ARTÍCULOS HISTÓRICOS

6 de agosto de 2020

LA EPIDEMIA DE PIOJOS

La guerra es una terrible calamidad que ha acompañado a los seres humanos desde el origen de la especie. A los muertos y heridos que genera hay que sumar los exilios, desplazamientos forzosos de población, hambre, miseria, destrucción de edificios e infraestructuras y aparición o agravamiento de enfermedades por falta de medios para tratarlas. Durante la pasada guerra civil Manzanares sufrió todas esas desgracias, amplificadas durante los primeros años de posguerra.

Desde mediados del año 1937, al dolor de las familias por la pérdida de sus seres queridos, caídos en combate o asesinados, se unió una angustiosa escasez de alimentos que ponía en riesgo la supervivencia de buena parte de la población. A esta carencia se unió la falta de jabón, producto fundamental para mantener una mínima higiene social en momentos donde el número de habitantes se vio incrementado de forma notable con la continua llegada de refugiados. Las condiciones de alojamiento de las gentes que llegaban huyendo de los frentes de combate no siempre eran las idóneas y el hacinamiento, unido a la falta de higiene, propició la aparición de piojos, pulgas y otros parásitos.

Terminada la contienda, miles de soldados regresaron a sus pueblos directamente desde las trincheras. Todos ellos llegaban plagados de piojos. La mayoría de los excombatientes fueron internados en la plaza de toros, convertida en campo de concentración. Otros abarrotaron la cárcel del partido judicial y otras tres prisiones habilitadas hasta que fueron convenientemente clasificados y juzgados. Ninguno de los centros de internamiento disponía de medios suficientes para mantener a la inmensa población reclusa con unas mínimas condiciones higiénico-sanitarias. En consecuencia, la plaga de piojos se extendió, afectando con mayor virulencia a los internos y a las familias más desfavorecidas. La situación de Manzanares no era distinta a otros pueblos y ciudades españolas que sufrieron igualmente la plaga.

Durante años el despiojamiento periódico fue práctica habitual en el ambito familiar, retirando los parásitos mediante peinillas de puas compactas. 

                        Peinilla de despiojar

Los piojos son insectos hematófagos que viven como parásitos en el cuero cabelludo y otras zonas pilosas de las personas mimetizados entre el cabello y alimentados con la sangre que succionan. Los piojos adultos tienen un tamaño de 2 a 3 mm y ponen unos diez huevos al día. Esos huevos, llamados liendres, son más pequeños y difíciles de ver ya que sus dimensiones oscilan entre 0,3 y 0,8 mm. Antes de llegar a piojo adulto, las liendres pasan por una fase intermedia llamada ninfa o piojo joven cuyo tamaño es de 1,5 mm aproximadamente. Caminan por el cabello aferrándose firmemente a él con tres pares de patas cortas. En su cabeza disponen de piezas bucales especializadas que les permiten perforar la piel y succionar la sangre de su portador.

Los seres humanos pueden estar infectados por tres tipos de piojos: piojo de la cabeza (Pediculus humanus capitis), piojo del cuerpo (Pediculus humanus corporis) y piojo del pubis o ladilla (Pthirus pubis).

El síntoma más común de la presencia de piojos es la pediculosis; es decir, picazón intensa en las áreas infectadas causada por la reacción a las picaduras. La irritación suele agravarse con las erosiones causadas por el propio rascado, que acentúa el prurito y puede facilitar la transmisión de otras enfermedades. La presencia de piojos constituye un síntoma de miseria y falta de higiene social. Dichos insectos se contagian con gran facilidad a través del contacto cercano entre niños o adultos en lugares de hacinamiento y a través de prendas de vestir amontonadas en perchas de escuelas, cárceles y otros lugares públicos.

El mayor peligro de cualquier plaga de piojos estriba en su condición de vectores propagadores del tifus epidémico o tifus exantemático. Se trata de una infección grave causada por la bacteria Rickettsia prowakezii. Su aparición se asocia a situaciones de guerra y desastres, donde se producen situaciones de agrupamiento prolongado de personas con dificultades de higiene.

Vista microscópica de la bacteria Rickettsia

El tifus epidémico se presenta con la aparición de síntomas diversos tales como fiebre alta, cefalea, escalofríos, tos seca, irritación meníngea, anorexia, vómitos, vértigo, etc. Hacia el quinto día aparecen las erupciones en la piel que comienzan en axilas y tronco para diseminarse después por todo el cuerpo. Aparecen también con frecuencia síntomas neurológicos; confusión, delirio e incluso convulsiones. Sin aplicar tratamiento, y entonces no lo había, la mortalidad puede llegar a superar el 50% de los afectados. (1) 

En 1940 el hacinamiento de presos en las cárceles ya generó en Manzanares casos de viruela y tifus exantemático. La terrible enfermedad se extendió por casi todo el territorio nacional adquiriendo especial virulencia en Madrid. Al objeto de controlar posibles casos importados desde la capital, en febrero de 1942 se montó en la estación del ferrocarril de Manzanares un servicio de vigilancia para clasificar a los viajeros que tenían como destino nuestro pueblo. Si estaban infectados eran conducidos al centro de despiojamiento instalado en las escuelas de Madrid Moderno, atendido por miembros de la Cruz Roja y una monja de la Caridad. (2) En aquellas instalaciones se intentaba seguir el protocolo marcado por la Jefatura Provincial de Sanidad, aunque, dada la falta de medios, el tratamiento de limitaba a un rapado al cero, un lavado intensivo del cuerpo, suministro de ropa interior y desinfección de la exterior por inmersión en calderas de agua hirviente. A pesar de las medidas adoptadas, en Manzanares se siguieron dando casos de tifus hasta 1943. (3)

Edificio de las escuelas de Madrid Moderno, convertido en centro de despiojamiento después de haber estado habilitado como cárcel.

