensadores y los defensores de la libertad de cátedra habían ganado la batalla para escarnio de los clericales. Éstos se quejaban amargamente de que el catolicismo había sido vejado y encarnecido, acusando al gobierno conservador de no cumplir la ley.

La decisión del Consejo supuso un fuerte varapalo moral para Julián Casaña. Su imagen quedó muy dañada al ser desautorizado por los decanos y abandonado por el ministerio. Absolutamente decepcionado, dimitió como rector, después de veinte años ocupando el cargo, y abandonó su cátedra para trasladarse fuera de Barcelona.

Usando de su prestigio y relaciones consiguió que el ministro de Fomento, Aureliano Linares, le facilitara la salida creando para él una nueva cátedra en la Facultad de farmacia de la Universidad Central de Madrid denominada Historia Crítica de la Farmacia y Bibliografía Farmacéutica. Una asignatura que los estudiantes consideraron siempre como una “maría”. Fijó su residencia en la Corte en un piso arrendado de la calle Alcalá, 52.

A pesar de los sucesos de Barcelona su prestigio profesional siguió incólume y pocos meses después de instalarse en Madrid era nombrado miembro de la Real Academia de Medicina. Su discurso de ingreso, pronunciado el domingo 23 de octubre, versó sobre "El agua desde el punto de vista de la higiene". (37)

En febrero de 1898 casó su hija con el capitán de Caballería Vicente Aguilera Turmo perteneciente a otra distinguida familia de la capital. La aristocrática boda constituyó todo un acontecimiento social al que asistieron miembros de la nobleza y altos mandos del ejército. En julio de ese mismo año era nombrado decano de la Facultad de Farmacia pasando a dirigir la gestión académica y económica del centro.

María de las Mercedes Casaña Zayas

El Excelentísimo e Ilustrísimo Doctor Don Julián Casaña Leonardo nunca se jubiló. Ya muy achacoso siguió dando clases hasta su muerte, ocurrida el 13 de octubre de 1911 a los 78 años de edad. Fue enterrado en Madrid.


A los pocos días del óbito sus compañeros se dirigían al ministro en los siguientes términos:
Los catedráticos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central, respetuosamente se dirigen a V. E., solicitando que la cátedra del período del doctorado, hoy vacante por fallecimiento de nuestro inolvidable compañero el Excmo. Sr. D. Julián Casaña, sea transformada en otra enseñanza de mayor conveniencia profesional.

Durante su larga trayectoria vital don Julián se caracterizó por ser un trabajador incansable, gran orador de selecta retórica, hombre discreto, con altas cualidades didácticas, armonizador de voluntades, con vasta cultura. Escritor erudito y gran articulista como lo demuestran sus colaboraciones en revistas como La España Médica, El Restaurador farmacéutico, La Clínica o La Revista de Obras Públicas.

NOTAS

1.- Archivo parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. Libro 38, folio 90v.
Juan de Mata Casaña ejerció como médico de la Beneficencia en el barrio de Atocha (Madrid) hacia 1854.

2.- Periódico El Correo Nacional del 8 de enero de 1841. Madrid.

3.- Portal de Archivos Españoles (PARES). Archivo Histórico Nacional. Sección Universidades ,1031, Exp.63 y 5410, Exp.9

4.- Periódico El León Español del 5 de junio de 1858. Madrid.

5.- Periódico Las Novedades del 7 de enero de 1860. Madrid.

6.- Discurso leído ante el claustro de la Universidad de Barcelona en el acto solemne de la recepción del catedrático de la Facultad de Farmacia Julián Casaña. Barcelona: Imprenta politécnica de Tomás Gorchs, 1861. 

7.-Archivo Municipal de Barcelona. Libro de matrimonios de 1866. Folio 32, inscripción 127.

8.- Periódico El Diario Español del 30 de julio de 1870. Madrid.

9.- Periódico El Porvenir de la Industria del 27 de octubre de 1876. Barcelona.

