ARTÍCULOS HISTÓRICOS

7 de marzo de 2018

D. FIDEL CASCÓN, EL CIRUJANO QUE PUDO HABER SALVADO LA VIDA AL TORERO SÁNCHEZ MEJÍAS



Fidel Cascón Arroyo nació el 23 de enero de 1903 en Barrillos de Curueño, hijo del matrimonio formado por Adolfo Cascón Sahagún y Cecilia Arroyo Laso. (1) Procedía de una familia modesta donde el padre poseía una pequeña explotación agrícola y ganadera en la remota aldea leonesa.
Un hermano de Adolfo, D. Heriberto Cascón, párroco en aquellos años de Barrillos, sería el principal introductor de su sobrino en la fe católica e impulsor de los estudios del muchacho, ya que tras la prematura muerte del padre hubo de ejercer como tutor del mismo.
Ya en la escuela destacaba Fidel por su mente despierta y una inteligencia que era preciso cultivar. Aconsejados por el tío sacerdote, los padres decidieron dar estudios al niño, a pesar del sacrificio económico que supondría mantenerlo en la capital de la provincia.
El bachillerato lo realizó en el Instituto General y Técnico “Padre Isla” de León, finalizando con éxito el curso 1918/1919. A continuación inició la carrera de médico en la Facultad de Medicina de Valladolid, al tiempo que iniciaba su aprendizaje del idioma alemán. 

