ARTÍCULOS HISTÓRICOS

25 de febrero de 2016

UN PROVINCIAL ESCOLAPIO MANZANAREÑO



Las Escuelas Pías fueron fundadas en Roma el año 1597 por José de Calasanz Gastón, un español natural de Peralta de la Sal (Huesca), ante la imperiosa necesidad de recoger y educar a los niños pobres o huérfanos que pululaban en completo abandono por el barrio del Trastévere tras la catastrófica inundación provocada por el desbordamiento del Tíber. (1) Aquella humanitaria iniciativa pretendía, además, suministrar de forma gratuita a los niños desamparados una formación básica de calidad, impartida por los propios Padres Escolapios, que permitiera desarrollar el potencial intelectual de los alumnos escolarizados, enseñándoles a leer, escribir y recibir los conceptos elementales de Aritmética. Tan importante como la formación intelectual era la espiritual, basada en el desarrollo de valores humanos y en un fuerte adoctrinamiento en la fe y moral católicas.



José de Calasanz
Los Escolapios llegaron a España en 1677 fundando su primer colegio en Barbastro (Huesca). Éste tuvo una existencia efímera de solo cuatro años por lo que en el siglo XVII únicamente se consolidó el colegio montado el año 1683 en Moyá (Barcelona). Fue en el siglo XVIII cuando las Escuelas Pías se extendieron notablemente por todo el país, con la instauración de una docena de nuevos colegios. (2)
En las reglas o “Constituciones” dictadas por el propio José de Calasanz para nuevas fundaciones, se exigía a los municipios o entidades solicitantes los siguientes requisitos:
a) Una iglesia amueblada y con el ajuar necesario para el culto, sin lujos que desdijeran de su voto de pobreza.
b) Edificio para el colegio, debidamente amueblado.
c) Vivienda humildemente amueblada para los escolapios.
d) Una dotación de libros para formar la biblioteca.
e) Una huerta contigua para evitar la ociosidad.
f) Una dotación económica mínima que garantizase la estricta manutención del profesorado, pero que bajo ningún concepto pudiera entenderse como salario o pago por sus servicios.
Los colegios regidos por los escolapios gozaban de gran prestigio por la calidad de la enseñanza que impartían, basada en la innovación pedagógica, en una férrea disciplina, en la gran calidad humana y pedagógica del profesorado, en la graduación de las clases en distintos niveles para facilitar la adaptación de los nuevos alumnos y en un estrecho contacto con los niños y con sus padres.



Emblema de la Orden de Padres Escolapios
Hablemos ahora de un manzanareño que llegó a destacar en la familia escolapia ocupando diferentes puestos de responsabilidad. Se trata de Tomás Gregorio Serrano Velasco, nacido el 9 de mayo de 1815, apenas acabada la guerra de Independencia. (3) Fue bautizado en el maltrecho templo de Nuestra Señora de la Asunción por el bachiller D. Antonio de Lara, cura teniente de la parroquia. (4) Era uno de los seis hijos del matrimonio formado por Agustín Serrano de la Fuente y Ana María Velasco, naturales de la cercana villa de La Solana, pero residentes en la fidelísima villa de Manzanares al trabajar como sirvientes de D. Juan José Merino de la Fuente Buenache, cabeza de una de las más antiguas y acaudaladas familias de la localidad. (5)
 
Partida de nacimiento de Tomás Gregorio
Eran tiempos duros en una provincia como La Mancha asolada por más de cinco años de guerra contra el invasor francés y casi en guerra civil entre los defensores del absolutismo fernandino y los defensores de la Constitución gaditana de 1812.
Nada sabemos de las correrías infantiles de Tomás Gregorio ni de la escuela en que recibió sus primeras letras. Lo cierto es que, orientado desde su infancia hacia el sacerdocio, al cumplir los 10 años debió ingresar como alumno interno en el colegio de escolapios de Getafe donde hizo sus estudios primarios y de bachillerato. (6) Conviviendo con los escolapios, y participando de su estilo de vida, iría conformando su personalidad, al tiempo que florecía su vocación religiosa.


