ARTÍCULOS HISTÓRICOS

8 de septiembre de 2015

DON LEOPOLDO BEJARANO LOZANO, COMANDANTE MILITAR DE MANZANARES



De los militares forasteros que estuvieron en Manzanares durante la guerra Civil de 1936, destaca por su personalidad y vivencias quien ocupara el cargo de Comandante Militar de la Plaza: el coronel Leopoldo Bejarano Lozano.
Procedía de una destacada familia salmantina. Su padre, Eloy Bejarano Sánchez, fue un prestigioso médico y cirujano que también ejerció algún tiempo como profesor de Ciencias en el Instituto de Béjar. Trasladado a Madrid ocupó importantes cargos públicos, tales como los de Vocal del Real Consejo de Sanidad, Consejero de Instrucción Pública, Inspector General de Sanidad Interior y Académico de la Real Academia de Medicina. (1) La madre, María Lozano Cecilia, estaba dedicada al cuidado del hogar y de sus tres hijos, Leopoldo, Fernando y Julio.
Leopoldo nació en Béjar el 27 de septiembre de 1879. De carácter aventurero, pronto se sintió atraído hacia la vida militar. Con apenas 19 años ya participaba en la guerra de Cuba como ayudante del general Agustín de Luque y Coca. (2) Acostumbrado a poner en riesgo la vida y endurecido por el ambiente cuartelero, desde muy joven desarrolló un carácter temerario y pendenciero, llegando a participar en varios duelos. (3)  Posiblemente éstas fueran las causas de su expulsión del ejército en 1908, truncando a los 29 años una prometedora carrera militar cuando ya había  alcanzando el grado de capitán de Infantería.

Leopoldo Bejarano Lozano
 
Tras abandonar las fuerzas armadas hizo sus pinitos en política y militó activamente en el partido Unión Republicana de Nicolás Salmerón, trabajando en la Sección de Propaganda. Tenemos constancia documental de su intervención en varios mítines, entre ellos en el de Talavera de la Reina (mayo 1910) y en el de Santander (diciembre de 1910). (4)   Ese  mismo año ingresaba en la logia masónica “Iberia” de Madrid (5)
Al tiempo que Unión Republicana se desmoronaba como partido al derivar hacia el catalanismo, se iba consolidando en Leopoldo su vocación de escritor y periodista, entregándose apasionadamente al mundo de  las letras.
Consiguió un primer empleo como redactor del periódico “El Liberal” de Madrid y le enviaron a la guerra del Rif como reportero de guerra.
En África conoció a destacados jefes y oficiales, tales como Francisco Franco Bahamonde o José Millán Astray Terreros, estableciendo relaciones de franca amistad con los generales José Sanjurjo y Emilio Esteban-Infante.
Impregnado del ambiente rifeño, en 1913 publicaba su pequeña novela titulada Episodios de la guerra de África contados por mi caballo” dentro de la colección El Libro Popular.


  
Hombre extraordinariamente culto, los años limaron el carácter impetuoso de su juventud y le convirtieron en una persona liberal, abierta a todas las ideas y alejada de cualquier fanatismo. Durante muchos años frecuentó los círculos culturales de la capital y se relacionó con sus élites intelectuales: escritores, autores, artistas. Entre sus amigos más entrañables cabe citar a José Bergamín y a los hermanos Álvarez Quintero.
Como periodista profesional, y vocal de la Asociación de la Prensa de Madrid, siguió trabajando en “El Liberal” ocupándose de la crítica de espectáculos, especialmente teatro y zarzuela, llegando a gozar de gran prestigio por su acertado criterio e imparcialidad.
En 1927 lo encontramos además colaborando en la revista cómico-satírica “Cosquillas” donde, bajo el pseudónimo “Belorcio”, compartía páginas con Miguel Mihura, Ramón Martínez Álvarez, Picó, Pablo Torremocha, Miguel Santos, Fidel Prado, etc.  
Asimismo, fue coguionista, junto a su hermano Julio, de la película “La terrible lección”, dirigida en 1927 por Fernando Delgado de Lara  y patrocinada por el Ministerio de la Gobernación con la idea de mentalizar al público sobre las terribles consecuencias de las enfermedades venéreas. En ella intervinieron como actores los prestigiosos doctores Isidro Sánchez-Covisa y Julio Bejarano. (6)


Doctor D. Julio Bejarano Lozano

Por razones de trabajo mantenía estrecha relación con el mundo del espectáculo y conocía a la mayoría de compositores, actores, tenores, tiples y empresarios de teatro y zarzuela de Madrid. Un día le presentaron a una chica muy joven, la mezzosoprano valenciana Selica Pérez Carpio y quedó deslumbrado por sus virtudes artísticas. Con sumo gusto colaboró en la organización del homenaje que se tributó a la famosa cantante de zarzuela en mayo de 1929. (7) Aquella relación meramente  profesional se trocaría después en sincera amistad y acabaría en apasionado romance a pesar de tener una diferencia de edad de más de veinte años. Separado de su primera mujer, Leopoldo contrajo matrimonio con Selica en julio de 1934. (8) Fruto de este enlace nacería una niña a la que pusieron por nombre Selica, al igual que su madre.
 