El joven Fidel en sus años de bachiller
Instituto "Pabre Isla" de León. Emblemático edificio demolido en 1966
Terminada la licenciatura se trasladó a la Facultad de Medicina de Madrid para cursar las asignaturas del doctorado en el curso 1926/1927. (2) Luego vendría la especialización en cirugía, estudios que completaría en el prestigioso Instituto de Terapéutica Operatoria de Madrid, más conocido como Instituto Rubio. (3)
Concluida su formación académica con solo veintiséis años, a mediados de 1929 recibió una oferta de trabajo por parte de Enrique Ochoa de Quesada, alcalde de Manzanares, para organizar en el Hospital Municipal la instalación de un quirófano dotado con instrumental moderno y hacerse cargo de las intervenciones quirúrgicas que precisaran los vecinos del pueblo. Con ello se completaban las importantes obras de remodelación del centro, mejorando la capacidad asistencial que  hasta ese momento había sido muy limitada.
D. Fidel se instaló en una vivienda de alquiler en calle Carmen 3 y gracias a los brillantes resultados de su trabajo pronto fue respetado y reconocido entre el vecindario como un magnífico profesional.
La apertura de la nueva Casa de Socorro de Manzanares, inaugurada el 8 de febrero de 1929, generó  una serie de conflictos entre el personal sanitario y el ayuntamiento, ya que suponía una ampliación de obligaciones y guardias que no estaban compensadas económicamente. El enfrentamiento derivó en  abandono del servicio por parte de varios facultativos y practicantes de la Beneficencia, actitud que se entendió por parte de la Corporación como una grave insubordinación de los sanitarios. Ello dio lugar a la destitución fulminante, tras la formación del correspondiente expediente, de los doctores D. Claudio Cabanas Otero y D. Jaime Muñoz de la Espada Garáu. Para cubrir sus plazas, el 27 de julio de 1929 se nombró como funcionarios titulares del servicio de Beneficencia Municipal a D. Pedro López-Peláez Sánchez-Blanco y a D. Juan Roca de la Matta. Éste último pidió excedencia al poco tiempo, siendo sustituido en enero de 1930 por D. Fidel Cascón Arroyo.
De esta forma, tan inesperada como circunstancial, consiguió el cirujano leonés un trabajo estable en Manzanares, que incluía la responsabilidad de atender a los enfermos pobres del barrio de San Juan y realizar las intervenciones que pudieran presentarse en el hospital. (4)
Dada su posición social, unida a sus convicciones religiosas y monárquicas, pronto encontró amigos entre los hijos de familias burguesas de la localidad que lo introdujeron en los círculos más selectos de la sociedad manzanareña.
Por otra parte, su juventud, y su brillante carrera, le convertían en un buen partido para las mocitas casaderas más exigentes. Cupido hizo su trabajo y pronto  entró en relaciones con Ana María Mazarro Sánchez, cinco años más joven que él, hija única de Sebastián Mazarro Díaz-Pinés y María de la Purísima Concepción Sánchez Abad. (5) El padre era un destacado terrateniente que, como propietario de unas 250 hectáreas de fincas y explotaciones agrícolas, se encontraba entre los mayores contribuyentes del pueblo.
Ana María Mazarro Sánchez
El 27 de julio de 1931 contrajeron matrimonio en el propio domicilio paterno de la novia, calle Monjas 4, siendo celebrado por el sacerdote D. Heriberto Cascón Sahagún, tío del novio, que se desplazó a tal efecto desde su parroquia de Barrillos. Los padrinos fueron Sebastián Mazarro y Ana María Malpica. Como testigos asistieron varios amigos de la familia, entre ellos Joaquín Sánchez-Cantalejo Villarejo, Julio Villacañas López, Juan Sáez Mancebo y Juan Mascaraque González-Calero. (6) La pareja estableció su residencia en la misma casa de los Mazarro.
Enlace matrimonial de D. Fidel Cascón con Ana Mazarro. A ambos lados de la pareja los padres de la novia, Sebastián Mazarro y Concepción Sánchez Abad. Detras aparece D. Heriberto Cascón, tio del novio, sacerdote oficiante de la ceremonia
El 20 de febrero de 1933 Ana daba a luz a su primera hija; la bautizaron con el nombre de Cecilia, al igual que su abuela paterna. La segunda no se hizo esperar demasiado, nació el 31 de enero de 1934 y la llamaron María del Carmen. (7)
El sábado 11 de agosto de 1934 se celebró una gran corrida de toros  programada con motivo de las ferias y fiestas locales. El cartel incluía al rejoneador Simao da Veiga y a los toreros  Alfredo Corrochano Miranda, Fermín Espinosa Saucedo “Armillita Chico” y Domingo López Ortega. El destino hizo que, unos días antes, López Ortega sufriera un accidente de tráfico que le impidió cumplir su compromiso. El apoderado del torero accidentado pidió a Sánchez Mejías que lo sustituyera en Manzanares, a lo que Ignacio aceptó por la amistad que unía a ambos matadores. (8)
