ARTÍCULOS HISTÓRICOS

16 de abril de 2012

LA PLAZA DE TOROS DE MANZANARES


Publicado en el número 140. Extra urbanismo de Manzanares

Muy lejos quedan ya en el tiempo los espectáculos taurinos de los siglos XVII y XVIII, pero la presencia de galerías o palcos adosados al muro exterior de la Iglesia Parroquial, que pueden observarse en las fo­tografías de principios de siglo, permiten suponer que en tiempos lejanos, tal vez fuera la plaza pública el lugar destinado a la celebración de ancestrales juegos, precursores de la "fiesta nacional".
Las primeras noticias fidedignas sobre corridas de toros en Manzanares se remontan al año 1892, fecha en que se instaló una precaria plaza de madera en el recinto de las bodegas "La Torre", situadas en la ca­rretera de La Solana, inaugurada el día 16 de julio con una novillada en la que las cuadrillas de Joseito y Taravilla estoquearon cinco toros de la ganadería de D. Fructuoso Flores.
La idea de construir un recinto amplio, dedicado en exclusiva para la lidia de toros bravos, fue concebida por D. Isidro Bautista Shwart, quien con este objeto adquirió a mediados de 1899 a D. Agatino Chacón, Marqués de Salinas, un trozo de terreno con noria en término de Manzanares a la izquierda de la carretera de An­dalucía y sitio que llaman Cuesta del Cristo de las Agonías. Lindaba por saliente con el camino alto de los molinos, y por mediodía con la huerta de los here­deros de D. Antonio Caballero y con el resto de la finca que se reserva D. Agatino Chacón. La superficie total era de dos fanegas, siete celemines y dos cuar­tillos equivalentes a una hectárea sesenta y nueve áreas y tres centiáreas, según reza en al escritura otorgada ante el notario D. José Criado Fdez.-Pache­co el 28 de marzo de 1900. La venta se realizó en 2.583 pesetas, aunque la mitad del importe fue cedi­da por el Marqués a cambio del privilegio de usar con preferencia el palco situado inmediatamente a la izquierda del de la Presidencia, señalado con el n.° 1, comprometiéndose a abonar el precio que en cada ocasión fuera asignado por la empresa arrendataria.
La obra debió realizarse con gran rapidez, ya que la plaza fue inaugurada el día 8 de agosto del mismo año con motivo de las ferias y fiestas locales, cele­brándose dos corridas. La primera de ellas tuvo lugar el mismo día 8 con la participación de los diestros Antonio Moreno Fernández "Lagartijillo" y Ricardo Torres "Bombita" que lidiaron mano a mano seis astados de la ga­nadería Ibarra de Sevilla. Al día siguiente intervinieron los matadores Rafael González Madrid "Machaquito" y Rafael Molina Martínez "Lagartijo Chico" para lidiar, al alegre compás de los pasodobles, seis toros de Colmenar Viejo.
DESCRIPCION DE LA PLAZA PRIMITIVA
La plaza está hecha en media ladera y para aprovechar la desigualdad del terreno, se ha practicado un socavón que aproximadamente será de dos metros cincuenta centíme­tros de cota roja; a este socavón de forma cilíndrica y de cincuenta y cuatro metros veinticinco centímetros de diámetro se le ha revestido con un muro de mampostería de mortero de yeso y tierra de setenta centímetros de espesor y un metro cincuenta centí­metros de altura que es el que desempeña el papel de contrabarrera; a nueve metros cuarenta y cuatro centímetros de distancia del anterior se ha construido otro muro tam­bién cilíndrico de sostenimiento del tendido y entre ambos un terraplén sobre el que éste se asienta, construido de mampostería de mortero de yeso y tierra, existiendo un sillarejo para la colocación de los espectadores, cuyas dimensiones son de sesenta centímetros por veintiocho. En el muro de sostenimiento del tendido existen cuatro puertas de un metro cincuenta centímetros de luz, cubiertas con bóvedas de sillarejos para el acceso de los espectadores de igual modo, para los diferentes servicios de la Plaza y comunica­ción del redondel con los corrales, existen dos amplias puertas de dos metros cuarenta y seis centímetros de luz cubiertas también con bóvedas, teniendo tanto éstas como las citadas anteriormente sus barandillas correspondientes en los sitios de peligro para el público. Circundando la anterior construcción se levanta otro muro de cerramiento del edificio de tapial, de excelente calidad en el cual se han abierto las tres puertas principales de entrada a la plaza de dos metros cuarenta centímetros de luz cada una y los ventanales para dar luz a la galería circular que resulta entre el muro y el de sosteni­miento del tendido y arrancando tangentemente al de recinto hay otros dos muros que por medio de un tercero transversal, cierran el espacio destinado a corrales; todos los muros de distribución de estos son de tapial y susceptibles los corrales de encerrar con independencia completa tres corridas de toros; en los corrales está construida la vivienda para el Conserje que en los días de corrida queda transformada en enfermería con tres camas y también la carnicería, cuadra de caballos y guadarnés, etc. Apoyándose en el muro de sostenimiento del tendido y en el de cerramiento del edificio está construida la galería cubierta toda ella de madera y solamente de cinco peldaños en la mitad de la plaza estando la otra mitad destinada a palcos; el suelo de la grada que es el mismo que el de los palcos es bastante resistente y está formada por maderas de doce por diecio­cho centímetros de escuadra y tres metros veinte centímetros de luz separados sesenta centímetros de eje a eje sobre los cuales hay un entablonado de veinticinco centímetros de espesor. Sobre éste se forma la gradería por un entramado corriente y los palcos se reducen a la división de la galería en segmentos de dos metros diez centímetros separa­dos unos de otros por una sencilla baranda para el acceso a estas gradas y palcos desde la galería anular formada por los muros de recinto y del tendido; existen cuatro escaleras separadas convenientemente. Toda la madera empleada en esta parte de la obra es de pino negral de muy buena calidad y otro tanto ocurre con las de puertas, barreras etc.; la cubierta de esta galería se reduce a un tejadillo de igual luz que la galería hecho con pares sin tirantes siquiera dada la pequeña luz. Estos parecillos se apoyan en el muro de recinto y en uno de columnas de fundición, empotradas sobre la coronación del muro del tendido y por último en la separación de la galería cubierta por el tendido. hay colocada una barandilla de hierro de un metro de altura, agarrada a las columnas lateralmente y al muro del tendido por la parte inferior quedando en buenas condiciones de firmeza.