Colegio de PP. Escolapios de Getafe
Con solo 16 años recibe el hábito escolapio, pronunciando los votos el 31 de marzo de 1834. Finalizado el año de noviciado inició los estudios superiores en Madrid, cursando Humanidades, Ciencias y Filosofía en el Colegio San Fernando de Lavapiés y Teología en el de San Antón. (7)
Terminada su formación académica fue enviado como profesor al colegio de Archidona (Málaga) donde se incorporó al comenzar el curso 1838/39.
Estas escuelas Pías se habían edificado entre 1757 y 1794 sobre  unos solares anexos a la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno a instancias del sacerdote don Salvador Delgado Orbaneja, gracias al legado que a tal efecto dejó al morir la señora doña Leonor Félix de Morales. Cuando llega el P. Tomás a Archidona el colegio llevaba funcionando casi medio siglo, de forma que estaba completamente consolidado y era todo un referente educativo en la comarca. (8)
Además de cumplir con sus obligaciones como profesor, el joven Tomás siguió preparándose para su ordenación sacerdotal, hecho que tuvo lugar el 22 de septiembre de 1840 cuando contaba 25 años de edad. (9) Es en este momento cuando cambia su nombre de bautismo, Tomás Gregorio, por el de Casimiro Serrano del Corazón de Jesús; un gesto testimonial que hacían muchos clérigos al objeto de manifestar la renuncia a su condición anterior de laicos para consagrarse a la vida religiosa.
El padre Casimiro ejerció su labor docente en el colegio de Archidona durante 34 cursos. Las asignaturas que mejor dominaba eran Latín, Filosofía, Retórica y Geografía e Historia, pero una de sus predilectas era la catequesis de la Doctrina Cristiana que recibían los niños más pequeños. (10)


Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Archidona que estuvo anexa a las escuelas Pías de dicha localidad
De carácter sencillo y afable, tenía la virtud de ganarse la voluntad de todas aquellas gentes con las que contactaba. Gracias a su arrolladora personalidad realizó una notable labor de apostolado por los pueblos y aldeas cercanos a Archidona.
Fue rector del colegio durante dos trienios consecutivos (1858 a1860 y 1861 a 1863). Durante su rectoría consiguió incrementar el prestigio del colegio y en 1860 amplió y modernizó el internado permitiendo así recibir a un mayor número de niños de otras localidades y provincias andaluzas. (11)
Al liberarse de la responsabilidad de las tareas directivas, contaba ya con una dilatada experiencia docente y dispuso del tiempo necesario para escribir su primer libro. Lo tituló El libro del colegial y fue editado el año 1864 en la imprenta de las Escuelas Pías de Madrid. (12)




Continuó su labor docente y como encargado del internado hasta que en 1869 volvió a ser nombrado rector por otros tres años. (13)
En el XVII Capítulo Provincial de 1872, presidido por el  P. Julián Viñas, fue propuesto una vez más para Rector, pero ya no del Colegio de Archidona, sino del Real Colegio de Escuelas Pías de San Fernando de Madrid. (14) Trasladado a la Corte siguió desarrollando su labor gestora y pedagógica de forma brillante. En 1873 publica un nuevo libro titulado Manual de directores y maestros de niños, convertido en auténtica guía docente a la que acudían muchos maestros para resolver sus dudas y problemas. Como adelantado a su tiempo en sus páginas ya exaltaba la importancia de la gimnasia como medio del desar­rollo de los niños. Al siguiente año vio la luz un nuevo trabajo suyo: Guía de las madres de familia en la educación de sus hijos, donde reconoce la enorme influencia materna en la actitud y comportamiento de los niños. (15)



Escuelas Pías de San Fernando situadas en el barrio de Lavapiés de Madrid
En octubre de 1874, al morir el Provincial de Castilla, P. Julián Viñas, el P. Casimiro Serrano fue nombrado Vicario Provincial de las dos Castillas, Andalucía, Murcia y Galicia; y en condición de Vicario Provincial, presidió el XVIII Capítulo Provincial del año 1875. En aquel Capítulo él mismo fue elegido Provincial para el trienio 1875 a 1878. Este elevado puesto le permitió difundir toda su ciencia pedagógica y mediante frecuentes circulares se ocupó de animar y orientar a los docentes escolapios de todos los colegios bajo su jurisdicción, alentando siempre la renovación pedagógica a fin de motivar al alumnado y hacerles más fácil el aprendizaje. (16)
Fruto de su permanente preocupación por ofrecer a sus profesores la mejor información, en 1875 alentó el arreglo, ampliación y ordenación de la biblioteca del Colegio de San Fernando que contaba con unos 17000 volúmenes, incluyendo bastantes incunables, y gran parte de la colección perteneciente al famoso P. Felipe Scío de Riaza. (17)
El padre Casimiro fue muy amigo de su paisano Pedro José Sánchez-Carrascosa Carrión. Posiblemente asistió a su consagración como Obispo de Ávila, la cual tuvo lugar en la iglesia de San Isidro de Madrid el 12 de diciembre de 1875. Felices por haber recibido Pedro José tan alta distinción decidieron jugar un décimo a la lotería de Navidad y tuvieron la suerte de resultar agraciados con un premio de 10.000 reales. De mutuo acuerdo acordaron destinarlos a crear en Manzanares una escuela pía, para cuyo fin la familia del obispo estaba dispuesta a ceder los terrenos correspondientes. Por razones que ignoramos aquel proyecto nunca se llevó a término. (18)
Al terminar el Provincialato, fue nombrado Primer Asistente Provincial del P. Eugenio Caldeiro. Los tres últimos años de su vida, el P. Casimiro se conservó aún activo como educador y como sacerdote.  A sus 66 años de edad aceptó otra vez el cargo de Rector de San Fernando el año 1881, pero no pudo terminar el mandato, pues le sobrevino la muerte el día 8 de octubre de aquel mismo año. (19)