Durante la lidia de Granadino, primer toro de la tarde de la ganadería de Ayala, Ignacio recibió una fuerte cornada que provocó una herida penetrante en la región antero-interna del muslo derecho, de dirección ascendente y de unos 12 centímetros de profundidad, con un pronóstico grave. (9)
El torero Sánchez Mejías en uno de sus arriesgados pases sentado en el estribo de la barrera
En la enfermería de la plaza se le realizó una primera cura, larga y dolorosa, por parte de los médicos responsables, D. Alfonso Fernández-Pacheco Resino y D. Claudio Cabanas Otero, a los que probablemente se unió D. Fidel. Aunque la pérdida de sangre había sido importante, se consiguió limpiar y taponar la herida. Ignacio recobró la pulsación normal a base de inyecciones de cafeína para aumentar la presión arterial y aceite alcanforado como estimulante cardiaco, pero se requería una intervención quirúrgica inmediata. Seguro de su habilidad y conocimientos, D. Fidel Cascón se ofreció para realizar aquella delicada operación. Sánchez Mejía lo rechazó de forma tajante, desconfiando de un simple médico de pueblo, y se empeñó en que lo trasladasen urgentemente a Madrid para que le atendiese el cirujano jefe de Las Ventas, D. Jacinto Segovia. (10)
Hubo que solicitar una ambulancia a la capital que no llegó a Manzanares hasta media noche. A la una de la madrugada se inició el viaje de regreso que se hizo interminable, pues hubo que parar varias veces para reconfortar al torero y suministrarle medicamentos. El herido, acompañado en todo momento por el doctor Fernández-Pacheco, llegó finalmente a Madrid hacia las 6 de la mañana del domingo. A las 7,30 se llevó a cabo la operación, precisando una transfusión de sangre que suministró José Bienvenida. Finalmente todos los esfuerzos por salvar a Ignacio fracasaron; la demora en efectuar la intervención, unida al intenso calor estival, desencadenaron la mortal gangrena. Sánchez Mejías falleció en el sanatorio de los doctores Crespo y González a las 9,45 horas del lunes 13 de agosto. (11) D. Fidel estaba seguro de haber podido salvar la vida al torero, pero no le permitieron intentarlo.
Las elecciones de febrero de 1936 y el triunfo del Frente Popular terminaron por sumir al país en una peligrosa radicalización, creando un enrarecido ambiente de enfrentamiento social. España se dividió en dos bloques antagónicos e irreconciliables. D. Fidel era un hombre religioso, relacionado con personas  de derechas. Aunque no militara en ningún partido político estaba socialmente encuadrado.
Tras el golpe de Estado promovido por los militares alzados contra la República, comenzó en Manzanares un terrorífico proceso revolucionario que desbordó todas las pasiones. Comenzó entonces la detención de aquellas personas que se habían significado por sus actitudes antiobreras, por militar en partidos de ultraderecha, o, simplemente, consideradas simpatizantes de los sublevados.
Uno de los principales instigadores de la persecución de D. Fidel sería, curiosamente, el médico conquense D. Manuel Cebrián Ibañez, fundador del Radio Comunista de Manzanares, quien, por envidias o celos profesionales,  sentía especial animadversión hacía su colega. (12)
Doctor D. Fidel Cascón Arroyo
Desde el 21 de julio, fecha en que se incendiaron los templos católicos de la localidad, permaneció D. Fidel escondido en su propio domicilio consciente de que su vida corría serio peligro. Saltando por el corral a la casa contigua consiguió burlar en varias ocasiones los registros efectuados por los miembros del Comité de Defensa que fueron en su busca. El resto de la familia recibió constantes amenazas y coacciones para que declarasen su paradero.
Ante la certeza de que antes o después lograrían capturarlo, familiares y amigos buscaron desesperadamente la forma de sacarlo del pueblo. Por fin, el 9 de septiembre pudo escapar de Manzanares y llegar sin contratiempos hasta Madrid en un camión de transporte de vinos, camuflado entre cubas y pellejos. El conductor, Germán Rodríguez, pretendía salvaguardar la vida de quien meses antes había salvado la suya en el quirófano. (13)
Al poco tiempo todas las fincas del suegro, los aperos y semovientes fueron incautados y pasaron a ser gestionados por la Colectividad Mixta de Campesinos. Por otra parte, el 16 de septiembre de 1936 todos los facultativos y técnicos del servicio de Beneficencia fueron cesados en el marco de un amplio proceso de depuración de funcionarios municipales. (14)   Ana Mazarro quedó así privada de todo medio de vida con dos hijas pequeñas de 2 y 3 años de edad. Para colmo, introdujeron en la casa diez familias de refugiados de guerra, dejándoles solo tres habitaciones para vivir con las niñas y sus padres, dos ancianos que nunca llegarían a recuperarse totalmente del sufrimiento moral que les supuso la radical transformación de su entorno y la pérdida de sus bienes.