Aunque entonces no se sabía, era preferible no usar los productos químicos recomendados por las autoridades sanitarias para matar los piojos, muchos de ellos catalogados hoy como nocivos, tóxicos y peligrosos. A continuación transcribo las normas establecidas por la Jefatura Provincial de Sanidad.


JEFATURA PROVINCIAL DE SANIDAD DE CIUDAD REAL

Normas para despiojamiento

Con las personas que están ya infestadas, se seguirá el siguiente procedimiento, al que deben someterse simultáneamente y sin excepción alguna todas las personas que conviven con un portador habitual de piojos:

CABEZA: Se cortará el pelo al cero. Se comenzará si es posible por una buena jabonadura, a continuación de la cual, o como primera medida si no se dispone del poco jabón necesario para ella, se friccionará enérgicamente con una solución al 3 por mil de sublimado (4) en vinagre fuerte, que se empleará bien caliente. Después de secarse se impregnará abundantemente el cuero cabelludo con una mezcla compuesta de una parte de aceite naftalinado al 30% y dos partes de petróleo (5), teniendo cuidado de no acercarse al fuego, pues es combustible. Si existen liendres en las cejas o pestañas se les aplicará le siguiente pomada: Va­selina 50 gramos; precipitado amarillo un gramo. (6)

CUERPO: Se lavará primeramente con agua y jabón, si puede ser, friccionándose después todo el cuerpo, sin excepción, con la mezcla de petróleo y aceite antes indicada, de la que se impregnarán abundantemente todas las regiones pilosas. Inmediatamente volverá a vestirse con ropas limpias, a las que se habrá sometido previamente a las siguientes operaciones:

ROPAS: las que sean susceptibles de ser hervidas lo serán en agua en la que es conveniente disolver cinco gramos de carbonato sódico por litro; a esta operación habrán de someterse necesariamente todas las prendas interiores an­tes de su lavado.

Una vez secas, lo que habrá de efectuarse colocándolas fuera del alcance de nuevos piojos, se plancharán muy detenidamente con una plancha pesada y bien caliente, insistiéndose con especial meticulosidad en todas las costuras que, como hemos visto, es donde depositan sus liendres los piojos, las cuales serán destruidas por este sencillo procedimiento, ya que es conocida su poca resistencia al calor.

Las que no sean susceptibles de hervir (algunas prendas exteriores y de abrigo) pueden desinsectarse con absoluta seguridad sometiéndolas a la acción del calor en un horno (del que se adjuntan los planos correspondientes) a 90º duramente media hora.

Cuando esto no sea posible se rociarán profusamente con gasolina o petróleo, colocándolas en una caja metálica o de madera, de tamaño conveniente y que cierre lo más herméticamente posible; al cabo de una hora se habrán muerto todos los piojos.

Estas operaciones deben ser completada y reforzadas con un minucioso plan­chado con una plancha bien caliente e insistiendo detenidamente en las costuras según se indicó anteriormente. Ninguna prenda debe dejar de ser sometida a esta práctica, pues en todas puede procrear el piojo.

LOCALES, MUEBLES, TAPIZADOS Y ROPAS DE CAMA: Siempre que sea posible se reunirán estos muebles y ropas (entre las que merecen especial atención las mantas colchones y-cobertores), en un local de cierre hermético, en el que se quemarán 100 grs. de azufre por metro cúbico de capacidad del local, tomando las naturales precauciones para evitar que el azufre en combustión pueda extenderse y producir un incendio. (7) Los muebles y ropas se dispondrán convenientemente de modo que, lejos de quedar apilados unos sobre otros, dejen amplios es­pacios entre ellos en los que puede penetrar el gas producido, a la acción del cual ofrecerán así la mayor superficie posible.

En los locales se procurará pulverizar abundantemente líquidos insecticidas a base de petróleo y pelitre, (8) de los que hay gran variedad en el comercio, cerrando cuidadosamente las puertas y ventanas para que estos productos prolonguen su acción durante el mayor tiempo posible. Se terminará con una limpieza minuciosa, rociando finalmente los suelos y paredes con una solución caliente al 4-5 por ciento de zotal, lisol, creolina o cresilol sódico. (9)

 Ciudad Real 23 de junio de 1941.


NOTAS

1.- El uso de antibióticos en España no se generalizó hasta bien entrados los años cincuenta del siglo XX.

2.- Orden del gobernador civil al alcalde fechada el 7 de febrero de 1942. Documento suelto del Archivo Municipal.

3.- Registro de Salidas de documentos. Oficio nº 526 fechado en febrero de 1943.