Selica Pérez Carpio

Tras el fallido intento de golpe de Estado protagonizado por el general Sanjurjo en agosto de 1932, el militar africanista fue encarcelado, juzgado y condenado a muerte. Leopoldo, sin compartir las ideas golpistas del exdirector de Carabineros, antepuso su fidelidad de amigo y le visitó en presidio confortándole y animándole al tiempo que utilizaba sus influencias para que fuera indultado. Con este motivo, en 1935 escribiría el opúsculo titulado “Sanjurjo, un general expatriado” dentro de la serie Biografías Populares.


Gracias a la Ley de Amnistía promulgada el 24 de abril de 1934 pudo solicitar y obtener la reincorporación al Ejército. Por acuerdo del Consejo de Ministros se le volvía a reconocer su grado de teniente, si bien pasaba a la reserva al tener la edad correspondiente para ello. (9) Posiblemente para mostrar su gratitud obtuvo una audiencia con el presidente del Gobierno, Alejandro Lerroux,  antiguo correligionario de Unión Republicana, quien lo recibió en enero de 1935. (10)
Sensible ante la injusticia, viniera de donde viniera, mostró abiertamente su indignación y apoyo a Manuel Azaña, cuando fue detenido y encarcelado en octubre de 1934 acusado arteramente de connivencia con los independentistas catalanes.
Al producirse el golpe de Estado de 1936, Leopoldo se incorporó a las Milicias de Prensa y Propaganda. Por su formación y ascendencia republicana quedó asignado al Estado Mayor del Ministerio de Defensa  con la categoría de coronel hasta agosto de 1937. (11) En septiembre de ese mismo año fue nombrado Comandante Militar de Manzanares, residiendo en la sede de la nueva Comandancia instalada en la casa número 26 de la calle Empedrada. (12)

De su estancia en nuestro pueblo no quedan hechos memorables. El coronel Bejarano cumplió sus obligaciones castrenses y procuró evitar nuevos desmanes de elementos incontrolados, favoreciendo a algunas familias conservadoras y protegiéndolas de las amenazas o coacciones de los izquierdistas más fanáticos.
En octubre de 1938 fue destinado a Ciudad Leal (como entonces se llamaba Ciudad Real) donde se hizo cargo de la Comandancia Militar de la capital donde  se  comportó con  el  mismo tacto y moderación que en Manzanares. (13) Selica le visitaba  en los diferentes destinos siempre que lo permitían sus compromisos artísticos, deslumbrando a los lugareños con su donaire y belleza.
Al finalizar la guerra, Leopoldo Bejarano fue detenido, encarcelado y sometido a juicio sumarísimo el 4 de octubre de 1939 en el Juzgado Especial de Ejecutorias de Jefes y Oficiales de Córdoba. Afortunadamente consiguió el testimonio favorable de algunas personas de derechas a las que había protegido. No obstante, lo que resultó decisivo en el ánimo de los jueces fue el telegrama enviado por el general Millán-Astray declarando el apoyo prestado al general Sanjurjo durante su detención y los esfuerzos del encausado para conseguir el indulto del militar golpista. En base a la categoría de su principal avalista la sentencia fue muy suave, resultando condenado a la pena de tres años y un día de prisión militar y separación del servicio como autor de un delito de negligencia por no haber apoyado al Movimiento Nacional, pena que no llegó a cumplir al ser inmediatamente indultado. (14)
En septiembre de 1943, pocos días antes de cumplir 64 años, volvió a ser detenido. La policía practicó un registro en el establecimiento “Fotografía Mendoza”, situado en la calle del Carmen 14 de Madrid, regentado por el reportero de guerra republicano José María Díaz Rodríguez-Casariego, y encontró fotos y documentos comprometedores junto a algún periódico clandestino. Sometido a interrogatorio, el arrendatario del local declaró que allí se reunían varios exmilitares del bando perdedor para cambiar impresiones acerca de la marcha de la guerra mundial con la intención de crear una organización que evitase la caída de España en manos del comunismo si los aliados derrocaban a Franco. A consecuencia de estas pesquisas se detuvo a diez personas (tres más escaparon), entre las que se encontraba Leopoldo Bejarano.
Durante el juicio celebrado el 10 de octubre de 1944 ante el Tribunal Especial de Delitos de Comunismo se consideró probado que los inculpados hacían circular noticias y rumores desfigurados y tendenciosos dirigidos a perjudicar el crédito de la Autoridad del Estado y, aunque los hechos no revestían especial gravedad condenaron a Bejarano a dos años de prisión al considerarlo reincidente. (15)
Aun tendría que afrontar otra sentencia del Tribunal de Represión de los Delitos de Masonería, quedando marcado definitivamente por su condición de “enemigo del régimen”. A pesar de tantas adversidades y desengaños murió en Madrid el 18 de mayo de 1964 a los 85 años de edad. (16)