Casa de Sebastián Mazarro Díaz-Pinés en calle Monjas, esquina a Manifiesto

Una vez en Madrid, D. Fidel encontró refugió en un piso de la calle Álvarez de Castro nº 22 donde residían familiares del industrial bodeguero Vicente Muñoz Romero-Nieva, exalcalde de Manzanares por el partido Radical durante el bienio conservador.  Desde allí contactó con D. José María Amo del Río, un médico del 5º Regimiento con el que le unía cierta amistad por haber sido compañeros en Manzanares. (15) El doctor Amo le aconsejó enrolarse en su misma Unidad, ubicada en el antiguo colegio salesiano de San Juan Bautista, en la calle Francos Rodríguez, para pasar desapercibido y contar con la protección de un carnet del Partido Comunista.
Cuando el 18 de octubre se dirigía al cuartel, tuvo la mala fortuna de ser reconocido en la boca de metro de Estrecho por un grupo de milicianos anarquistas de Manzanares, quienes procedieron a su detención y entrega en el mismo cuartel del 5º Regimiento de Milicias Populares bajo la acusación de ser una persona de derechas. Tras ser identificado y comprobar que estaba huido del pueblo, fue metido en los calabozos y fusilado  al día siguiente en la Casa de Campo de Madrid. (16)
Durante tres años, Ana María, aquella señorita a la que nunca faltó de nada, tuvo que afrontar innumerables penurias, carencias y humillaciones. Gracias a los ahorros que conservaba y a la ayuda inestimable de un antiguo empleado de la casa, Jacinto Nieto-Márquez Camarena, que les suministraba alimentos con cierta regularidad, pudo sobrevivir a duras penas y mantener con vida a sus pequeñas.
Tras la victoria de los ejércitos del general Franco, la señora Mazarro intentó por todos los medios saber qué había pasado con su esposo. Se efectuaron las correspondientes denuncias y comenzaron las investigaciones por parte del Juzgado Militar. Como resultado de las indagaciones se detuvo a varias personas relacionadas con la detención de D. Fidel. El cadáver nunca se llegó a recuperar, al parecer fue quemado junto con el de otros ejecutados que cayeron el mismo día. (17)
Después de someterlos a duros interrogatorios, todos los implicados en la detención de D. Fidel fueron fusilados en Manzanares, excepto uno que había muerto en combate. En realidad, nunca pudo aclararse quiénes fueron los autores materiales de la ejecución del apreciado cirujano.
Sebastián Mazarro recuperó todas sus tierras y parte de los aperos, carros y mulas que les fueron confiscadas, si bien la mayoría de ellas estaba en condiciones muy precarias. La marcha de los hombres a los frentes de combate originó tal falta de brazos que impidió a la Colectividad de Campesinos mantener todas las tierras del término en estado adecuado de producción.
Para sobrevivir a la dura posguerra, la viuda de D. Fidel tuvo que vender algunas fincas y arrendar el resto. Sebastián tenía ya demasiados años y Ana María, con dos niñas pequeñas y otras dos personas mayores a las que cuidar,  no podía gestionar personalmente la empresa agrícola heredada de sus padres. (18)
A pesar de los sufrimientos padecidos y de la pérdida irreparable de su esposo, Ana, como tantas otras personas de uno y otro bando heridas por la guerra, tuvo que mirar hacia delante, reorganizar su hacienda y criar a sus dos hijas asumiendo el doble papel de padre y madre.
El paso de los años fue aplacando el dolor de las ausencias, pero la vida ya nunca sería igual para quienes fueron golpeados tan duramente por aquella contienda fratricida. La señora Mazarro falleció el 12 de diciembre de 1997 en Alcantarilla (Murcia),  a  los  90 años de edad, rodeada de sus hijas y nietas. (19)

