ARTÍCULOS HISTÓRICOS

29 de abril de 2015

UN DATO SOBRE LA HISTORIA DEL CARLISMO EN MANZANARES



Publicado en el número 149, correspondiente al mes de agosto de 1990

En los últimos días he tenido la oportuni­dad de leer el magnífico libro de Manuela Asensio Rubio, titulado El Carlismo en la Provincia de Ciudad Real. A través de su fluida narrativa, avalada por numerosas reseñas documentales, puede el lector trasladarse mentalmente a la España del siglo XIX, desangrada por una cruenta guerra civil entre los liberales, defensores de la reina Isabel II, y los carlistas que aspiraban a que ocupara el trono alguno de los descendientes de D. Carlos, hermano de Fernando VII, ya que no aceptaban la derogación de la ley Sálica que impedía reinar a las mujeres.


Portada del libro

Tras estudiar detenidamente el texto, y degustar especialmente algunos párrafos que hacen referencia a Manzanares, voy a permitirme corregir y ampliar un dato aportado por la autora en la página 49, de cara a esclarecer dicho punto para futuras investigaciones.
El párrafo, refiriéndose a las partidas carlistas que operaban por la zona del Toboso, dice textualmente: (1)

En septiembre de ese año se descubría que el comandante de la partida franca de caballería D. José González Calero (a) Tro­nera, partidario de la causa constitucional, colaboraba con los cabecillas facciosos Archidona, Veneno y Pili. El primero permi­tía al jefe carlista Archidona que robase con todo sosiego, mientras que él, por in­formaciones recibidas del cabecilla carlista, aprehendía a pequeñas partidas facciosas. En un primer momento, se les condenó a morir fusilados en Manzanares; pero en el último momento el general Narváez suspendió la ejecución de la sentencia. A partir de ese momento, en la documentación apenas se alude a ella. Posiblemente se desharía (la partida), acogiéndose sus hombres a indulto.
Hasta aquí llega la versión aportada por la Sra. Asensio, que en grandes rasgos toca el asunto con acierto, exceptuando lo que se refiere a la suspensión de la ejecución de los inculpados. Así, tras las pesquisas llevadas a cabo hábilmente por Miguel Rodríguez Ferrer, ayudante del general Narváez, se descubrió la traición del Tronera, siendo detenido junto a sus cómplices carlistas. Tas un juicio sumarísimo, José González-Calero Martín, Tronera, natural de Manzanares, de 36 años, hijo de Antonio y Quiteria, fue condenado a muerte por el delito de traición a la causa isabelina. Por los robos y asesinatos perpetrados en la comarca, corrieron la misma suerte sus aliados Luís Archidona, de unos 55 años, y Juan Antonio Correas (a) Veneno, ambos naturales de Alcázar de San Juan, así como Carmelo Parrera (a) Poli, natural de la villa de la Solana.
La sentencia se cumplió efectivamente, al amanecer del día 27 de septiembre de 1838, en el patio del castillo de Manzanares, quedando reflejadas sus muertes en el libro nº 15 de difuntos del Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, apuntando como causa del fallecimiento: muerte violenta. (2)
Para ampliar algunos datos de este suceso contamos con otro documento inédito, escrito por el prócer republicano José María Rodríguez Medina a principios del siglo XX, cuya minuciosa exposición permite suponer que tuviera acceso a algún informe hoy desaparecido, o que le fuera relatado de viva voz por alguno de sus antepasados directos. Paso a transcribir textualmente dicho documento, cuya claridad no precisa mayor explicación. (3)

General Ramón María Narváez por Vicente López

Se encargó Narváez de pacificar La Mancha e instala su Estado Mayor en Ciudad Real, distribuye estratégicamente sus brigadas y, en conferencia íntima, se llega a enterar que sus órdenes en Manzanares son cambiadas, que algún traidor oculto procuraba retardar. De aquel pacto vergonzoso que él se suponía, resultó ser autor Don José González Calero, alias el Tronera, que así el pueblo lo conocía; era Comandante de Voluntarios Manchegos, escuadrón que operaba hasta por Andalucía. En el pueblo era considerado como patriota, no presentían sus falsas acciones ni felonía. Logró que indultaran a Veneno y Archidona, que vivían ricos y tranquilos con sus familias, sin molestias, hasta que se aclararon sus obras. Al enterarse Narváez de que estos cabecillas se habían distinguido en maldad y asesinatos, en incendios e importantes robos, y que el fruto de sus rapiñas mantenían escondido en sitios ignorados, y que habían actuado como muy fieros carlistas, encarga a su ayudante, Miguel Rodríguez Ferrer, las activas diligencias, formándoles sumario por tener convicción de que eran traidores. En efecto, a los once días se rescataron cantidades y alhajas, pero ignoraba el nombre del miserable ruin que los había traicionado. Continua Ferrer con astucia sus pesquisas, logrando que Archidona se declare, acusando a Pili, Veneno y Tronera de estar en compañía para repartirse el botín de todo lo robado; consigue otro buen testigo para sus pistas, un sargento de la partida de Ramírez, indultado, que dice que Tronera les facilitaba la huida para que por sus tropas no fueran alcanzados, por lo que mucha parte del botín la percibía, con lo que había un gran capital acumulado. Narváez vino desde Ciudad Real a Manzanares e interroga al comandante Calero. El Tronera confiesa sus delitos aportando atenuantes, por lo que mandan les formen consejo de guerra. El tribunal condena a muerte a aquel traidor que intentó suicidarse con fino cortaplumas, pero el médico la grande hemorragia le cortó; bajo las formalidades de la rígida ordenanza a Tronera, Pili, Veneno y Archidona, por la espalda, en veintisiete de septiembre, con otoñado sol, mil ochocientos treinta y ocho, en día de gala, se formó el cuadro y, a los cuatro, los fusiló. Después vence en la Calzada al célebre Orejita y, debido a su organización militar y buen tacto, deshace con sus tropas a todos los cabecillas, Palillo, Bailando, Mayorga, Cipriano y Serapio, con lo que dejó la Mancha limpia de carlistas.

                                                                                                         J.M.R.
                                                 

NOTAS
1.- ASENSIO RUBIO, Manuela. El Carlismo en la Provincia de Ciudad Real. Página 49. Biblioteca de Autores Manchegos. 1987.
2.- Libro Registro de Defunciones nº 15, folios 136 y 137. Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.
3.- El documento original estaba en posesión de su hijo Juan Rodríguez Mengibar, quien lo puso amablemente a mi disposición. Para esta edición el documento ha sido retocado ligeramente a fin de mejorar su comprensión.

2 comentarios:

  1. Buenas, Don Antonio
    En este BOE, puede Usted encontrar, la Causa, Sentencia y Aprobación, del Comandante del Escuadrón Franco de La Mancha, D. José González-Calero Martín (a) Tronera.
    Un afectuoso saludo y Gracias, por sus trabajos.
    http://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1838/1417/A00002-00003.pdf

    ResponderEliminar
  2. Hola Jesús. Desconocía que se hubiera publicado el proceso y sentencia en el BOE. Sin duda mi paisano José María Rodríguez Medina se basó en ese boletín oficial para escribir el resumen que me entregó su hijo José María Rodríguez Menjíbar. Muy agradecido por la aportación. Cordial saludo.

    ResponderEliminar