ARTÍCULOS SOBRE LA HISTORIA DE MANZANARES

18 de enero de 2025

LIBERACIÓN/OCUPACIÓN DE MANZANARES. MARZO 1939



La Guerra es un fenómeno antiguo y recurrente que acompaña a los seres humanos desde que comenzaron a surgir las primeras ciudades estado. Algunos pueblos belicosos, sedientos de poder y riqueza, formaron imperios a base de someter por la fuerza a otros pueblos vecinos, saqueando sus recursos, esclavizando a personas e imponiendo su ley en los territorios conquistados.
Tanto para los agresores como para las posibles víctimas, pronto se puso en evidencia la necesidad de obtener información sobre el enemigo. Conocer sus intenciones, el número de efectivos, barcos, o máquinas de asedio con las que contaba, resultaba vital para adelantarse a los movimientos del adversario y tomar las medidas que permitieran impedir el golpe o al menos minimizar sus consecuencias. Así pues, era preciso infiltrar en la estructura militar o política del contendiente informadores fieles, capaces de arriesgar la vida por la causa de su patria o de su rey.
Los siglos han pasado, pero nada ha cambiado en este sentido. En la actualidad, los países más poderosos, incluido el Vaticano, cuentan con potentes servicios de información que les permiten diseñar con mayor eficacia sus estrategias diplomáticas o militares.
Antes de 1936 los servicios de información españoles eran muy precarios, pero durante la guerra civil ambos bandos desarrollaron amplias redes de espionaje. 
La República contaba con el Departamento Especial de Información del Estado (DEDIDE) creado en junio de 1937, de forma bastante tardía, por el ministro de la gobernación, Julián Zugazagoitia. Dependía de la Dirección General de Seguridad y estaba dedicado a reprimir el espionaje y los actos de sabotaje. Otro organismo de similares características, orientado específicamente a la información militar, fue el Servicio de Información del Estado Mayor (SIEM). Poco más tarde, el 9 de agosto de 1937, a instancias de los asesores soviéticos del NKVD, Indalecio Prieto, como ministro de Defensa Nacional, creó el Servicio de Información Militar (SIM) tratando de coordinar las diferentes organizaciones de espionaje y contraespionaje de carácter nacional con las estructuras que mantenían los gobiernos vasco y catalán. Con el tiempo, el SIM pasó a estar controlado por los comunistas y se convirtió en una mera policía política.
Los sublevados utilizaron en primera instancia los servicios de información de Falange Española hasta que, en septiembre de 1936, se creó en Burgos el SIM. Al principio de la guerra contaba con muy pocos medios y personal, pero sería el embrión del posterior SIPM (Servicio de Información y Policía Militar) creado por orden de Franco en agosto de 1937 con la intención de unificar todos los servicios secretos. Al mando estaba el coronel José Ungría Jiménez. (1)
El SIPM logró constituir una importante red de espionaje y apoyo a perseguidos en el lado republicano a través de falangistas camuflados y agentes de la quinta columna simpatizantes con el golpe de estado. Sus principales objetivos eran extender la desmoralización en la retaguardia republicana y conseguir información de utilidad militar.
En este trabajo abordaré la historia de uno de aquellos agentes del SIPM que tuvo cierto protagonismo en Manzanares al término de la guerra. Se trata de Agustín González Ruiz, nacido en Albacete el 21 de abril de 1911, hijo del abogado Francisco González Vera y de Amada Ruiz Gil. (2) 

Agustín González Ruiz

Siguiendo el ejemplo paterno, una vez que acabó el bachillerato en su ciudad natal pasó a estudiar Derecho en la Universidad Central. Se licenció en octubre de 1933 y fue su mentor don Melquiades Álvarez González-Posada, decano del Colegio de Abogados entre 1932 y 1936, quien conocía al padre de Agustín por su militancia en el Partido Republicano Radical, por el que fue alcalde de Albacete en 1923, y después por su militancia en el Partido Republicano Liberal Demócrata. (3)