4.- Se trata de cloruro de mercurio II (HgCl2), compuesto muy tóxico que causa náuseas, diarreas, daño renal, y graves hemorragias gastrointestinales.

5.- La naftalina, nombre comercial del naftaleno, es un compuesto aromático nocivo que produce anemia, fatiga, agitación y pérdida de apetito. (Lo hemos tenido hasta hace poco en nuestros armarios para combatir las polillas)

6.- Se trata de cromato de plomo II (PbCrO4), producto con efectos nocivos y con alto potencial cancerígeno.

7.- La combustión del azufre genera dióxido de azufre (SO2), gas incoloro y sofocante con propiedades desinfectantes.

8.- Cuando se habla de petróleo debemos entender un destilado del petróleo crudo conocido técnicamente como queroseno, usado normalmente como combustible de motores de aviación.

El pelitre es un insecticida natural obtenido a partir de flores de la familia de las asteráceas (Anacyclus pyrethrum). El único inocuo para el ser humano pero poco usado debido a su elevado precio.

9.- Estos productos son derivados del fenol o hidroxibenceno (fenilfenol y metilfenol). Todos ellos son nocivos, tóxicos y cancerígenos.

23 de julio de 2020

ALCALDES DE MANZANARES DESDE 1868

Dos años duró la investigación documental y la recopilación de imágenes que permitieron montar la preciosa exposición sobre los alcaldes de Manzanares a través de la Historia desde 1868 a 2014.

Tan relevante evento cultural se desarrolló en dos jornadas diferentes, teniendo como marco nuestra Biblioteca Municipal "Lope de Vega". Los actos de la primera jornada, que tuvo lugar el 2 de marzo de 2017, consistieron en una charla presentación y en la proyección de un montaje en power point que recogía la evolución de la política municipal y alcaldes de Manzanares desde 1868 hasta nuestros días.

La concejala de Cultura, Silvia Cebrián, presenta al autor, Antonio Bermúdez

Para que pueda ser visionado  el montaje por cualquier interesado lo he insertado a continuación. Cada diapositiva tiene una permanencia en pantalla de 15 segundos, aunque se puede pausar la presentación en cualquier momento.

 

A la semana siguiente, concretamente el jueves 9 de marzo, inauguramos una exposición fotográfica complementada con fichas personales de todos los alcaldes del siglo XX, en las que figuraban datos biográficos y logros alcanzados durante su actuación al frente de la Corporación. Además, cada periodo histórico se acompañaba con una fotografía del jefe del Estado y una reproducción de la bandera nacional que se utilizaba en cada momento. 
En la exposición no se incluyeron los alcaldes anteriores a 1900 ya que no fue posible conseguir imágenes de la mayoría de ellos. 
El acto de inauguración tuvo lugar con total normalidad en presencia de las concejalas de Cultura y Turismo. La exposición presentaba una imagen imponente y encerraba un extraordinario potencial didáctico. 
 
Inauguración de la exposición en presencia de las concejalas de Cultura y Turismo.





No habían transcurrido ni 24 horas del acto de inauguración cuando un individuo, cuya identidad no llegué a conocer, presentó quejas ante la alcaldía por la presencia de una bandera inconstitucional en un edificio público. Se refería, naturalmente, a la roja y gualda con el águila de San Juan que se utilizó como símbolo nacional desde 1938 a 1981. Las autoridades municipales, en lugar de explicar al quejumbroso fanático que en museos y exposiciones históricas es perfectamente legal la presencia de cualquier símbolo con motivos didácticos, optaron por manipular la exposición sin contar en absoluto con el autor (para eso sirve el poder) y mandaron quitar la bandera que tanto ofendía al indignado protestón.
Cuando me enteré del atropello y falta de respeto con que se me trataba, mi primer impulso fue cancelar la exposición. Finalmente no lo hice en consideración a los numerosos ciudadanos que acudían a contemplarla. 
La retirada de una de las banderas rompía la neutralidad de la muestra. Para compensar la intromisión de los políticos tuve que retirar también la bandera que se utilizó durante la Segunda República. El nuevo equilibrio tampoco gustó a los ediles socialistas. Finalmente ordenaron la retirada de todas las banderas, incluyendo la constitucional usada en la actualidad.  Todo ello sin cruzar una palabra conmigo.
Así fue como mi exposición sobre alcaldes de Manzanares quedó desbanderada y, en consecuencia, descolorida. Curiosamente la fotografía del general Francisco Franco siguió presidiendo el grupo de alcaldes que actuaron bajo su régimen totalitario. Algo es algo.
La eliminación de las banderas restó color a la exposición, pero no interés. De hecho fue visitada por numeroso público.
Aquella exposición debería estar expuesta con carácter permanente en alguna dependencia del Ayuntamiento como recuerdo y homenaje hacia las personas que tuvieron la responsabilidad de administrar los intereses colectivos de nuestro pueblo. Tal vez algún día las personas cambien y la Historia pase a tener en Manzanares tanto apoyo y consideración como la pintura, la música, o la poesía. Ya sé que no será pronto.




A continuación incluyo copia de mi intervención, previa a la inauguración de la exposición.