NOTAS
1.- Registro Civil de Santa Colomba de Curueño (León). Libro Registro de Nacimientos nº 15, página 54. Tuvo dos hermanas, llamadas Manuela y María de la Paz.
2.- Expediente académico de D. Fidel Cascón Arroyo. Archivo de la Universidad Complutense de Madrid correspondiente a la Facultad de Medicina de la Universidad Central.
3.- Institución fundada en 1896 por  Federico Rubio Galí para la enseñanza de las técnicas operatorias. Estaba ubicado en la Ciudad Universitaria y resultó completamente destruido durante la guerra civil de 1936.
4.- BERMÚDEZ, Antonio. Manzanares bajo el reinado de Alfonso XIII, páginas 224 -227. Gráficas Santa Marina. Córdoba 1993.
5.- Ana María Mazarro nació el 11 de noviembre de 1907. Registro Civil de Manzanares. Libro de Nacimientos  nº 29, folio 119.
Los abuelos paternos fueron José Mazarro y Ana María Díaz-Pinés. Los maternos, Manuel Sánchez-Aranda, industrial bodeguero natural de Granada, y Adelaida Abad de Manzanares.
6.- Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Libro Registro de Velaciones nº 25, folio 117.
De los cuatro testigos de la boda, D. Julio Villacañas ex Secretario del Ayuntamiento de Manzanares caería asesinado en Paracuellos. Juan Sáez fue ejecutado también en Manzanares durante el proceso revolucionario que siguió al alzamiento militar de 1936. Juan Mascaraque, destacado miembro de Renovación Española, tuvo que permanecer oculto durante toda la guerra para salvar la vida. Éste último sería el primer alcalde franquista de Manzanares.
7.- Registro Civil de Manzanares. Libros de nacimientos nº 57, folio 36 y nº 58 página 79 vuelta.
8.- Sánchez Mejía hacía apenas un mes que había vuelto a torear tras un largo periodo de siete años alejado de los ruedos. Para cubrir la baja de Ortega en Manzanares tuvo que hacer un largo viaje desde Huesca donde había toreado la víspera y se mostraba visiblemente fatigado.
9.- Parte facultativo emitido por los médicos de Manzanares. Periódico “El Heraldo de Madrid” del 11 de agosto de 1934.
En carta manuscrita, fechada el 1 de febrero de 1953, el doctor D. Alfonso Fernández-Pacheco describe el parte facultativo que redactó el 11 de agosto de 1934 de la siguiente forma:
En la lidia del tercer toro ingresa en esta Enfermería el diestro Ignacio Sánchez Megía (sic) que presenta una herida por asta de toro inciso punzante en la cara anterior del muslo derecho ascendente hacia atrás y hacia adentro de unos 20 cm con otro trayecto hacia abajo y atrás que rompe piel, aponeurosis, músculo sartorio, el cuádriceps y rotura de la arteria femoral profunda. Intenso schoc traumático. Pronóstico muy grave.
10.- D. Jacinto Segovia Caballero, el cirujano que operó finalmente a Ignacio Sánchez Mejía, era un profesional de gran prestigio y profesor de Patología Quirúrgica de la Facultad de Medicina de Madrid. Antes de proclamarse la República ocupó el puesto de jefe de los Servicios Médicos de la Casa Real a pesar de que militaba en el Partido Socialista. Durante la guerra civil fue Teniente Coronel de Sanidad en el Cuerpo de Carabineros y Jefe de Sanidad de la 14 División. Finalizada la contienda escapó a México. En el país hermano presidió la Agrupación Socialista española de exiliados y el Club Republicano Español.
11.- Diarios La Época del 13 de agosto de 1934, La Nación y La Libertad del 14 de agosto del mismo año.
12.- Entrevista personal realizada a Ana Mazarro Sánchez el 13 de julio de 1986.
En esa inquina personal tuvo mucho que ver la pareja sentimental de D. Manuel, una mujer llamada Avelina Davos Colinas, quien manifestó públicamente en varias ocasiones su animosidad y su odio contra el Sr. Cascón.
13.- Declaración de Ana Mazarro ante el Auditor de Guerra del Ejército de Ocupación fechada el 21 de abril de 1939.
14.-BERMÚDEZ, Antonio. República y Guerra Civil. Manzanares 1931-1934. Tomo II, página 74
15.- Boletín Oficial del Colegio de Médicos de la provincia de Ciudad Real nº 175, correspondiente a diciembre de 1934.
16.- Archivo Histórico de la Defensa. Legajo 5945. Sumario 27644. En la declaración de MCM, uno de los autores confesos de la detención, afirmó que lo hizo el 18 de octubre de 1936. En la inscripción de la defunción realizada en el Registro Civil de Manzanares el 8 de agosto de 1939 (Libro 52, folio 185v) se indica como fecha de la muerte el mismo 18 de octubre de 1936, pero posiblemente fuera al día siguiente.
Según consta en la declaración de MCM, militante de CNT, desde el cuartel del 5º Regimiento lo trasladaron en automóvil a un Sindicato de CNT ubicado en la misma calle de Francos Rodríguez para “refrendar la detención”, e inmediatamente lo devolvieron al 5º Regimiento de Milicias Populares, por lo que debieron ser milicianos comunistas, en periodo de instrucción en el citado cuartel, los autores del fusilamiento.
17.- Declaración de Ana Mazarro sobre el asesinato de su marido efectuada el 13 de enero de 1943. Documentos para la Causa General. Archivo Histórico Nacional. Signatura FC-CAUSA_GENERAL, 1029, EXP.3 Imagen 333. En ella se expone que su marido fue detenido el 17 de octubre y permaneció encerrado tres días hasta su asesinato (¿).
18.- La madre de Ana, María de la Purísima Concepción Sánchez Abad,  falleció el 23 de enero de 1944 a causa de una hemorragia cerebral cuando tenía 74 años. Su marido, Sebastián Mazarro Díaz-Pinés, le sobrevivió ocho años. Murió el 4 de mayo de 1952, a los 87.
19.- Registro Civil de Alcantarilla. Libro Registro de Defunciones nº 58, página 136.