El joven letrado abrió despacho en la calle O´Donnell de Madrid, al tiempo que ejercía como secretario particular de don Melquiades, quien, después de una evolución política hacia posiciones conservadoras, había sido elegido diputado por Asturias en las elecciones generales de noviembre de 1933, dentro de la candidatura de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). (4)
El asesinato de José Calvo Sotelo en la madrugada del 13 de julio de 1936, a manos de agentes de Orden Público y militantes del PSOE del círculo de Prieto, provocó una fuerte conmoción en amplios sectores de la burguesía conservadora. Desde el Colegio de Abogados de Madrid se promovió un manifiesto de protesta al que se adhirió Agustín. Su posicionamiento le costaría la expulsión de dicha institución en junio de 1937, ya avanzada la guerra. Las represalias no llegaron más lejos por ser en esas fechas oficial del Ejército Popular.
Posiblemente el hecho que más influyó en la evolución ideológica de Agustín, y su posicionamiento a favor de los golpistas, fue el asesinato de Melquiades Álvarez, ocurrido el 22 de agosto de 1936 a manos de milicianos anarquistas cuando se encontraba detenido en la cárcel Modelo de la capital del Estado. Su militancia política y la decisión de aceptar la defensa de José Antonio Primo de Rivera lo habían colocado en el punto de mira de algún comité del Frente Popular. Aquella muerte absurda y totalmente injustificada repugnó tanto a Manuel Azaña que estuvo a punto de presentar su dimisión como presidente de la República.
Para Agustín aquella pérdida resultó especialmente dolorosa, pues era un apreciado amigo, al que admiraba profesionalmente, con el que inició su andadura como letrado.

Melquiades Álvarez (1864-1936)

En diciembre de 1936 se movilizó la quinta de 1932 a la que pertenecía Agustín González. En ese momento crucial recibió la impagable ayuda de otro colega, Antonio Rodríguez Sastre. Este personaje inició su carrera militar en la Academia de Intendencia de Ávila, llegando a ser capitán con destino en la Caja Central del Ejército de Tierra. Posteriormente estudió la carrera de Derecho en la Universidad Central. En 1931 se afilió a la UGT y a la Agrupación Socialista de Madrid y fue colaborador del gran jurista Luís Jiménez de Asúa, presidente del equipo de expertos que redactó el borrador de la Constitución republicana.
 
Comandante Antonio Rodríguez Sastre

En 1934 pidió excedencia en la milicia y abrió junto a su cuñado un bufete especializado en derecho penal y financiero. Desde su exitosa posición económica y profesional evolucionó hacia posiciones conservadoras y se dio de baja en el partido de Pablo Iglesias. (5)
Al comenzar la guerra fue obligado a reincorporarse al ejército. Lo hizo, forzado por las circunstancias, como comandante de Intendencia, destinado en la Junta de Compras de Material del Ministerio de la Guerra. Desde su privilegiado puesto reclamó a Agustín, evitando que pudiera ser destinado a cualquier unidad de combate. Al ser persona con titulación universitaria el recién llegado pronto escaló al grado de teniente. 


En los meses que siguieron al alzamiento militar otro teniente de Intendencia, Antonio Rodríguez Aguado, partidario de los golpistas y fiel seguidor de José Antonio Primo de Rivera, recibió el encargo por parte de la junta clandestina de Falange de crear una organización de simpatizantes y colaboradores entre los oficiales del Servicio de Intendencia Militar de la zona Centro, dispuestos a levantarse en armas y facilitar la entrada de los sublevados en Madrid.
A partir de mayo de 1937 el servicio secreto franquista y la organización que Rodríguez Aguado desplegó en la capital de la República lograron establecer líneas de comunicación fiables y empezaron a trabajar de manera coordinada. (6) 