EXPOSICIÓN DOCUMENTADA
ALCALDES DE MANZANARES 1902-2014
Cadí en árabe significa juez. El juez es al qadi, y de la castellanización de dicho término alqadí surge el vocablo alcalde.
Desde 1147, fecha de fundación de la Orden de Calatrava, se aplicó en todas las villas y lugares habitados bajo su control el mismo fuero. En él se disponía que los concejos de sus encomiendas eligieran libremente dos alcaldes añales, uno por el estado noble y otro por el llano, con competencias administrativas y judiciales que incluían la resolución de conflictos vecinales y la aplicación de justicia en primera instancia.
Con la posterior aristocratización de la Orden y su control por parte del rey a partir del siglo XV, el sistema, abierto y democrático en principio, acabó degenerando a causa de la sistemática bancarrota del Estado que llevó a permitir la venta de los cargos de regidores (equivalentes a los actuales concejales). Ello supuso dar paso a la más abyecta corrupción en el ámbito municipal.
A mediados del siglo XVI, los abusos de los poderosos  regidores perpetuos en la mayoría de las villas del reino eran tan escandalosos que llevó a Felipe II a instituir la figura del alcalde mayor. Este cargo, ejercido por abogados de los Reales Consejos nombrados por el monarca, debía acotar los manejos de los poderosos hidalgos de cada localidad y supervisar la actuación equilibrada de los dos alcaldes de estado y de los regidores.
Un nombramiento por solo tres años, el hecho ser forasteros desvinculados de las gentes del lugar y el estar respaldados por la autoridad real, garantizaban su independencia y el buen funcionamiento de la administración pública. Esto era la teoría, pues, hecha la ley también se hizo la trampa. Como la situación económica del país era cada vez más precaria a causa de las incesantes guerras, se abrió la posibilidad de que los concejos pudieran quedar exentos de tener alcalde mayor pagando importantes sumas al tesoro. Obviamente los regidores locales no estaban dispuestos a que les cortasen las alas y se mostraron más que dispuestos a esquilmar los pósitos, o lo que hiciera falta, a fin de conseguir el dinero necesario para librarse de la incómoda figura del alcalde mayor y poder seguir haciendo y deshaciendo a su antojo, otorgando empleos públicos a familiares y paniaguados  o aprovechando los bienes comunales en su propio beneficio.
Durante siglo y medio consiguieron las oligarquías de la villa de Manzanares zafarse del delegado real, aportando a las arcas del Estado importantes sumas que obtenían del pósito y de esquilmar los bienes de propios. Finalmente la llegada de los borbones al trono, tras la guerra de Sucesión, impuso un fuerte centralismo y durante todo el siglo XVIII tuvo Manzanares alcalde mayor, prolongándose esta situación hasta 1828.
Tras la muerte de Fernando VII  desaparecieron los alcaldes mayores y los elegidos por los estados noble y llano. Durante algún tiempo siguió habiendo dos alcaldes, llamados “justicias”, el de primer voto se encargaba de las causas criminales y el de segundo voto de las civiles, los cuales se renovaban anualmente.
Para Manzanares existe constancia documental de que en 1835 ya solo había un alcalde, cargo que ocupaba entonces Matías González-Elipe Camacho (hermano del célebre Francisco, senador y diputado).
La ley 8-I-1845 vino a ratificar un alcalde único para cada villa, con responsabilidades meramente administrativas, despojado de toda competencia judicial y con mandato bianual.
Durante todo el siglo XIX se mantuvo la tensión entre progresistas y conservadores (llamados entonces moderados) en cuanto a la formación de los ayuntamientos. Los progresistas intentaban ampliar el censo de ciudadanos con derecho a voto y dejaban en manos del cuerpo electoral la elección de regidores y alcaldes, buscando la autonomía e independencia de las corporaciones municipales. Por su parte, los conservadores trataban de restringir la libertad municipal, imponiendo un férreo control de las actuaciones municipales por parte del Estado a través de los gobernadores civiles y las Diputaciones Provinciales. Para ello restringían el número de personas con derecho a sufragio, reservándolo a titulados universitarios y mayores contribuyentes de los pueblos.
El rey se reservaba la facultad de designar alcalde en cualquier localidad con más de 6000 habitantes. Obviamente los llamados a ocupar el cargo eran previamente recomendados al gobernador por los caciques locales y la autoridad provincial hacía lo propio con el ministro de la Gobernación.
Los partidos mayoritarios de aquel tiempo partían, en cuanto a la política municipal, de conceptos distintos. Para los liberales el alcalde debía ser el representante del pueblo ante las instituciones superiores, mientras que para los conservadores el alcalde era ante todo el representante del gobierno ante los ciudadanos.
En mi afán por investigar la Historia de Manzanares me planteé realizar un estudio sobre los personajes que en los últimos 150 años ocuparon la alcaldía de nuestro pueblo, con la intención de montar una exposición fotográfica documentada que diera a conocer a las generaciones actuales quiénes habían presidido en el pasado la Corporación Municipal.
Decidí iniciar el estudio desde la expulsión de España de la reina Isabel II, a causa de los escándalos y corruptelas  de la propia familia real y de los gobiernos que respaldaba, llegando hasta el último alcalde de nuestros días con mandato cumplido. Esta elección temporal se fundamentaba en la ilusión de poder encontrar imágenes de aquellos personajes, ya que desde el último cuarto del siglo XIX la técnica fotográfica estaba suficientemente consolidada y en pleno desarrollo. Lamentablemente esto no fue posible ya que de los alcaldes que ejercieron antes de 1900 sólo pude rescatar dos imágenes.  