10.- Periódico El Español del 6 de mayo de 1876. Madrid.

11.- Periódico La Mañana del 12 de junio de 1876. Madrid.

12.- Semanario El Genio Médico-Quirúrgico del 31 de diciembre de 1876.

13.- Periódico El Tiempo del 7 de febrero de 1877 y El Diario Español del 6 de marzo de 1877. Madrid.

14.- Periódico La Época del 29 de abril de 1877. Madrid.

15.- Periódico El Imparcial del 24 de enero de 1878. Madrid.

16.- La Correspondencia de España del 15 de octubre de 1879. Madrid.

17.- Diario Crónica de Cataluña del 31 de diciembre de 1879. Barcelona.

18.- Periódico El Diario Español del 19 de octubre de 1880. Madrid.

19.- Periódico El Día del 21 de noviembre de 1883. Madrid.

CARACTERÍSTICAS DE LA MEDALLA
Anverso: Presenta una corona real bajo la cual hay un sol radiante y ramas de palma. En la parte inferior se muestran los escudos de España junto a otro escudo con una colmena y abejas, flanqueados por la inscripción en latín de Plinio el Viejo: MEDICAMENTA NON MELLA (los medicamentos no son miel). Debajo el texto COLEGIO DE FARMACEUTICOS DE MADRID con el año MDCCXXXVII, fecha en que el rey Felipe V aprobó los estatutos del Real Colegio de Boticarios de Madrid.
Reverso: Muestra el texto PREMIO AL MÉRITO y la leyenda circular EXPOSICIÓN FARMACÉUTICA NACIONAL· MADRID 1882.

20.- Periódico La Dinastía del 6 de enero de 1885. Barcelona.

La medalla tenía forma ovalada. Ocupaba su campo central la efigie del emperador Francisco José. Alrededor de la parte superior mostraba la inscripción: FRANC·JOS· I·AVSTR-IMP· REX· BOH· ET· HVNG· REX· AP· (Francisco José I, emperador de Austria, rey de Bohemia y rey apostólico de Hungría).
En el reverso se encontraba la inscripción: LITTERIS ET ARTIBUS. Alrededor de la medalla tenía un borde decorado y en la parte superior mostraba la corona imperial. Se lucía colgada del cuello pendiente de una cinta de color rojo.

21.- Periódico La Ilustración del 10 de octubre de 1886. Madrid.

22.- Periódico La Dinastía del 19 de mayo de1888. Barcelona.

23.- Periódico La Dinastía del 11 de octubre de1888. Barcelona.

24.- Periódico El Resumen del 26 de enero de 1886. Madrid. Y periódico La Dinastía del 14 de octubre de 1887. Barcelona.

25.- Periódico El Diario Catalán del 28 de marzo de 1894. Barcelona.

26.- Guía Oficial de España. Año 1912.

27.- Periódico La Dinastía del 12 de marzo y 28 de octubre de 1894. Barcelona.

28.- Periódico La Dinastía del 20 de junio de 1895. Barcelona.

29.- Periódico La Iberia del 9 de octubre de 1895. Madrid.

30.- Periódico El Heraldo de Madrid del 11 de octubre de 1895.

31.- Periódico El Nuevo Régimen del 12 de octubre de 1895. Madrid

32.- Periódico El Diario Español del 22 de noviembre de 1895. Madrid.

33.- Periódico El Nuevo Régimen del 9 de noviembre de 1895. Madrid.

34.- Periódico El Nuevo Régimen del 16 de noviembre de 1895. Madrid.

35.- Periódico El Siglo Futuro del 12 de octubre de 1895. Madrid.

36.- Periódico El Heraldo de Madrid del 29 de noviembre de1895.

37.- Revista de Ciencias y Letras del 15 de mayo de1896. Madrid.

38.-Los Nuevos Remedios 15-XII-1897)

 

 

 


 

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