Antonio Rodríguez Aguado

Tanto Antonio Rodríguez Sastre como Agustín González Ruiz intentaron favorecer al bando rebelde pasando información reservada de la Junta de Compras y boicoteando algunas operaciones de adquisición de material. También colaboraban con la quinta columna dando apoyo a personas perseguidas por su identificación con los sublevados. El propio Agustín tenía un hermano falangista, llamado Francisco, a través del cual suministró algunas armas cortas y granadas de mano a la organización clandestina. (7)
Debido a su extracción social, una parte de la oficialidad del ejército y de los cargos medios de la administración del Estado simpatizaba con el golpe. Por otra parte, los desmanes de los milicianos en la retaguardia contribuían a reforzar el sentimiento de hostilidad de las clases medias o “gentes de orden” hacia el Frente Popular. Según el estudio del doctor Javier Cervera Gil: Infiltración del quintacolumnismo y espionaje en el orden público y seguridad republicanas, entre un 20 y un 40% de los oficiales del EPR destinados en unidades de Orden Público en la retaguardia eran simpatizantes de los sublevados y muchos colaboraban en distinto grado con la quinta columna. Lo mismo ocurría en los servicios de Sanidad, Intendencia y Justicia Militar.
Las sospechosas actuaciones de Rodríguez Sastre en la Junta de Compras determinaron su detención el 19 de septiembre de 1937. Posiblemente dio con un juez colaboracionista que ordenó su traslado a Valencia para alejarlo del peligro inminente, logrando que quedara en libertad en diciembre de ese mismo año. Al salir de prisión se incorporó como agente al recién creado SIMP, siendo uno de los jefes de la llamada “Organización Antonio”, la red de espionaje en zona roja creada por Rodríguez Aguado antes de su detención y muerte. A la misma organización se incorporó como agente Agustín González. (8)
La intensa vigilancia a la que estaba sometido Rodríguez Sastre le impedía desarrollar cualquier actividad de espionaje sin delatarse. Para evitar una segunda detención, que hubiera tenido fatales consecuencias, consiguió cruzarse al territorio controlado por los “nacionales”. Ello redobló la vigilancia sobre su hombre de confianza, el ya capitán Agustín González, que fue apartado del servicio en la Junta de Compras en diciembre de 1937 quedando temporalmente sin destino. 


Recorte del Boletín Oficial del Ministerio de Defensa nº 273 correspondiente al 20 de octubre de 1938, página 275.

En marzo de 1938 Agustín se afilió a CNT para desviar las sospechas que se cernían sobre su persona y contar con el respaldo del sindicato anarquista. Un mes más tarde, posiblemente con la recomendación de otros agentes del SIMP camuflados en Intendencia, se le asignó un nuevo destino lejos de Madrid.
En la primavera de 1938 llegaba nuestro personaje a Manzanares para hacerse cargo de los importantes depósitos y fábricas de Intendencia Militar existentes en la localidad dedicados a suministrar víveres a las tropas destacadas en los frentes de Castuera y Pozoblanco. Venía a sustituir en el mando al capitán de milicias Matías Ávila García, que había sido cesado recientemente por criticar la incapacidad de sus mandos y haberse enfrentado con las autoridades civiles a causa del control del escaso grano disponible por el que competían las colectividades y el ejército. (9)
Agustín asistió en el pueblo a la cada vez más acuciante falta de alimentos, tanto para suministrar a las fuerzas combatientes como para atender a la población civil.
Ignoramos la vía de contacto que utilizó para comunicar a sus superiores del SIMP datos sobre los recursos existentes en los almacenes, personal del servicio, medios de transporte hasta los frentes de combate y otros informes de interés militar. Paralelamente, y con la máxima cautela, entró en contacto con algunos miembros locales de la quinta columna y falangistas agazapados.  También estrechó lazos con los presos recluidos en la prisión del Partido. Estas personas, simpatizantes de los rebeldes, procedían de varios pueblos del valle de Los Pedroches (Añora, Pozoblanco e Hinojosa del Duque) y estaban encarcelados de forma preventiva por desafección a la República, aunque algunos todavía no habían sido juzgados. Llegaron a Manzanares el 11 de noviembre de 1937 trasladados desde la cárcel provincial de Jaén. El grupo, de unos veinte reclusos, estaba liderado por Feliciano Antonio Leal Márquez, también abogado, natural de Hinojosa del Duque, quien se había enfrentado con las armas en la mano a los milicianos de la cuenca minera de Pozoblanco cuando intentaron tomar el control de su pueblo natal al principio de la guerra.  Tuvo la suerte de rendirse a militares profesionales que respetaron su vida.(10)
En 1939, poco antes de comenzar la llamada Ofensiva de la Victoria y por el mismo canal de comunicación usado para enviar sus informes, Agustín González recibió orden directa del mando del ejército "Nacional"  de pronunciarse en Manzanares a fin de comprobar el grado de resistencia que podía ofrecer la ciudad a la ocupación. (11)
En esos momentos las escasas fuerzas militares republicanas destacadas en la localidad estaban ya disueltas y los milicianos más comprometidos habían huido buscando el exilio desde los puertos de Murcia y Alicante. Desde la derrota sufrida en la batalla del Ebro se sabía que la guerra estaba irremediablemente perdida para el bando frentepopulista y nadie estaba ya en disposición de oponerse al avance imparable de las tropas del general Franco.
Agustín González informó de sus intenciones a Santiago Fernández Mataró, teniente del destacamento de guardias de Asalto destinados en la localidad, logrando convencerle de la inutilidad de ofrecer cualquier resistencia. (12)
La operación para hacerse con el control del pueblo comenzó al anochecer del 28 de marzo de 1939 y contó con la colaboración de un pequeño grupo de jóvenes falangistas, a cuyo frente se encontraba el estudiante José Gómez Uceda.  (13) 