Así pues, he tenido que limitar la exposición fotográfica a los alcaldes del siglo XX y lo que llevamos del XXI, elaborando el Power Point que visionamos la semana pasada para dar a conocer, al menos, los nombres y datos disponibles sobre los alcaldes que gestionaron el municipio durante la segunda mitad del siglo XIX.
Centrándonos en la exposición que vamos a inaugurar, la información que acompaña a cada fotografía tiene un componente político, que incluye el partido al que representaba, fechas de posesión y cese, y principales realizaciones durante su mandato. Otra parte es mera información biográfica, nombre de los padres, fecha y lugar de nacimiento y defunción, profesión, domicilio habitual y nombre de la esposa e hijos.
Como sabemos, el alcalde es la persona que preside el ayuntamiento. Es el representante del pueblo, pero al mismo tiempo es el delegado del gobierno a nivel local; es la máxima autoridad en el ámbito administrativo y quien se encarga de gestionar los recursos propios, ejecutar las decisiones adoptadas por la Corporación y coordinar con otras administraciones del Estado los servicios que se prestan a los ciudadanos.
El alcalde, como persona pública y con cierto poder, está sometido continuamente a la crítica de sus convecinos; a las alabanzas y adulaciones de sus partidarios, a los ataques y descalificaciones de sus adversarios políticos y, en ocasiones, al navajeo de sus propios compañeros de partido.
Hasta 1985, año en que se publica de Ley Reguladora de Bases del Régimen Local, los alcaldes no se dedicaron con exclusividad a la cosa pública. En consecuencia, aunque tuvieran asignada cierta cantidad para gastos de representación, nunca tuvieron remuneración económica entendida como salario.
¿Qué  motivaciones llevaban entonces a aquellas personas a aceptar la responsabilidad de ocupar la alcaldía? A mi modo de ver variaron según el momento histórico y las circunstancias políticas. No olvidemos que durante mucho tiempo el cargo fue obligatorio. Así pues si alguien era nombrado por el monarca no tenía más remedio que acatar la voluntad real y tratar de no defraudar la confianza que habían depositado en su persona. Lógicamente con anterioridad se habría pulsado la actitud y disponibilidad del individuo antes de hacer la propuesta desde el gobierno civil.
Aparte del compromiso que suponía el nombramiento por parte de la superioridad, imagino que para la mayoría sería un honor el hecho de representar a nivel local al partido en el que militaban, haciendo que prevaleciera la forma de entender la sociedad y los intereses de las organizaciones políticas a las que pertenecían. Intervendría también la propia vanidad de ostentar el cargo y ejercitar el poder que lleva asociado. En otros casos sería el afán de servicio y el amor a la patria chica el que llevaba a las personas a asumir el mandato y la carga que conlleva. En los periodos más democráticos contaría mucho la presión de los propios correligionarios si consideraban que esa persona era la más adecuada para representarlos.
Como ya hemos citado, hasta 1985 no podemos hablar de interés económico, pero a partir de ese momento esta motivación, legítima por supuesto si pretendemos exigir a los alcaldes una dedicación exclusiva , ha sido cada vez más sustanciosa y estimulante, aunque compatible con el impulso ideológico o el espíritu de servicio a la sociedad.
Fueran las que fuesen sus motivaciones, hemos de pensar que todos los personajes que ejercieron el cargo de alcalde de Manzanares a lo largo de la Historia eran hijos de su tiempo, condicionados por las circunstancias políticas, económicas y sociales que les tocó vivir. Cada uno con sus defectos y sus virtudes, influidos o limitados por su propia formación moral e intelectual, quiero creer que todos, desde su particular ideología y forma de entender el mundo que les rodeaba, intentaron hacer por el pueblo lo que creyeron que era mejor para sus convecinos.
Aunque a veces resulte inevitable, cometeríamos un gran error al comparar las actuaciones de unos y otros, pues ejercieron su labor bajo regímenes políticos muy distintos y durante periodos de tiempo diferentes que oscilan desde 1 mes, el que menos, hasta 337 meses, el que más. Su marco de actuación estuvo regulado por leyes dispares y el grado de financiación municipal no tiene nada que ver entre unos tiempos y otros.
Los 45 periodos de alcaldía, comprendidos en los 112 años que abarca la exposición, han estado ocupados por 38 personas diferentes. Muchos de ellos pasaron sin pena ni gloria; en cambio otros dejaron un recuerdo imborrable por las ideas que defendieron, las infraestructuras que lograron consolidar o los servicios de que ahora disfrutamos los manzanareños. Aquí los vamos a recordar a todos.
Para terminar deseo agradecer la colaboración de los alcaldes vivos y el de las familias de los ya desaparecidos al haberme facilitado las fotografías de sus antepasados.
A D. Luís, párroco de Nuestra Señora de la Asunción, y muy especialmente a Javier Infante Tellez por las facilidades otorgadas para consultar el archivo parroquial. Al Sr. Juez de Primera Instancia y funcionario encargado del Registro Civil. A Martín Ochoa García, Manuel Rodríguez Mazarro, Manuel Serrano Amo y  Toñi López de los Mozos, colaboradores excepcionales en la recuperación de algunas fotos. A Vicente Martín-Lara Alañón, de Copigraphic que gentilmente me ha escaneado varias fotografías con la mayor resolución posible. A la directora y trabajadores de esta Biblioteca Municipal por su ayuda en la organización y montaje. A Raquel, técnica informática que ha tratado y ampliado las imágenes, procurando la mejor calidad que permitían los originales. A mi madre, Joaquina García-Moreno Hervás, que a sus 90 años ha confeccionado, con el mismo primor que Mariana Pineda, las banderas que adornan la exposición.
Y como no, a la Concejal de Cultura, Silvia Cebrián, por poner a mi disposición los medios y el espacio para realizarla. Gracias a todos.