NOTAS
1.- José de Calasanz fue beatificado el año 1748 y canonizado por el Papa Clemente XIII el 16 de julio de 1767.
Para Calasanz, fundador de las Escuelas Pías, “la reforma de la Sociedad Cristiana radica en la diligente práctica de la educación. Pues si desde la infancia el niño es imbuido diligentemente en la Piedad y en las Letras, ha de preverse con fundamento, un feliz transcurso de su vida entera”. La Piedad atañe a la educación moral de los pupilos, mientras que las Letras hacen alusión a su formación meramente académica.
2.- FAUBELL, Vicente. Los Escolapios en España.
3.- Libro de Bautismos nº 33, página 40. Archivo de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Manzanares.
4.- El templo parroquial había sufrido daños de consideración debido a la utilización de la torre como puesto de observación por las tropas francesas. Las planchas de plomo que cubrían la linterna fueron arrancadas y usadas para fabricar munición, quedando el maderamen al aire, expuesto al agua y demás inclemencias del tiempo.
5.- D. Juan José Merino de la Fuente Parreño era uno de los mayores propietarios de la villa. Casado con María Luisa Antolínez de Castro, tenía su residencia en la casa solariega que aún se conserva en la calle del Carmen. En la misma casa vivía parte del personal de servicio.
6.- Según el P. Venancio Rodríguez Saiz, los escolapios que ingresaron en la Orden desde Madrid para abajo, prácticamente siempre, entraban por el Colegio de Getafe.
En esta orientación hacia la vida religiosa, así como en su ingreso en el colegio de Getafe, influyó muy probablemente D. Francisco Javier Merino de la Fuente, clérigo del hábito de Calatrava, hermano del cabeza de la familia Merino para la que trabajaba su padre. Los Merino serían también quienes correrían con los gastos generados por el niño como alumno interno.
7.- El Noviciado es un periodo de iniciación a la vida religiosa, dentro de la vida escolapia; es el tiempo para la maduración en la vocación durante el cual se clarifica y afianza la opción personal de dedicarse al apostolado docente.
8.- ORTEGA BERENGUER, Emilio. Las Escuelas Pías y el Colegio de Archidona: sus orígenes. Revista Hespérides. Anuario de investigaciones nº 2. Año 1994
9.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús sustentada en la siguiente bibliografía: BULLARIUM Religionis Scholarum Piarum, p. 208-211, Madrid 1899; C. LASALDE, Historia Literaria y Bibliográfica de las Escuelas Pías de España, I, Madrid,  Imp. de la Comp. de Impresores y Libreros, 1927, pág. 494; ARCHIVO DE LA VICARÍA, B-154/33, P.61; Diccionario Enciclopédico Escolapio, DENES,  II, Madrid, Ediciones Calasancias, 1983, pág. 508; V. RODRÍGUEZ, Biografías de Escolapios Insignes, p. 236, Madrid 2008; Padres Provinciales de las Escuelas Pías de Castilla, Madrid, 2015, pp. 186-188; Archivo Provincial de las Escuelas Pías, Madrid, Signaturas: 0092/01; Nec. 0100/01, p. 160, nº 49; 0157; 0160/01, p. 56; 0161/04, p. 94; 0163/02; 0219; 0525, y 0528.
10.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús
11.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús
12.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús
13.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús
14.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús
15.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús
16.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús
17.- El escolapio P. Felipe Scío fue un gran pedagogo y traductor. Rector de los colegios de Madrid y Getafe. Como Provincial le preocupó en especial la reforma de la enseñanza y publicó el Método uniforme para las Escuelas Pías (1780).
18.- Periódico La Época del 3 de febrero de 1876.
19.- Ficha personal del P. Casimiro Serrano del Corazón de Jesús.
Como muestra de su gran humanidad y cariño hacia los niños reproducimos a continuación una de las circulares que siendo Vicario Provincial envió a todos los colegios de la Orden.

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