José Gómez Uceda

En primer lugar ordenó la puesta en libertad de los presos de derechas que quedaban en la prisión del Partido, a lo que el jefe Rufino Escobar no puso impedimento alguno. Con su apoyo, y pistola en mano, recorrieron las principales calles del casco urbano lanzando gritos de “Viva Franco”, “Arriba España” sin que hubiera ninguna contestación. Seguidamente ocuparon la Comandancia Militar, el polvorín y los centros de comunicaciones. (14)
En la madrugada del día 29, asumiendo el cargo de Comandante Militar provisional de la plaza, el capitán González ordenó la impresión urgente de un bando que fue distribuido entre la población. En él se conminaba a toda persona, civil o militar, a entregar en el plazo de seis horas cualquier arma que obrara en su poder, amenazando con considerar traidor a la Patria a quien desobedeciera sus instrucciones. (15)
 

Durante 36 horas tuvo Agustín González el control absoluto de Manzanares hasta que, a media mañana del día 30 de marzo, entraron desde el norte las vanguardias motorizadas del Regimiento de Flandes, pertenecientes a la IV División Navarra que mandaba el general Camilo Alonso Vega. Esta gran unidad apenas permaneció unas horas en el pueblo, continuando inmediatamente su marcha hacia Levante para completar la ocupación de Murcia, Cartagena y demás localidades del sureste mediterráneo. (16)
La entrada en Manzanares de las fuerzas triunfantes dio lugar a emocionadas escenas de exaltación patriótica y una explosión de júbilo indescriptible para las familias que sufrieron el asesinato de alguno de sus miembros y habían permanecido aterrorizadas, marcadas por su supuesta condición de fascistas. Aquellas personas que por su posición económica, ideología política o sentimientos religiosos habían sido acosadas, amenazadas y esquilmadas por los comités del Frente Popular, vieron en la victoria de los sublevados una verdadera liberación.
Con la llegada de los militares franquistas acabó también la angustia para el grupo de perseguidos que logró salvar la vida permaneciendo ocultos en lugares inverosímiles durante los tres años que duró el enfrentamiento fratricida. Y volvió la esperanza de recuperar sus posesiones para quienes se vieron despojados de tierras, ganados, casas e industrias.
Después de tres años de padecimientos y escaseces las gentes del pueblo llano que vivían alejadas de la política sintieron cierto alivio al entrar las unidades franquistas. Su llegada significaba la inminente terminación de la guerra y el regreso a casa de maridos, hermanos e hijos que malvivían atrincherados en los frentes de combate en constante riesgo de perder la vida.
Por el contrario, el temor a la represión se extendió entre los militantes de partidos y sindicatos de izquierda más comprometidos y miembros de los distintos comités del FP. Especialmente preocupante resultaba para quienes habían participado en asesinatos, incendios o saqueos y no habían tenido ocasión de escapar o fueron capturados en los puertos mediterráneos intentando salir del país. La pérdida de la guerra supuso una auténtica tragedia para ellos, pues, además de ver como se desmoronaba la sociedad marxista, comunista y libertaria que habían creado, tendrían que someterse al dictado implacable de los vencedores y asumir la responsabilidad de sus actuaciones durante el proceso revolucionario de 1936.
La ocupación efectiva de la provincia correspondió al Cuerpo de Ejército del Maestrazgo. El control del subsector de Manzanares se asignó a la 3ª Agrupación, formada por unidades de la I División de Navarra, mandada por el toledano Rafael García-Valiño Marcén, y de la 63 División de Infantería, ésta última bajo el mando del general de brigada Heliodoro Rolando de Tella Cantos. En Manzanares quedaron acantonadas cuatro compañías del Regimiento de Infantería nº 41, otra en La Solana y una más en Alhambra. (17) 