7 comentarios:

  1. Antonio: Bunas tardes . Me parece muy interesante tu estudio sobre el doctor don Fidel Gascón y su esposa Ana María Mazarr

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  2. Antonio: Por casualidad, ha querido la suerte , encontrar en Manzanares , destino para el archivo de Ignacio Sánchez Mejias , en la esquina de enfrente donde vivió el médico que no aceptó el torero que le interviniera tras la cogida sufrida el 11 agosto 1934 en nuestro pueblo. Que cosas tiene la vida. No confío en el cuando se ofreció a ayudarle y ahora 84 años después, van a ser vecinos en el recuerdo

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  3. Antonio: Muy acertado tu trabajo sobre Fidel Gascon y su esposa Ana María Mazarrón. La suerte ha querido que el archivo de Ignacio y la casa donde vivió el médico que pudo salvar su vida, estén separados por unos metros. También es suerte que la foto que ha colocado en el balcón de la casa de Malpica que hace esquina, corresponda a la casa del otro médico que acompañó a Ignacio a Madrid la noche del 11 agosto: Alfonso Fernández Pacheco. No sé si alguien del Museo conoce la historia, pero merece la pena ser contada. Ropaz.

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    1. Buenas , después de leer esta información OS comento que mi padre es sobrino de fidel Castro Arroyo y de Anita .Y me gustaría tener información de su familia

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  4. Begoña : leyendo esta historia , después de oír a mi padre que es sobrino de fidel castro arroyo y de la señora Anota .Me gustaría tener información .

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  5. Gracias por el magnífico estudio y reportaje. Crecí con las historias de mi abuela Rosario Castro Cascón sobre el tio cura (Heriberto) y el tio médico (Fidel) al que según ella "lo mataron los rojos". En mis veranos en Barrillos mataba los ratos pasando las hojas de viejos libros con la firma "Fidel Cascón Arroyo" por aquí y por allá. Recuerdos.

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    1. Hola soy nieta de fidel y Anita.. me gustaría ponerme en contacto con la familia de mi abuelo fidel Cascon arroyo.
      mi nombre es carmen pinel cascon

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