29 de junio de 2020

PROGRAMA DE FERIAS Y FIESTAS DE 1929 (II)


PÁGINAS 29-30

En doble página se anuncia el repertorio de comedias a representar durante las ferias en el Teatro de Verano por la compañía dirigida por Francisco Morano Moreno.

 

 

PÁGINA 31

A página completa se anuncian los vinos generosos de Jerez, Sanlúcar y Oporto elaborados por la casa González Byass y representados en la localidad por José María Calvo.

 

 

PÁGINA 32

Compartida por tres anunciantes. En la parte superior, con un cuarto de página, el droguero Antonio Naranjo ofrece el insecticida “Vencedor” que, según afirma, extermina mosquitos y chinches permitiendo tener un sueño tranquilo.

Otro cuarto de página lo ocupa el madrileño Severiano Gordo García para ofrecer su servicio de taxi. Tenía la base en calle Rosado 3 (primer tramo de la actual San Marcos), justo frente al Gran Casino.

En la mitad inferior se anuncia la fábrica de azufre en pajuela “Santa Teresa” de José Sánchez-Migallón. Éste producto era necesario para desinfectar los envases destinados al almacenamiento de los vinos.

 

 

PÁGINA 33

En ella se proporciona información detallada sobre horarios de trenes a los forasteros que solían desplazarse hasta Manzanares para asistir a las corridas de toros y demás espectáculos programados para la feria.


 

PÁGINA 34

A media página Agustín Trujillo Recuero ofrece su taller de carretería y fragua abierto en calle General Aguilera 1.

La mitad inferior está ocupada por Juan Vidal, uno de los principales fabricantes nacionales de botellas y garrafas de vidrio, con sede en Ollería (Valencia). Tenía como representante en la zona a Manuel Bautista Romero.

 

 

PÁGINA 35


A página completa, la casa “Gijón y Sánchez-Gil” anuncia sus productos químicos de uso enológico como representantes de la firma D´Ancien Estableciment Albert Garnier (DAEAG) de París. La empresa estaba formada por los socios Ramón Gijón González-Elipe y Vicente Sánchez-Gil Serrano. Tenían sus almacenes en calle Toledo 36.

 


PÁGINA 36

Compartida por tres anunciantes. En la parte superior, con un cuarto de página, se publicita el taller mecánico de Antonio Camacho Paz-Peñuela, dedicado a la reparación mecánica y eléctrica de maquinaria y automóviles. Tenía su sede en calle Toledo 43.

En la parte central, ocupando media página, se anuncia el médico oculista D. Enrique Ureña Delas. Aunque tenía su residencia en Valdepeñas, los viernes pasaba consulta en Manzanares utilizando la sala de curas que el practicante Raimundo Fernández-Pacheco tenía en su domicilio de la calle Obispo 21.

En la parte inferior, con otro cuarto de página, el peluquero de señoras Ángel Molina ofrece sus servicios de peinados de moda, como rizado permanente y ondas al agua, depilación y manicura. La peluquería estaba ubicada en  calle Alfonso XIII número 17 (actual Reyes Católicos).

 

 


PÁGINA 37

A página completa se anuncia Jesús Cañadas Callejas con tienda de gramófonos y discos de pizarra, abierta en calle Monjas 30. También representaba prestigiosas marcas de pianos.

 

 


PÁGINA 38

Compartida por tres anunciantes. La mitad superior la ocupa la confitería pastelería “El Buen Gusto”, situada en calle Toledo 12, regentada por Alfonso Ruiz de Martín Esteban Caballero.

En el cuarto de página siguiente se anuncia la sastrería que José Plaza tiene en la calle Arenal de Madrid.

El cuarto de página inferior está dedicado a “La Favorita”, fábrica de gaseosas y agua de Seltz (agua carbonatada similar a la que mana de forma natural en la localidad alemana de Selters). Las instalaciones se encontraban en calle Villarreal 21, siendo su propietario Diego Carrión Criado. Tal vez para llamar la atención el anuncio aparece con el texto girado 90º a la izquierda.

 

 


PÁGINA 39

En este caso compartida por cuatro anunciantes. Ocupando el primer cuarto de página, el droguero Antonio Naranjo Calero se dirige a los ganaderos para  ofrecerles la “Sal Martínez, de venta en su droguería de calle Toledo, a la que atribuye propiedades bactericidas.