NOTAS
2.- Periódico ABC del 20 de mayo de 1964, página 92
3.- Cansinos-Asséns, Rafael. La novela de un literato. Volumen II. Madrid, Alianza Editorial, 1985, pp.304. Caracteriza a Bejarano como «camorrista, célebre por sus duelos y pendencias».
4.- Periódicos El Liberal del 5 de mayo y El País del 9 de diciembre de 1910
5.- Boletín del Gran Oriente Español del 28 de julio de 1910
6.- Julio Bejarano Lozano, nació en Madrid el 2 de febrero de 1893. Estudió medicina en la Universidad Central y trabajó en la Beneficencia Municipal, en el Hospital San Juan de Dios y en la Facultad de Medicina como profesor agregado de Dermatología.  En 1930 fue becado para trabajar en el Instituto Pasteur de París investigando sobre la lepra. Por sus estudios sobre esta enfermedad recibió la Legión de Honor. Obtuvo el cargo de Director general de Sanidad en 1933. Presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología desde 1931 hasta 1934. Al igual que su  padre, fue también presidente del Colegio de Médicos de Madrid de 1936 a 1937. Afiliado en la Agrupación Socialista de Madrid  fue durante la guerra civil Jefe de los Servicios Médicos de Sanidad del Ejército Republicano con el grado de general. Tras la victoria de las fuerzas de Franco tuvo que exiliarse a México, siendo fundador y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de la Sociedad de Beneficencia Española y presidente de la Sociedad Mexicana de Dermatología. Publicó numerosas monografías sobre la lepra, la sífilis y otras enfermedades venéreas. Falleció en México el 6 de enero de 1966.
7.- Esta admirable mezzosoprano, nacida en el valenciano pueblo de Jarafuel el 19 de septiembre de 1900, fue la reina indiscutible del género lírico durante más de treinta años. Lo sorprendente es que Selica no sabía música ni había estudiando canto. Todo lo aprendió por sí misma cuando, siendo niña, llevaba la cena a sus hermanas mayores que trabajaban como coristas en el Teatro Ruzafa de Valencia. Allí escuchó obras tanto de zarzuela grande como de género chico, que su excelente memoria musical retenía fácilmente y luego cantaba a sus amigas. Ella misma se fue procurando así un extenso repertorio llegando a estrenar unas ochenta zarzuelas. En 1934 participó en el rodaje cinematográfico de “La verbena de la Paloma”, dirigida por Benito Perojo, interpretando el papel de la “Señá Rita”, al lado de Miguel Ligero, Roberto Rey, Raquel Rodrigo, Charito Leonís y Dolores Cortés.
Su padre, que era sastre y muy aficionado a la ópera, le puso el nombre de Selica, igual que el de la protagonista de “La Africana”, de Giacomo Meyerbeer.
Retirada desde 1976, Selica Pérez Carpio falleció en Madrid el 23 de mayo de 1984
8.- Periódico ABC del 13 de julio de 1934.
9.- Periódico ABC del 29 de diciembre de 1934, página 42
10.- Periódico El Heraldo de Madrid del 16 de enero de 1935.
11.- Boletín Oficial del Ministerio de Defensa Nacional. Valencia, 24 de agosto de 1937. Página 449.
12.- BERMÚDEZ GARCÍA-MORENO, Antonio. República y Guerra Civil. Manzanares 1931-1939. Tomo II, página 148. En el libro aparecen tres errores. El primero es cambiar el segundo apellido Lozano por Miranda. El segundo le atribuye el cargo de Inspector General de Sanidad Militar al confundirlo con su hermano. El tercero cita enero de 1939 como fecha en que se hace cargo de la Comandancia de Ciudad Real cuando realmente fue en octubre de 1938.
13.- Periódico La Vanguardia del 5 de octubre de 1938
14.- Acta de la sentencia del Juicio Militar ratificada por la Auditoría Militar de Sevilla el 13 de enero de 1940.
15.- Acta del procedimiento sumarísimo nº 123.150 instruido contra Leopoldo Bejarano Lozano y doce más, fechada el 26 de octubre de 1944. Suministrada por su hija Selica Bejarano Pérez.
16.- Periódico ABC del 20 de mayo de 1964

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