Unidad de requetés forma en la Plaza de la Constitución

El traspaso formal de poderes se verificó de forma pacífica el día 31 de marzo cuando el último alcalde socialista, Cayetano López de Pablo García Núñez, entregó la vara que simbolizaba su autoridad a Juan Mascaraque González-Calero, recién designado gestor municipal por las nuevas autoridades.
Por fin, el primero de abril de 1939, el Cuartel General del Generalísimo anunció que sus tropas habían alcanzado los últimos objetivos militares. Se daba así por terminada la guerra fratricida después de tres años de combates que habían asolado los campos y ciudades de España.
En 1944 el general Enrique Kaibel, general jefe de la IV División Navarra, expuso a las autoridades locales su deseo de erigir un sencillo monolito que recordase la ocupación de la ciudad por sus tropas y perpetuase la memoria de los  requetés caídos durante la guerra. La Corporación que presidía José Calero Rabadán acogió con gran simpatía la idea, eligiendo para el emplazamiento los jardines de la glorieta de San Isidro, en los paseos del Río. (18)
El monumento, formado por una basa y cuatro cubos de granito superpuestos, fue elaborado en Madrid por la firma de cantería A. Cabello y Cía. Mostraba en bajorrelieve una gran cruz y la leyenda "A la memoria de los caídos de la IV División Navarra que ocupó esta plaza el día 30-3-1939". Quedó instalado en enero de 1946 como recuerdo del paso de aquella gran unidad por Manzanares y allí permaneció durante cuarenta años hasta que la llegada de la democracia determinó su retirada por decisión del equipo de gobierno de mayoría socialista presidido por Miguel Ángel Pozas Sánchez-Gil.

Monumento erigido en enero de 1946 en el parterre de los Paseos del Río
 como recuerdo del paso por la ciudad de la IV División Navarra. Retirado en 1984.

NOTAS
1.- ROS AGUDO, Manuel. El espionaje en España en la guerra civil y la segunda guerra mundial: una visión general.

2.- Registro Civil de Albacete. Libro de Nacimientos nº 97, folio 10.
Francisco González fue alcalde de Albacete por el Partido Liberal durante el primer semestre del año 1923.

3.- Acta de expedición del título por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes fechada el 11 de octubre de 1933.

4.- Don Melquiades fundó en 1912 el Partido Reformista. En 1923 presidió el Congreso de los Diputados durante un breve espacio de tiempo, ya que las Cortes fueron disueltas tras el golpe de Estado del general Primo de Rivera. Durante la Segunda República, su partido, llamado ahora Partido Republicano Liberal Demócrata, se situó en el centro derecha del espectro político. En las elecciones constituyentes de 1931 resultó elegido diputado por Valencia, en la candidatura presentada por la Conjunción Republicano Socialista. Más tarde evolucionó hacia la derecha y consiguió un escaño por Asturias en las elecciones generales de 1933 incorporado a la candidatura de la CEDA.


6.- Según el estudio del doctor Javier Cervera Gil, titulado Infiltración del quintacolumnismo y espionaje en el orden público y seguridad republicanas, entre un 20 y un 40% de los oficiales del EPR destinados en unidades de Orden Público en la retaguardia eran simpatizantes de los sublevados y muchos colaboraban, en distinto grado, con la quinta columna. Lo mismo ocurría en los servicios de Sanidad, Intendencia y Justicia Militar.

7.-Sumario nº 29542 abierto el 21 de junio de 1939 a Agustín González Ruiz. Archivo Histórico de Defensa.

8.- Sumario nº 29542 abierto el 21 de junio de 1939 a Agustín González Ruiz. Archivo Histórico de Defensa.

9.- BERMÚDEZ GARCÍA-MORENO, Antonio. República y Guerra Civil. Manzanares 1931-1939. Versión digital. Tomo II, página 134.

10.- LEAL MÁRQUEZ, Antonio. La comarca de Pedroches (Córdoba) al comienzo de la guerra civil española (1936). Gráficas Madueño. Madrid 1985.
Estando en la cárcel se enamoró de una joven perteneciente a la organización que atendía las necesidades de los presos de derechas. Se trataba de Josefa Capilla Torres, con quien contrajo matrimonio el 18 de noviembre de 1940. Él tenía 43 años y ella veinte años menos. Establecieron su residencia en Hinojosa del Duque, donde Feliciano sería nombrado alcalde en 1940.
Durante su estancia en la prisión de Manzanares el grupo de derechistas fue tratado con toda consideración, permitiendo el director todo tipo de visitas, entrada de paquetes, salida de cartas para familiares, ayuda externa para lavado de ropas, etc.