En el siguiente cuarto de página, Esteban Díaz Albo publicita su fábrica de mosaicos y piedra artificial situada en calle Comercio 7. También se dedica a comerciar con cemento y tubería de amianto-cemento.

A continuación, con formato vertical y un cuarto de página, se anuncia la lujosa zapatería de Julián Sánchez-Migallón, en calle Empedrada 9.

Con el mismo formato y extensión se anuncia la peluquería de José Carrero fundada en 1909. Se encontraba en calle Primo de Rivera 10 (actual Jesús del Perdón).

 

 

PÁGINA 40


Compartida por tres anunciantes.

Con formato vertical y un cuarto de página, el mismo editor del programa anuncia los sellos de caucho, cartas y etiquetas en relieve fabricadas en Valencia por José Castellets. José López de Los Mozos representa y comercializa estos productos en su imprenta papelería de la calle Sotomayor 1.

Con el mismo formato y extensión el agente comercial José María Calvo ofrece el famoso vermú “Cinzano”, creado en Turín el año 1757 por los hermanos de Giovanni Giacomo y Carlo Stefano Cinzano.

La media página inferior la ocupa el comercio de tejidos y complementos de los hermanos Ramón y José  Maeso Zúñiga, conocidos como “Pocharras”, situado en calle Empedrada 24.

 


PÁGINA 41

Compartida por tres anunciantes. La media página superior está ocupada por Jesús Cañadas. En ella ofrece los pianos, gramófonos y discos que representa y comercializa. La tienda estaba en calle Monjas 30, pero tenía  exposición en calle Empedrada 18.

El anuncio central, a un cuarto de página, corresponde a Raimundo Romero Alcarazo. En él ofrece sus servicios como recadero entre Manzanares y Madrid en los años en que no existían las empresas de paquetería.

En el último cuarto de página ofrece sus esmerados servicios el peluquero Antonio Sáez, con establecimiento abierto en Paseo de la Estación 37.

 



PÁGINA 42

Compartida por cuatro anunciantes.

En el cuarto superior la sastrería de Pedro López de la Manzanara López, abierta en calle Primo de Rivera 19, ofrece su maestría y experiencia para confeccionar toda clase de prendas de caballero.

En la parte central, con un cuarto de página en formato vertical, José Díaz de Lope Díaz Martín de Bernardo publicita los fertilizantes marca “Peñarroya”, fabricados por la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya (Córdoba), que representa en la comarca.

Con el mismo formato que el anterior anuncia su peluquería Cristóbal Parra con establecimiento abierto en calle Toledo 33.

En el cuarto inferior vuelve a anunciarse la droguería de Antonio Naranjo con pinturas, esmaltes, barnices y una amplia selección de perfumería.

 


PÁGINA 43

Compartida por tres anunciantes.

En el cuarto superior se publicita la fundición de hierro y bronce “San Rafael”, empresa abierta por el cordobés Rafael Merina Urbano. En este año de 1929 se encontraba en calle Olivas 8 (actual Padres Capuchinos), posteriormente se trasladó a la carretera de la Solana, frente a la prisión del Partido Judicial.

En el siguiente cuarto de página se anuncia la carnicería de Juan Francisco Sanroma Rodríguez, abierta en calle Carmen 2. Este industrial y tratante de ganados procedía de Granátula de Calatrava.

En la mitad inferior de la página vuelve Jesús Cañadas para anunciar aparatos de radio, artículos fotográficos de la marca belga “Agfa”, y las primeras cámaras de cine amateur, marca “Pathe Baby”, de fabricación francesa.




PÁGINA 44 

Compartida por tres anunciantes.

En la mitad superior la Casa Lillo, ubicada en calle Primo de Rivera 7, esquina a Mayorazgo, invita a visitar su tienda de juguetes. Estaba regentada por los hermanos Jacinto y Joaquín Lillo Nieto, comerciantes procedentes de Quintanar de la Orden.

Ocupando un cuarto de página con formato vertical se anuncia el Gran Hotel Príncipe, ubicado en calle Toledo 19. Su propietario era Ángel Infantes.

En el siguiente cuarto de página  Ramón Barberán Juan, industrial procedente de Miguelturra, anuncia su sombrerería abierta en calle Alfonso XIII número 4 (actual Reyes Católicos).



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Compartida por tres anunciantes.

En la parte superior, con un cuarto de página, se anuncia el carretero y herrero Vicente García-Pozuelo Naranjo, con taller en calle General Primo de Rivera 10.

Le sigue, con extensión de media página, la tintorería Casa Patón. Estaba situada en esta fecha en el Paseo de la Estación 18 y era propiedad de Miguel Patón del Fresno. Tenía  sucursales en Valdepeñas y Alcázar de San Juan.

En la parte inferior, con un cuarto de página, se anuncia el taller de hojalatería de Alfonso González, en calle Primo de Rivera 17.




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Ocupando la mitad superior de la página se anuncia el almacén de muebles y menaje de Francisco Fernández-Pacheco Alises, situado entonces en calle Empedrada 20. Más tarde pasaría a la antigua casa del Conde de Aguilar.