Acuciado por imperiosas  necesidades económicas, en agosto de 1905 el Sr. Bautista se vio forzado a vender  la plaza de toros con to­dos sus enseres a D. Calixto Ro­dríguez García, Ingeniero de Montes vecino de Mazarete (Guadalajara), por 56.000 pesetas, si bien espe­rando poder recuperarla el vendedor se reservó el derecho de retraer la finca en el plazo de dos años condición que nunca pudo hacer valer.
D. Calixto explotó la plaza hasta el año 1913, ya que el 27 de mayo de 1914 pasó a ser propiedad de Doña María Lorente Giménez, en calidad de pago de una hipoteca anterior, quien a su vez la vendió a Santiago Camacho Alcarazo.

 

                  Vista del interior de la plaza

Durante este período de explotación del coso tauri­no por particulares, tenemos noticias de extraordina­rias corridas, celebradas siempre con motivo de las fiestas locales, que tenían lugar en la segunda sema­na de agosto, cuando se instalaba el recinto ferial en la plaza de la Constitución. Así, en el año 1905, se dieron dos grandiosos espectáculos; el primero el día 9 de agos­to en el que los espadas Antonio Montes y Rafael González "Machaquito" mataron seis astados de la afamada ganadería de la marquesa Viuda de los Castellones. El día 10 intervenían Antonio Montes, Rafael González Madrid "Ma­chaquito" y Manuel Jiménez "Chicuelo" con toros de D. Víctor Biencinto.
Ya en estas fechas la compañía de ferrocarriles Madrid-Zaragoza-Alicante disponía de trenes espe­ciales desde Manzanares a Ciudad Real, Alcázar y Linares para facilitar la afluencia de aficionados fo­rasteros.
En 1908 también hubo dos corridas de feria a car­go de Castor Jaureguibeitia Ibarra “Cocherito de Bilbao”, Tomás Fernández Alarcón “Mazzantinito” y el cordobés Rafael Molina Sánchez “Lagartijo”, con ganado de Hernández la 1.a y de Bueno la 2ª. En estos tiempos el precio de la entrada de sol era de 3 pesetas y 5 la de sombra.
El cartel de 1909 lo componían los diestros Antonio Boto Recatero “Regaterín”, “Cocherito” y Manuel Torres Reina “Bombita III”. La primera corrida que lidiaron no pudo ser más infame, dada la mansedum­bre y desigualdad del ganado unidas a las desafortu­nadas faenas de las cuadrillas. En cambio la segunda resultó brillante por el trapío y bravura de los toros, algunos de los cuales recibieron hasta siete varas, quedando destrozados once caballos.
En las ferias de 1911, celebradas entonces del 16 al 23 de julio, la gran corrida tuvo lugar el día 21 con reses de la ganadería de López Quijano (antes Ibarra), lidiados por los afamados diestros Tomás Fernández Alarcón “Mazantinito”, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete padre” y Rodolfo Gaona. Dos días más tarde tuvo lugar la segunda co­rrida de feria, con toros de la misma ganadería, estoqueados a manos de José Martínez Ahumada “Limeño” y Rafael Gómez Ortega “Gallito”, con sus corres­pondientes cuadrillas de picadores y banderilleros.
En 1913, después de las obras de alineamiento del cauce del Azuer y la construcción de los Paseos del Río, se trasladó el real de la feria al nuevo espacio creado para el disfrute de los manzanareños,  siendo alcalde D. José Criado. Las ferias locales cobraron mayor relieve y la categoría de los carteles taurinos estuvieron siempre a la altura de las circunstancias.
En 1915 solamente se celebró una corrida con toros de la ganadería del Sr. García Lamas, en cuyo cartel aparecía Juan Belmonte García  junto a los  mejicanos Rodolfo Gaona y Luís Freg Castro. A tan magno acontecimiento asistieron im­portantes personalidades entre ellas el propio Gober­nador Civil, D. Alfonso Rodríguez Rodríguez, el Presi­dente de la Diputación Provincial saliente, D. Antonio Criado Carrión-Vega, el diputado a Cortes por Alcázar, Sr. Conde de los Cabezuelos, y el también diputado y Director General de Prisiones, Sr. Gutiérrez de la Vega, que fueron agasajados e invitados por las fami­lias más relevantes de la localidad.
En 1916 los diestros contratados fueron José Gómez Ortega “Joselito”, Francisco Posada Carnerero y José García “Alcalareño” y en 1917 Paco Madrid, Juan Silveti y Pedro Carranza "El Algabeño". Durante la corrida celebrada el día 12 de agosto  Algabeño re­sultó cogido, recibiendo una cornada en un brazo y un puntazo en el cuello que no tuvieron mayores consecuencias.
Tras producirse el fallecimiento de D. Santiago Ca­macho Alcarazo, en 1923, la plaza fue sufriendo un progresivo deterioro de la obra civil al faltarle los cui­dados y obras de mantenimiento necesarias. El esta­do ruinoso al que llegó el coso taurino obligó al Arquitecto Provincial a prohibir la celebración de corridas desde el año 1926.