11.- Carta personal de Feliciano Antonio Leal Márquez a José Ferrer Lloberas, compañero de prisión en Manzanares y natural de Palafruguell (Gerona), firmada el 28 de diciembre de 1987. Gentileza de Baldiri Ferrer.
Estando en la cárcel se enamoró de una joven perteneciente a la organización que atendía las necesidades de los presos de derechas. Se trataba de Josefa Capilla Torres, con quien contrajo matrimonio el 18 de noviembre de 1940. Él tenía cuarenta y tres años, ella veinte años menos. Establecieron su residencia en Hinojosa del Duque, donde Feliciano sería nombrado alcalde en 1940.
Durante su estancia en la prisión de Manzanares el grupo de derechistas fue tratado con toda consideración, permitiendo el director todo tipo de visitas, entrada de paquetes, salida de cartas para familiares, ayuda externa para lavado de ropas, etc.

12.- Al comenzar la guerra, Santiago Fernández era cabo de la Guardia de Asalto con destino en Madrid. Combatió en la sierra los intentos de penetración de los sublevados y recibió un disparo en la cara. Para premiar su comportamiento en batalla se le ascendió a sargento. Cuando pudo recuperarse de la herida fue enviado a un puesto tranquilo en la retaguardia y se le asignó el mando del destacamento de Manzanares, dedicado a la vigilancia de la estación de ferrocarril y centros de comunicaciones.

13.- José Gómez Uceda era natural de Osa de Montiel (Albacete). Su familia regentaba una explotación ganadera en Manzanares y estudiaba Derecho al comenzar la guerra. En abril de 1941 sustituyó a Luciano Infante en la jefatura de la Falange de Manzanares. En 1944 sería nombrado Secretario Provincial del Frente de Juventudes y en 1948 ya era Inspector Provincial del Movimiento.
En 1952 marchó a Santander como secretario particular de Jacobo Roldán Losada, cuando fue nombrado gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento de la capital cántabra después de haberlo sido de Ciudad Real. Enfermó al poco tiempo y falleció en Ciudad Real el 15 de noviembre de 1956.

14.- Informe de la Falange local emitido el 30 de julio de 1942. Causa General. PARES.

15.- Sumario nº 29542 abierto el 21 de junio de 1939 a Agustín González Ruiz. Archivo Militar de la Defensa.
La implacable maquinaria de la justicia militar franquista fue durísima desde el principio con cualquier oficial que hubiera pertenecido al Ejército Popular de la República. Incluso los miembros de la quinta columna resultaban sospechosos por no haberse sublevado en los primeros momentos de la guerra. Todos fueron sometidos a procedimientos sumarísimos a fin de esclarecer sus comportamientos y actuaciones. Aunque después vinieran los avales y los sobreseimientos, muchos estuvieron años procesados e incapacitados para ejercer sus respectivas profesiones. Agustín, a pesar de su colaboración con los servicios secretos, fue condenado a seis años de reclusión y expulsado del ejército. Igualmente fue expedientado y depurado por el Colegio de Abogados de Madrid. 
Como no podía ser de otro modo, cuando se analizó su actuación fue completamente rehabilitado, pero hasta 1946 no pudo volver a ejercer la abogacía.

16.- BERMÚDEZ GARCÍA-MORENO, Antonio. República y Guerra Civil. Manzanares 1931-1939. Versión digital. Tomo II, páginas 297 y 298.

17.- Armario 44, legajo 6, carpeta 47. Servicio Histórico Militar. Madrid.
Justificante de Revista de la Compañía de Ametralladoras y Morteros del Tercio de Lácar correspondiente al 1 de junio de 1939. Archivo Municipal de Manzanares.

18.- BERMÚDEZ GARCÍA-MORENO, Antonio. Manzanares bajo el franquismo. Tomo I. Página 44. Gráficas Santa Marina. Córdoba, 1998. 
Otro monolito gemelo fue levantado por la IV de Navarra en los jardines Muralla del Mar de Cartagena, ciudad que tomaron el 31 de marzo de 1936. Éste también fue retirado en febrero de 2018 al dictado de la ley de Memoria Histórica 52/2007.





















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