En la parte inferior, con un cuarto de página en formato vertical, Alfonso Herrera Sánchez publicita sus jabones marca “La Esperanza” que elabora en su pequeña fábrica de la calle Candelaria.

En el siguiente cuarto de página se anuncia el taller de carpintería de Antonio Fernández, en calle Carmona 25.

 



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En la mitad superior se anuncia el principal almacén de hierros y carbones de la localidad. Era propiedad de Francisco Lozano Muñoz. El depósito principal estaba en calle del Trabajo, esquina a calle del General Aguilera.

A continuación, con un cuarto de página, Ernesto Eslava Galao anuncia las pinturas “Duco” a base de nitrocelulosa, especiales para pintar carrocerías de automóviles mediante técnica aerográfica. Este comerciante, procedente de Navarra, tuvo tienda en calle de la Tercia 8 aunque su duración fue corta.

El último cuarto de página lo vuelve a utilizar el editor José López de los Mozos para ofrecer las cintas para máquinas de escribir que vende en su imprenta papelería de la calle Sotomayor.

 

 


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Compartida por dos anunciantes. En el cuarto de página superior se anuncia el corredor de comercio José Fernández-Pacheco.

En la parte inferior, con tres cuartos de página, Cristóbal Fernández-Pacheco Garrido ofrece a los agricultores todo tipo de fertilizantes a base de superfosfato, fabricados por la Sociedad Anónima “Cross” a la que representa. Esta firma de origen francés se instaló en España en 1817. En 1929 tenía funcionando una docena de factorías repartidas por todo el territorio nacional, ocupando uno de los primeros puestos en el sector de abonos químicos.

 

 


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A página completa se anuncia Juan López Craviotto, calderero procedente de Albuñol (Granada) con taller en Carretera de La Solana 11, esquina a calle de las Parcas (actual calle Libertad). Junto a sus hijos Juan y José López Corzo, fabricaba aparatos de destilación y rectificación, filtros para vinos, etc.

 



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Aparecen en ella tres anunciantes. En primer lugar, con un cuarto de página, la fábrica de aguardientes, anisados, licores y jarabes para refrescos  de Jesús Martín de Bernardo Díaz-Pinés. Estaba situada en calle de las Olivas 5. Cerró en 1932 por embargo judicial.

A continuación, con una extensión de media página, se anuncia el taller de chapistería y soldadura de Antonio Megal Badal. Estaba ubicado en calle Rodríguez 8 (tramo de la actual Lópe de Vega entre Jesús del Perdón y Clérigos Camarena). En él trabajaban tres de sus hijos varones: Feliciano, Valeriano y Raúl Megal Galván.

En la parte inferior, con otro cuarto de página, se anuncia el dentista Juan José Gómez Loeches, con clínica en calle Rosado 1 (primer tramo de la actual calle San Marcos).



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Compartida por cuatro anunciantes. En el cuarto superior se ofrece Pedro Guijarro para cualquier tipo de encargo o gestión en Madrid.

En el centro, con un cuarto de página en formato vertical,  Antonio Naranjo ofrece la pasta insecticida y rodenticida “Trueno” que vende en su droguería de la calle Toledo.

Con el mismo espacio y formato se anuncia la Casa Recuero, tienda especializada en comestibles y embutidos, abierta en calle Primo de Rivera 41.

En el cuarto de página inferior se publicita el dulce de membrillo “Nuestra Señora de las Mercedes” que fabrica en la localidad cordobesa de Puente Genil el industrial José Villafranca Melgar. Su representante en Manzanares era José Arroyo Chacón.

 

 

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Compartida por tres anunciantes. En la mitad superior se anuncia Francisco Maeso Taravilla, corredor de cereales y patatas. Publicita su pequeña fábrica de pajuelas de azufre.

Seguidamente, con un cuarto de página, se anuncia la fábrica de alpargatas de José María Gómez Mira, ubicada en Novelda (Alicante). Su representante en Manzanares era Francisco Taravilla Matas.

En la parte inferior, con el cuarto de página restante, se anuncia la droguería y perfumería de Julio Gordaliza Romo, natural de Membrilla, con establecimiento abierto en calle Toledo 8.

 



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A página completa se anuncia la compañía catalana de seguros titulada con el sugerente nombre  “El porvenir de los hijos”. Su agente en Manzanares era Antonio Menchén, con oficina abierta en calle Obispo 12.

 



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Nuevo anuncio a página completa de Jesús Cañadas para ofrecer ahora las bicicletas marca “Pulphi” que vende en su establecimiento de calle Monjas 30. Para promocionarlas aprovecha la imagen de Telmo García, ciclista profesional que ganó sobre una de ellas el campeonato de España de ciclismo de 1928.

 

 


CONTRAPORTADA

Dedicada toda ella al Banco Español de Crédito con sus diferentes servicios de banca y bolsa. Llama la atención el interés que ofrecen en cuentas corrientes e imposiciones a corto plazo. Comparado con las que rige actualmente se pone en evidencia la tremenda devaluación sufrida por el ahorro.

La sucursal de Manzanares se encontraba todavía en calle manifiesto 1, ya que no se cambió al nuevo edificio de la calle Toledo hasta 1932. Al frente de ella se encontraba Federico Alcázar Rodero desde abril de 1926 .